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miércoles, 9 de septiembre de 2015

Joker Girl

La JUGLARESA entra en el metro. Lleva puesto el antifaz que le regaló una amiga de su adolescencia -ésa que cambió de cuerpo y dimensión- . Ella actúa entre las cinco y las siete de la mañana. A esa hora es imposible que dificulte la labor a otros artistas callejeros. Por otro lado, a esa hora, en que las calles no están puestas, es más fácil transmitir poesía... 

JUGLARESA

[I. CAPTATIO BENEVOLENTIAE]

Oh, estimado auditorio:
sí, gracias por la atención.
Os presento un viejo oficio:
poesía y vocación.

Hace falta gran coraje
para cantarle a la vida,
ser consciente y responsable
de las penas y alegrías.

Mi función ahora es clara:
es inspirar vuestra mente
con herméticas metáforas
de la belleza y el duende.




 [II. MEDITACIÓN MATUTINA]

Empezamos el viaje
cerrando los ojos...¡ya!
Nuestro único equipaje
ahora mismo es respirar.

Respiras y eres presente,
presente es el reino eterno.
Disfruta de este momento:
carpe diem... ¡no te has muerto!

Y ahora empieza ese sueño
creativo que es la vida:
todo ser humano es dueño
del pensar que en él se agita.

Así, con ojos cerrados,
contempla tus pensamientos:
los ves soplar como el viento,
pájaros cruzando el cielo.

Esa mente parlanchina
que tienes dentro de ti
es una cárcel de espejos
que no te deja salir.

Los poetas exploramos
la manera de ser libres;
los poemas son peldaños
de ascensión para los tristes.

Meditar es un camino
gratuito y muy sencillo:
"consiste en saber que existo
más allá de lo que digo".




[III. IMAGINA EL PARAÍSO]

Tras respirar y observarte,
si te cuesta iluminarte,
imagina a voluntad:
visualizar es la base.

Imagina que tu mente
es una pantalla blanca.
Dentro de ti hay un cine
que dirige tu inconsciente.

¿Qué película has creado?
¡Eh, tú la protagonizas!
¿El guión es bueno o malo...?
¡Ahora toca poesía...!

Cierra los ojos, a prisa,
quiero pintarte un paisaje;
es un Edén de alegría,
pues mi idioma es tu sonrisa.

En ese  jardín sagrado
está todo lo que amas:
tus seres más allegados,
las ilusiones del alma.

Ese lugar tan bonito
se ha llamado paraíso,
creías que estaba lejos
y ya lo tenías dentro.

Pues, al margen de tu credo,
imaginar pensamientos
es un arma poderosa,
que destruirá a los ejércitos.

Las ideas son más fuertes
que la política muerte:
crea tus propias ideas
y vivirás como el héroe.




 [IV. DESPEDIDA Y GORRA]
Finalmente, muchas gracias:
los artistas callejeros
volteamos el sombrero...


lunes, 28 de abril de 2014

Crucifixión

Marqué con una cruz

lo que no me gustaba.

Marqué con una cruz

aquello que tal vez había amado,

y ya no.

Después, se marcó con una cruz

todo lo que yo

no había marcado con una cruz.

miércoles, 12 de marzo de 2008

Currículum


[Foto: Mujer escribiendo con bebo en brazos]
Cuando sea mayor quiero ser arlequín.
Es una profesión que ya no existe
(y me gusta pedir peras a los olmos,
y serpientes a los manzanos.)

Llevaré minifaldas para que me ladren los perros.
Me pintaré los ojos como una fulana.
Detrás de cada esquina habrá un cometa.
La hipocondría será de amor y palomitas.

Jamás seré una escritora cotizada,
y eso me da la libertad de ser escandalosa
porque como el Don Nadie, la Doña Nada
será barrida por la escoba mayúscula.

domingo, 9 de marzo de 2008

Raro

Tus neuronas se despegarán.
Se romperán las telarañas del cerebro.
Caerás por el abismo de la nada.
Mira esa vida:
ese curro alienante,
tantas horas meditando quién eres.
Tú también morirás.

La conciencia sólo es un puente
entre el pasado y el futuro,
y el presente resbala
como los peces naranjas de las ferias.

Captúralo ahora. Ama.
No llores nunca.

A veces viajas en ascensor
y te miras al espejo
y te miras en los cristales de los coches aparcados
y te miras en el reflejo de los escaparates.

