sábado, 24 de septiembre de 2016

El tren del mundo

Cuando el antiguo amor te llamaba loca bruja,
engordabas de acumular lo no utilizado.
y la oscuridad parecía  la coartada de lo opaco.

Pero tu espina dorsal jugaba al parchís con las estrellas
y caminabas sobre enero y las siestas:

Detrás de tus catástrofes, reían las ideas.
Seguías siendo una diosa,
pronto todos lo sabrían.

Comía Kali,
dentro de ti,
esta sandía.

Fotografía de Sonia Tres

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