Mostrando entradas con la etiqueta Vender el diablo al alma. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Vender el diablo al alma. Mostrar todas las entradas

lunes, 4 de julio de 2016

El camello de la reina blanca

Yonkópolis

Ella parecía una artista, él se acababa de chutar heroína. Yo no soy ni ella ni él, pero podría ser perfectamente ambos. Soy quien narra una historia que una vez soñé y que está basada en una idea arquetípica: el arte de vivir como sanación.

¿Quién era aquella extraña juglaresa? La escuché por primera vez en la puerta de la narcosala. Una bizarra poetisa con un antifaz. Recitaba una versión mordaz y de mal gusto de un sobreconocido poema de Bécquer:



Volverán las oscuras jeringuillas
en tus brazos sus picos a colgar,
y, otra vez, con el jaco en tus umbrales
jugando matarán;
Volverán las pastillas y las clecas
de speed y coca las tochas a esnifar
y, otra vez, en la noche, aun más morbosas,
tus pupilas se dilatarán;
Volverán del asco en tus oídos
las palabras hirientes a sonar;
tu corazón, de su profundo miedo
tal vez despertará;
pero vacío y absorto y en cuclillas,
como se adora la mierda ante su altar,
como tú te has jodido...yonki, desengáñate:

¡así no te joderán!


Ella cogió una jeringuilla gigante de juguete donde había escrito con un marker la palabra love. Se arremangó. Se ató una goma de pollo bajo la axila -en la inserción superior del tríceps-, repiqueteó el brazo buscándose la vena basílica -la más témplica-, puso los ojos en blanco y fingió que se chutaba hasta terminar en el suelo, nadando como un pez drogado en una balsa de aceite.
Después, teatralizó tres variantes formales del mismo concepto:

  1. Para representar la adicción psicológica, se puso una sonda que desembocaba en un suero con la fotografía de Elvis Presley.
  2. Para representar la ansiedad química de la drogodependencia, escribió con tiza en el suelo la máxima de William Blake: “El camino del exceso conduce a la sabiduría” y fingió que esnifaba esa frase por la nariz.
  3. Para mostrar el delirio humeante, escribió poemas en papel de fumar, y después simuló fumárselos mientras prendía un palosanto.
A todo esto, había a su alrededor un coro de personas riéndose. Se incorporó, hizo una reverencia con su sombrero bufón y exclamó:

- ¿Alguien quiere regalarse un viaje gratis? ¡Sube mucho!

Puso un efecto de carcajadas y aplausos en un ampli portátil, que – a instancia de las neuronas espejo- provocó carcajadas y aplausos en el público. En ese momento, retiró una sábana que cubría su bicicleta, tuneada para que tuviera el aspecto de un camello. Sobre su lomo aparecía la palabra Ser-vicio social.

Tiró al suelo la jeringuilla y el sombrero, se puso la máscara de una calavera y siguió hablando, con una voz muy seria:

- Este es el viaje alternativo.

Cuando terminó de pronunciar aquellas palabras, muchos se fueron. El show ya no era gracioso.
Él se sentó en el suelo. Estaba muy colocado y ella le parecía fascinante.

- Hola, ¿cómo estás? ¿Te apetece irte de viaje?
- Sí que me gustaría...
- Muy bien... Súbete al camello. Calculo que pedalearé cerca de cuatro horas.

II. Dreamachine o el arte de soñar

Verás: un camino siempre contiene dos viajes, la ida y la vuelta, la entrada y la salida.

Ella pedaleaba con fuerza circense. Tenía piernas de acróbata y equilibrio de funambulista. Le pidió que se agarrara fuerte al sillín, mientras conducía al camello levitando, levitante.

- ¿A dónde vamos? -dijo él.
- Te llevaré a un lugar que es sagrado.
- ¿Por dónde cae?
- ¿Sabes? En realidad no hay puerto. ¡Contempla el paisaje, camarada bergante! ¡Este viaje quiere enseñarte a soñar despierto!