Te extraña continuar
atrapada entre las formas.


...virando en un torbellino sin eje,
...creyéndote esa mentira creíble

miércoles, 5 de marzo de 2008

Muñecos de plastilina



Nadie puede imaginarse cuán degradante se ha tornado mi búsqueda:
paseo por las noches junto al contenedor de la basura;
a veces me encuentro gatos de porcelana blanca con las orejas rotas,
en ocasiones recojo carpetas con dibujos pornográficos
o tablas de madera para hacer cuadros encima.

Yo no soy ningún Picasso;
soy consciente de mi poco cuerpo y fama,
intuyo mi irresoluta insignificancia de arroz hervido;
me sorberán las olas del Mediterráneo;
soy sólo una imbécil testaruda,
soy sólo una creyente en montañas habladoras
y en microscopios que muestran bacterias animadas.

Si camino un rato, se me enganchan las bragas en el culo.

Yo no sé por qué tenemos nariz;
en todo cuanto miramos, insertamos ojos y boca.
Mirar al Otro sólo confirma
que somos muñecos de plastilina.

jueves, 28 de febrero de 2008

Nicotina y piojos


A Mairena, la mendiga


Soy una colilla, indigna imaginante.
Me arrastro y pido que me pisen los zapatos
de cualquier homínido vestido con smoking.
Pero yo en el campo sería florecita.
Pero yo tendría tres cabezas como los tréboles.

De este modo sería, en fin, si me dejasen,
si no estuviera aprisionada en esta percha de carne,
ni me molestaran los mosquitos del bosque
y los semáforos rojos en los ojos de los otros
y en la calle.

Mis palabras son de plaza pública y mercado.
Sólo he conseguido preguntar “cuánto cuesta”.
No me han dicho “te quiero” o “hueles bien”.
Me han respondido “un euro con veinte

el cortado”.

miércoles, 27 de febrero de 2008

Cancán








Los dioses hablan en código MORSE.



- Meto las lágrimas en una catapulta
y revientan en la cara del vecino.

- Un día se deshizo mi ángel.
Utilicé su boca para besarte.

- Las palabras se autocastigan
y se ponen de cara a la pared.

- ¡Óyeme! Sólo quiero a las nubes
para comérmelas.

- Escucho las peleas de Dios
con su esposa maruja.


- Anhelo un cruce de especies.
Encintemos a este árbol.
Escribamos un poema en su corteza.

Un día, mi pijama me explicó esta conversación,
antes de que me absorbiera el colchón de la cama.

Desde entonces, Delfos es otro bar donde acudir

con faldas y a lo loco.

martes, 26 de febrero de 2008

Carambola


Él se arrojó por la ventana del vaso.
Nadie lo vio. Sólo la mosca.

Él se arrojó por la ventana del vaso.
Sin rencor. Solo.

Cuando encontramos sus cordones,
ningún nudo, nada. Sólo cordones.

sábado, 16 de febrero de 2008

Saludo sobre silla coja


[De Ángel]

La nena rara te espera sobre su silla coja.
Mueve los brazos para ver si el aire se retuerce un poco.
(Te dice algo parecido a un sonido de labios y kilómetros.)

Te está observando detrás de su espejo de coqueta egocéntrica.
Tú y ella os parecéis:
sois disfraces de una misma curiosidad decrépita:

Si vigilas sus palabras en el borde de tu oreja izquierda

y las empujas al abismo del tímpano

escucharás una macabra invitación a la conciencia.



Las dudas son acróbatas sin red

y los charcos son sarcófagos de lluvia.



jueves, 14 de febrero de 2008

La bruja robot



Usted tiene ojos de mujer fatal.
¿Cómo se ha construido semejante mirada?
(Cualquiera se volvería chiflado
ante las escaleras de caracol
que presiden la entrada de sus negras pupilas.)

¡Usted tiene ojos de mujer fatal!
¿Cómo diablos ha amanecido de esta manera?
(Cualquiera se tiraría
por esas barandillas abismales
¡que presiden la entrada de sus negras pupilas!)

Se le endurecieron las lágrimas, tal vez,

y crearon ese esmalte de acero, que apuñala.

martes, 12 de febrero de 2008

Sonetos blancos








[Foto de una barbacoa distorsionada por Photoshop. Delirio de Maga Despistada.]



