miércoles 8 de febrero de 2012

Tonterías que pienso ahora mismo

Existen actividades que conducen a la serenidad, y otras que sumergen a cualquier conciencia en un infierno portátil. La épica mal enfocada ha contribuido enormemente a esta segunda opción personal.

- Si no, no naceríamos- susurra un viejo peliblanco.
- Si no, nunca más volveremos a nacer- añade un buda sin pelo.

Creo que "Desear" es catastrófico, y que el "deseo de gustar" es quizá el más infernal que existe, aunque sea un pálido y banal reflejo de la necesidad de ser amado.

¿Cómo ir más allá de eso? Acepta tu situación, sea cual sea, con tranquilidad. Recuerda que el materialismo termina siempre en muerte y números rojos. Y, una vez aprendido el "no tengo nada que no perder", que te quiten lo bailao porque empezarás otra vez, vivo, real, tú: y te amarán los astros que te miran y ya nunca más necesitarás gustar a nadie, ni siquiera a mmm...¡ejem!

Y, por favor, ríete mucho, que eso libera endorfinas :-)

viernes 6 de enero de 2012

sábado 5 de noviembre de 2011

Impressions

Si pogués traçar una línia prou ferma entre el baf de l’àliga i la remor de l’encens, sens dubte seria un fil conductor proper a l’esquena.

Viatjar de nit, què gran desig.

Llegendes explicaven que el jove Orió va ser allunyat de la seva muller, Eloïssa. Però, malgrat tot, ningú no va ser mai el culpable de la separació dels amants. Els escribes conspiraven contra la cohesió dels ossos.


En la ACEC, con grandes amigos :-)

¡Oh, vates del universo, ángeles cósmicos, magia estelar! ¡Recórcholis, sideralismo, risa!

¡Ayer hablé en el Ateneu Barcelonés en la primera velada en la que me presentan como escritora!

Y me faltan las palabras precisas para describir mi júbilo.

¡Pero aquí hay un souvenir!

Ahora tengo que publicar con el formato de los libros iluminados del Renacimiento... :-)

jueves 3 de noviembre de 2011

Horizontalidad amante


Dios amó durante seis noches consecutivas
y la séptima le sirvió para descansar.

Durante seis noches
se inventó el horizonte porque estaba tumbado
y sólo charlaba y hacía el amor y jugaba al ajedrez:
había barrido la verticalidad, los oscuros estreses,
el bozal del tiempo productivo, el "qué será de mí".

Así, tú y yo,
sumergidos en la horizontalidad improductiva,
nos bebimos durante seis noches el universo entero
beso a beso;

en seis noches de viaje hacia ti,
de baile de colchón y almuerzo desnudo,
hicimos un pulso entre la risa y el gemido
y el placer tuvo que revisar sus estatutos
para actualizarlos,
y carcajadeábamos mientras decías:
- Mientras imagino mi poema a una poeta
me siento ahogado en un mar de palabras
que no comprendo.

lunes 24 de octubre de 2011

Echar de menos en lluvia

La lluvia melancoliza, y echo de menos todos aquellos momentos en los que sonreí por dentro. La lluvia derriba la fachada de un piso viejo. El amor en duermevela recita los versos a un sordo. Me arrepiento del futuro que no aprovecharé para abrazar, y del pasado que, colmado por la gota de algún vaso roto, me clava sus cristales ahora.

Mirad esos cristales del vaso roto colmado por la gota: cortan si se cogen con las manos pero, si se sostienen con cuidado y se miran a trasluz, se convierten en un caleidoscopio trágico y bello sin contradicción.

Del mismo modo, sé que el amor es distinto y cada vez estoy más escrita y más borrada y quiero pasar a limpio la mejor versión, grabar en letras de fuego la pasión que sobrevive a esta lluvia.

martes 18 de octubre de 2011

El soporte perdurable

Sé que últimamente callo bastante por aquí. Estoy trabajando con el soporte literario perdurable, la piedra, la madera, el pergamino y el papel. No podría ser de otra manera. Filóloga de profesión, sé que cuenta la calidad del papel de lo que se cuenta, y que una tapa dura resiste más que una blanda. Amo el libro como objeto. Este blog no puede proporcionarme el placer de este delirio deseante.

Salid a las calles a buscarme, allí también encontraréis ese otro soporte, el mortal, el de mi voz recitando versos en presente absoluto. Allí sólo estoy en carne y hueso, allí todo dura lo mismo que una canción y un sueño de viajante.