Él vio que a sendos lados de la carretera había un bosque de pinos. Atardecía detrás de los árboles. Observar aquello era muy relajante. Ella sonrió:

¿Has oído hablar de la Dreamachine? Es una lámpara estroboscópica ideada por Brion Gysin, artista, viajante, escritor y alquimista, fabricada con una cartulina recortada y un tocadiscos. Intenta imitar fenómenos muy sencillos que se dan en la naturaleza y que hacen que nuestro cerebro produzca ondas alfa. Es bien sabido que cuando uno pedalea al lado de una hilera de árboles con el sol detrás, cae en una especie de trance relajante que se parece mucho a soñar despierto.

Él cerró los ojos. Olía el suave perfume del cabello de su extraña salvadora. ¿Acaso era todo aquello un sueño? ¡Qué bella y poética podía ser la realidad, si uno aprendía a contemplarla de otra manera!
Al cabo de unas horas, ella tomó una bifurcación por un camino de tierra. Llegaron a un claro, que tenía una vieja cabaña de madera. Al lado de esa cabaña, había una estructura geodésica recubierta con lonas, de no más de un metro de altura, y un extraño horno con una hoguera encendida. La danza de las llamas debía de ser otra especie de Dreamachine. Ella saludó a un hombre que estaba alimentando el fuego.

- ¿Qué tal?
- El temazcal está casi a punto de empezar. Puedes preparar a nuestro invitado.

III. Temazcal

Junto al iglú de lonas, habían unas doce personas sentadas en círculo. Entre ellas, destacaba un hombre ataviado con plumas, que cantaba acompañándose con un pandero.

- El hombre que ves allí cantando, es un guía o chamán.- dijo ella.- El temazcal es un templo de vapor, un rito ancestral que purifica el cuerpo, lo desnuda y lo conecta con la madre Tierra.

Ambos se integraron en el círculo. El guía tomó la palabra:

- A los nuevos les daré unas breves instrucciones. Este es un rito de purificación, de limpieza. Nos conectamos con la Tierra, con el fuego de su matriz. El fuego limpia la roña del alma, llega allí donde nunca llegó el agua.  Yonki... nunca más sentirás nostalgia de tu madre.


martes, 29 de marzo de 2016

lunes, 16 de junio de 2014

Human Bodies

La carne humana cortada en bistecs, listos para una barbacoa de sacrificio ritual. ¿No es eso lo que solía hacerse con los trofeos de guerra? Divertido verlo en la antigua Plaza de Toros de las Arenas, podrían haber disecado a toreros muertos donados a la ciencia después de alguna muerte lorquiana.

Los niños tenían muchas ganas de ver muertos para aprender cosas. Ya sabemos de la morbosidad infantil. Es una morbosidad inocente, inspirada en los tabúes de los adultos, no perturbada por una doble moral. Su perversión es espontánea.

He tenido la sensación de estar dentro de un experimento nazi, porque todos los fiambres humanos disecados tenían facciones de jóvenes que parecían ser de raza negra o asiática, con una dentadura impecable y los pulmones negros de fumar toda clase de sustancias.  Nefastamente similares. Horribles documentales sobre centros penitenciarios de países tercermundistas. Nadie tenía rasgos de occidental al uso. Nadie. Quizá sólo los fetos. Quién sabe. Sospechosamente conspiranoide. Donaría mi cuerpo a la ciencia para que me disecaran a su lado con mis orejas y nariz grandes y mis tetas occidentales. Así la orgía de la muerte sería más democrática.

He rezado pensando en los sádicos.

- ¿De dónde proceden estos cuerpos? - ha sido la siguiente pregunta.

He imaginado las vidas de todos esos seres cortados en pedazos, y he pensado en el canivalismo y en los científicos nazis. También he imaginado fábricas chinas que disecan cadáveres a través del método de la plastificación. 

Por otro lado, los niños, que iban con los auriculares, han estado toda la exposición en silencio mientras escuchaban que fumar es malo y los nombres y la función de algunos órganos y huesos. Se han portado muy bien -en el sentido de no tocar cadáveres con la mano- si bien luego me los he encontrado en el baño cogiendo del váter sus propias heces con la mano, y eso me ha llamado la atención.