Te acostarás sobre la tierra sencilla,
¿Quién te dijo que te pertenecía?


[1]

Yo soy, también, uno de esos marcianos
que juegan con la lengua y con el aire.
Es un dolor premenstrual, Mi Arte,
de arpegios babélicos y androides.

Blableo. Odias mi complejidad
y entiendo la exigencia de tus vértebras.
Blasfemo en un canto de sirena,
y muerdo al mundo, que a su vez me muerde.

Hoy me han robado aquel bozal de anoche.
No existe ensoñación si no la imprimo
con la voz de mi insulto de azabache.

Escucha y comprende, ¡oh mi asesino!
Son putas, pero mías, mis palabras
(no las borres con tu escoba de costumbres).

[2]

Mi corazón airoso busca un pecho
cuadrado inscrito en un círculo rosa.
(El agua terca de las otras lágrimas
mundanas lucha contra lo espectral. )

Mi mística extravía la coherencia
de los nudos obsesos y lo asiduo.
(El músculo, el reloj, el cartapacio
son la mano que apura la limosna

del cosmos y el ayer, del hoy y el nunca;
topacios de mi especie triste y sola,
adornos de esta soledad antigua. )

Calla el musgo de mi pubis. La luna
escala su rayo hasta la raíz
del iris que suspira abracadabra.






[3]

Yo soy el valle y la cima, el vientre y
la nota musical . ("Confía, - dijo-
en tus odas al vaso: sí, ahoguémonos
en ellas porque no serán eternas.")

Seamos los ilusos de la estrofa
medio llena o medio vacía. ("Pero
¿y si no desbordáramos la máscara?
Nos condenaríamos a no ser..." )

"Bebamos este diluvio de zumos
y cometas alquilados a diez
(¡ja!) sonrisas el gramo de belleza."

"Que los demás crean en un vacío
bacante, taladrador de sílabas...."
"Que parezca difuso nuestro idioma..."






[4]

Aún no he aprendido a definir
mi amor ni mi tristeza. El azar
escala tráqueas y zeppelines:
soy la joven -vieja- intrusa del aire.

"¿No tienes mundo interior?"- me preguntas-.
[Cuánto dolor se agrupa en mi costado...]
"No. Lo aspiró un féretro precoz.
Se secó en la saliva de unos labios."

Calla. No importa ya, la magnitud
de la tragedia. Esnifo, sí, el falso
polvo de unas nubes fuxias turbulentas.

Son zombies mis pupilas y opaqueo
el horror. "Qué asco, el mundo" - hoy pienso-
"Sabe a nada decir te todo"- temo.






[5]

Mierda. Escribo este soneto para
celebrar un don con jaula. Quizá
no nacerían nunca mis deseos
sin este pequeño y perpetuo espacio.

Es blanco, como el plato de los iris,
- huevos fritos que ojean la tiniebla-
Quisiera salarlo con esta voz
auténtica, cretina, de bengala.

No es cortés mi sentimiento. Es
mezquino y soñador, pobre y lastrado.
(Habló la lengua de la imbécil joven...)

Quisiera ensuciar tu serio smoking
con el aullido de mi entraña. Piensa...
el perdedor posee un reino hueco.

sábado, 9 de febrero de 2008

Cáncer

I

Hay una duda ancha y transitable
que puede cabalgarse con miedo.

Sonriamos.

Aunque la espada de Damocles
amenace con estallar en nuestra nuca.

El yunque de la nada

hoy puede destrozar todo el amor
construido grano a grano
en los inviernos.



II


Ya me cansé de cantar a un nombre propio.

Ya me cansé de decir

"Aquí" o "Allá"

"Ahora" o "Nunca"


Echaré de menos este sol y esta luna.
A estos viejos
que consumen su último día
en el cálido tufo de sus casas,
A ese alguien que hace el amor
antes de inyectarse rutina o currículum vitae.


III

Ya me cansé de decir
"Eso no lo quiero"
"Sueño con ser supermán"
"Creo en los milagros de hojalata,
en los peluches cosidos con nube y ciprés."


Ya no pensaré
"esto o aquello es mío"
"esto o aquello huele o sabe bien"
"esto o aquello lo amo, lo odio, lo deconstruyo".

Arrancaría el dolor de un solo zarpazo.
Brindaría con otra sonrisa más de un solo zarpazo.


