miércoles, 25 de septiembre de 2013

Herbofilia



Estoy enamorada de ti,  roble altivo. Tú no lo sabes. Quizá pienses que me desnudo y te abrazo por inercia, que te lamo porque metiendo mi lengua entre tus pequeñas ranuras puedo distinguir algún tipo de sabor nutritivo y placentero, que sí lo tienes, amor mío, tibia azúcar amarga, me emborrachas  al tacto …¡oh, árbol ingenuo!

Me impresionó tu insistencia, árbol, tu calma…Yo siempre voy de acá para allá, como si mis pies funcionaran con un motor. Mi mundo está también motorizado: los ciudadanos nos entendemos en el idioma de la prisa y nuestro corazón parece latir al son del tic tac de un reloj puesto de moda.
Tú, en cambio, eres el ser más hermoso del planeta, y tus raíces penetran (¡oh, quién fuese penetrada por tus raíces!) en una tierra íntima y salvaje, sin asfaltar, descansas sobre un lecho forrado de hojas dentadas y yo te miro mientras duermes y quiero hacerte el amor; así, despacio, con los ojos entreabiertos, y estrecharte, comprimir, restregar mis senos y acariciar tu gruesa piel con mis pezones.
Apenas meces tus ramas cuando un río de aire te atraviesa; así bailas, inmóvil, y creo que lo haces para dar una golosina a mis ojos  Y nunca replicas: a ti te gusta escuchar ininterrumpidamente, y cuando anhelas hablar no usas palabras: son demasiado poco para lo que tú sientes. Querrías estrenarlas, y calzártelas a tu medida, por eso  simplemente transformas la luz en oxígeno, haciendo que los demás las respiren.
Ojalá, ojalá esa ramita que asoma a la altura de mis caderas pudiese desgarrarme por dentro y fecundar esta tierra que llevo, este puñado de sueños y maternidad que se humedece después de ver cómo me dedicas una aparatosa reverencia cada vez que me ves subir con los brazos abiertos. ¡Ay, si fueses un hombre! ¡Y caminaras, y me dieras la mano en mis viajes, y me susurrases una razón de vida cuando me siento sola, entre millones, pero sola, y con miedo a morir como lo hace un insecto pisado en el camino! 
Oh tú, el único paisaje de mi vida, el único paisaje de mi vida…

1 comentario:

Clau dijo...

Hola.
Sorprendentes tus palabras.
Jamás habría podido imaginar que alguien pudiera expresar de esa forma, a través un relato como ese, sus sentimientos.