(Han estado media hora lavándose las manos con el jabón que contamina los ríos. En ese sentido, soy una madre ejemplar.)  


***

Algunas informaciones de esa exposición son falsas. Por ejemplo, se cae en el viejo mito de la ausencia de neurogénesis (yo sólo he mirado los carteles, no he escuchado por los auriculares). Eso es una cagada garrafal si pensamos en la intención "pedagógica" de esta exposición.

A veces me siento mal por el mero hecho de convivir con una Imbecivilización tan siniestra. ¡Qué difícil es ser coherente, me cachis! Me pido que en la próxima exposición se enseñe Anatomía con una compañía de bailarines, un grabado de los meridianos chinos, un debate de fisioterapeutas y un taller de Feldenkrais.

lunes, 28 de abril de 2014

Crucifixión

Marqué con una cruz

lo que no me gustaba.

Marqué con una cruz

aquello que tal vez había amado,

y ya no.

Después, se marcó con una cruz

todo lo que yo

no había marcado con una cruz.

Cubo de Rubik & corazón (metáfora simple)



El corazón es un cubo de Rubik.
El amor se parece a un juego con un laberinto- puzzle de colores.
El amor se ríe de mí. Me dice que debo consagrarlo con las dos manos.
No sé rezar.
Parece que se reza hablando con Dios.
¿Alguien sabe cuál es el idioma de Dios?
Creo que no responde con palabras.

Si no soy ingeniosa, me ahogo en el caos emocional y el desorden.
Lloro desconsoladamente. Soy impaciente.
La metáfora es simple, como la de una niña que quiere jugar, y no sabe con quién.

domingo, 27 de abril de 2014

Mirarse el ombligo- La Lacrimosa de Mozart



Mirarse el ombligo.

Esa primera cicatriz de la separación.

El alma llena de ombligos.

Cráteres.

Así pasea la Lacrimosa de Mozart.

lunes, 17 de marzo de 2014

La Fiesta de las Paradojas y el Comodín del Loco

"Hay un gran caos bajo el cielo, la situación es excelente." 
Mao Tse Tung. 

- Ha muerto el chico que viste haciendo malabares en el patio. Se electrocutó antes de un espectáculo. 

Ella escuchó atentamente aquello. 
(Se había reunido secretamente con unos cuantos piratas, para ganar un poco más de Libertad. Les iba a proponer fechas para organizar un FESTIVAL EN UN CSOA que estaba en el retiro, en medio de un bosque.)

Pensó en la muerte y pensó en el amor. 
De algún modo, se fue de Eros a Tánatos.

La fusión de Eros y Tánatos hacía que la vida se pareciera a un sueño. 

Eros y Tánatos. Principio de la Polaridad. "Para llegar a la Nada, puedes optar por la neutralización de polos mediante su fusión. Todas las paradojas pueden reconciliarse." 

Se inventó unos cuantos ejercicios para experimentar en Maya el principio de la Polaridad y los axiomas herméticos que estaba estudiando. Estaba tranquila.

- El héroe se divierte solo. -parafraseó una frase de Nietzsche.

Dio un salto de la cama. Estaba recitando poesía mientras miraba una puesta de sol. Tenía una cama instalada al borde de un acantilado. Se imaginaba que un dios la estaba viendo. Representaba una escena estética para que ese dios invisible, que ella había imaginado, la observara flotando dentro de su imaginación.  Había logrado desengancharse de la mecánica newtoniana y estaba acercándose a la física cuántica.

¿Y sabéis cómo se aman los dioses?

La Pirata TAZ imaginaba que los dioses amaban de la misma manera en la que ella amaba ahora, que era la manera de amar que tenía que aprender después de haber aprendido a amar a Wu Wei. Era amar en sincronía con la mirada presente.

¿Había dejado de amar a Wu Wei? ¿O acaso, al fin, había aprendido a amarlo, de la manera en la que se aman los dioses?