IV


otro beso y otro adiós y otro hasta mañana
hoy te he visto y era un regalo
¿mañana seguirás con vida?

Tendré que estudiar
todo lo que por amor puede expresarse.
Habré de esculpir
otro abrazo más con mi carne y la tuya.


V


Ya no diré más "Yo"
Ya no diré más "Yo soy así, asá,
yo tiemblo, yo sufro, yo duelo"

Ya sólo gracias.
Ya sólo gracias, hoy te he ido a ver
y aún estabas
hoy he podido jugar contando los pasos,
estrellas,
de ida y vuelta,
hoy he gozado
porque aún existo tanto
(que echo de menos existir),

hoy te tengo a ti
en el marco del ojo
hoy te puedo contemplar
enferma, dormida, paseando

hoy te puedo decir

"te quiero"


hoy te puedo decir

"lucharemos juntas."


VI

No necesito ser vanidosa.
No necesito trepar montañas
si al subir las escaleras de tu ático sin ascensor
me aguarda el trofeo de tu voz aún palpitando.

Me queda eso de ti
y otra vez, claro,
no podría decirlo
con una metáfora.

sábado, 2 de febrero de 2008

Cartas de amor al hombre del saco


Introducción afónica




Cuánto duelen las palabras.
Ellas siempre resucitan a Lázaro.

Las palabras matan.
Pero no oso destruirlas.
(Vuelven a ti.)

El dios con minúsculas sabe dónde llegaré:
quijotesca discípula de la locura,
Tántalo de manzanas edénicas,
alquimista empecinada en transformar
(los metales viles de la cotidianidad
en el oro parisino de Saint Germain.)

Hasta entonces,
paseo desnuda y remota
por un templo mental.
(Hay almocárabes de hielo
que penden de cúpulas góticas
y ángeles fríos
con el sexo hipertrofiado
convertido al tantra.,)


Correteo por pasillos leprosos,
entre relojes derretidos, porque
tengo miedo.
(Y soy malvada,
y triste,
y de cuero. )

La realidad patrulla con su ojo
ciclópeo.

Aunque resucitaré, porque también -como todos los pobres-
soy fénix.

Mentiré,
con la voz curtida y la palabra cínica:
sólo serás
- lo temíamos antes del parto-
el pretexto,
la gasolinera de mi peregrinación hacia la nada,
el Muso Tonto del espejo
-¡ay Lewis Carrol!- .

Diré
-arrepentida y servil como la mujer decimonónica-:
"¡Zángano..!."
C'est tout.

Condenada a escribirte y no a gozarte;
con cariño, comprensión y paradoja:

Madame H.

martes, 29 de enero de 2008

Pena pública

Está prohibido circular
estando triste.

Saca la sonrisa de recambio
(la llevas en el maletero).

Sólo necesitas un gato
y un poco de maña
para reponerla.

Si te pilla en medio
de la carretera
pide ayuda.

Tal vez otros paren
sus cuerpos
y con el chaleco reflectante
te ayuden a quitar esa pena
fláccida y pesada
como una rueda rota.

miércoles, 2 de enero de 2008

Idioma Pech


["El universo gotea", cuadro de Maga Despistada]

En sus vértebras se curvan las llaves de sol.

Ella mira el paisaje de una bahía,
una bahía como la amígdala del mar.

Alas de mosca, la mente sube.
Una llave inglesa para el pecho.

Dualismo: la ingle, separada del (eso).

Labios tibios que sustituyen al sol.
Una puesta de labios a las siete.

Barcos de papel sobre los ojos asombrados.
Irrumpe un vuelo matemático.
El ángel vigila, con su torso de águila.

Pero basta (de nuevo).
Sonó la baqueta:

“No eres más que alguien triste
que empuña la bandera de sí mismo.”

jueves, 27 de diciembre de 2007

Feniletilamina (la yonqui del amor)

[Cuadro: El beso, Gustav Klimt]

La yonqui del amor pasea bucólicamente por prados micro y macrocósmicos, despliega su sensualidad de telúrica conmoción ante lo brillante y hace una fotosíntesis indistinta ante el sol y la luna. Es cleptómana de la caricia. Es viuda de un bigotudo moral, calvo y gordo, capitalista desgreñado, al que dijo, escupiendo: non serviam.





La yonqui del amor desfila con porte militar por un bosque de libros, ansiosa y hambrienta como las lepismas ante las palabras esdrújulas. Estrangula cada cuarto de hora un falo tremebundo, deja que el esperma se desparrame por el interior de su útero dentado, y entonces -¡vivir para ver!- entona una nana inspirada en los diez Sephirotes.



La yonqui del amor embelesa a los mayordomos del Ritz con sus pantalones rayados made in clochard tomados del container y sus dedos manchados de Nutela lasciva, amígdalas de trufa o delicatessens. La yonqui del amor muere al pronunciarse, se desmelena por abajo y su trasero es más elocuente que su dentadura.



La yonqui del amor es condenada por la Inquisición, es lapidada por los académicos, es insultada por los poetas románticos que buscan en la literatura belleza inservible de tópicos vertidos en la papiroflexia.




Por ello, la yonqui del amor es asesinada cada día en los telediarios, es despreciada por los cincuentones que lucen su corbata con ambigua gallardía, es mutilada por los manuales de protocolo poético y jamás será publicada, y jamás ganará un concurso literario, porque sus verdades son hirientes como los vertederos escondidos, su contorsión provocaría otro Crack del 29, su mirada es un arma de destrucción masiva y sus omóplatos, demasiado parecidos a unas alas, quedan registrados en los anales de fenómenos paranormales, OVNIS.

martes, 25 de diciembre de 2007

La borracha del sexo



El distraído expande el tórax como un paraguas plegable,

todo cuanto respira se transmuta en flor y enraiza en sus pulmones,

yo amo a este payaso noctámbulo, toco a menudo sus vértebras.

Sus labios son un taxi barato.

viernes, 21 de diciembre de 2007

Mmmmm... la princesa punk


[ Fotografía de Patti Smith]

La princesa está histérica…¿Qué tendrá la princesa?
Los insultos se escapan por su boca de anemia.
que ha perdido la chispa, que ha perdido el sabor;
la princesa está pálida en su jaula de oro,
está mudo el teclado de su ordenador sonoro,
y en un vaso, olvidado, se desmaya el alcohol.

El hachís puebla el triunfo de los ocios letales,
parlanchina, la juerga, dice cosas banales,
y vestido de rojo piruetea el amor.
La princesa no ríe, la princesa no siente,
la princesa persigue por debajo del vientre
la libélula vaga de una vaga erección...

martes, 18 de diciembre de 2007

Bipolar




Yo epicúreo

Un acordeón se esconde en el borde del pecho,
hoy puede estallar mi tórax infinito;
tras el laúd, la cuerda vocal besa a la nota:
hoy todo puede ser coloreado por un guiño.

Sonríe la costura de los calzoncillos divinos.
“Oh, por Zeus, hoy lo he visto,
Hoy he visto los colmillos de las mariposas mientras liban
Hoy he visto los ojos en blanco del camionero extasiado por el kilómetro.”

Puedo amar los zapatos de todos los números,
me desmayo ante la estrella más minúscula;
soy pobre, pero todo es susceptible a mi soborno.

El fracaso ya es un trampolín de consuelo.
¡Cómo vuelan los ángeles caídos!
¡Cómo se goza detrás de todo llanto!

Los dientes chirrían tras su cárcel de besos;
los ojos pueden vaciarse para mojar la tierra de miradas.

Yo gruñón

Señores, seré directa:
Ustedes me matan.
Me descoyuntan el cráneo
(con sus patrañas).

Me estucan las ganas
de ser buena persona.
El cuerpo del delito
son sus perchas.
El crimen es existir
(de ese modo).

S'il vous plaît; excusez-moi!
Aprendan a respirar mejor.
De lo contrario, las ranas croan,
el sol brilla; pero nunca nada.


*

No puedo compartirme.
Estoy deshabitada.

Señores: aléjense,
prefiero ser ermitaña.
Prefiero sufrir honestamente
o burlarme honestamente de ustedes.

Odio sus imperdibles y sus mecheros,
odio sus risas y empastes,
odio sus recipientes y sus vaqueros,
odio cada uno de sus nombres
y aunque estén de guasa o me hablen en serio
me aburren sus gestos
y me horripilan sus fórmulas sobre el tiempo.

Me calumnia ser nombrada, o referida, o tocada.
El repelús camina sobre una sierra mecánica.
Me infecta el solo contacto de su mirada.