Sacó de su mochila la Bitácora del Caminante Ficticio. 
Pensó que el Ejemplo es el mejor Método Pedagógico, el Ejemplo y el Juego.

TABLA DE EJERCICIOS SEMANALES DEL JUEGO DE MAYA
 
1. Androginización en soledad. Armonización sexual con el entorno para simpatizar con él.
2. ¿Cuáles crees que son tus cualidades? Fusiónalas con su opuesto. Esa fusión la puedes ejercer creativamente mediante ejercicios, no necesitas esperar que "el destino" lo haga por ti. El azar no existe. Existe la causalidad. Puedes crear tus propias causas para generar los efectos esperados. A eso se le llama Estrategia.  Integra en ti los opuestos.
3. Alterna la soledad absoluta con la comunicación directa a las multitudes, a través de la escritura, la red, el espectáculo y la interactuación teatral en Maya mientras callejeas sola. Sal constantemente del área de comfort. Experimenta y explora el exterior. Excursión es incursión.
4. La Locura será siempre la mejor coartada.

La Pirata TAZ decidió aquella noche ir al cementerio y desenterrar un cadáver en descomposición. Se sentaría encima en la posición de loto y allí meditaría sobre el sexo.

Había leído en un libro que aquello era una práctica tántrica para alcanzar la iluminación. Fuera como fuese, tenía el Comodín del Loco. El sufrimiento era un concepto lejano tatuado en los libros de historia de la humanidad. Ella, sin embargo, estaba planeando la Revolución del opuesto, la Revolución de la Alegría. El gozo se expresaba con el canto. El éxtasis, con la danza. La nada, con la renuncia que implica la aprehensión de algo importante.

Un Viaje a la Luna

La siguiente Fiesta era una Luna Llena en Virgo. Celebración del fin de un año astrológico y conciencia de siembra. Piscis soñador en la Tierra de un detallista pragmático.

- ¡Pirata, es el momento idóneo para plantar una semilla en tu bosque interno, toma una decisión!

La Pirata TAZ aulló junto con una tribu de lunáticos. Jugó y cantó incansablemente. Se inventó un extraño ritual en el que cada uno escogía un sueño, visualizaba que ese sueño era una semilla, y lo plantaba en el huerto del alma. Muy adentro. Esa semilla sería abonada por el estiércol de la Fiesta del Mal de Amores. Esa semilla germinaría libre y sola, siguiendo los ciclos de la Naturaleza.

La Pirata concibió que su Mal de Amores era fruto de su ignorancia. De un error. De algún modo, mientras aullaba a la Luna Llena, la Pirata comprendió que no Hay Separación y que Creer es Crear. Por eso, su corazón envió un abrazo telepático y sanador a Wu Wei, que le respondió  con una sonrisa etérea y comprensiva. No hacía falta nada más.

Todo germina y crece con la música del amor, que es infinito como los lados de una circumferencia. 
Las fiestas de Yetzirah son un laberinto de gozo interminable.

***

Me metí dentro del Arcano del Tarot de la Luna.

Al entrar, unos lobos me asustaron y parecía que querían devorarme.

Me dirigí a la Torre de la Izquierda, y allí un extraño guardián me dijo que me otorgaba el don de no temer a los aparentes monstruos. Accedí, alegre, pues sabía que era lo más grande que podía entregarme.

Al  cabo de un rato, me dirigí hacia la de la derecha, la Torre más grande. Allí me recibió el Minotauro, y me dijo:

- Sé que te asusto, pero sé que tienes el don de transmutarme en tu Amante, y ése es el don que yo te entrego.

De ese modo, la Pirata TAZ se metió dentro de la Luz de la Luna y comprendió que el Universo entero es Amante, a veces camuflado bajo la máscara ficticia de un monstruo aterrador.


sábado, 15 de marzo de 2014

Fin de la Fiesta del Mal de Amores (III)

La Fiesta del Mal de Amores tiene en el centro de la sala un saco de boxeo. Hay un micrófono abierto donde todos los desamorados pueden cantar, gritar y desahogarse. También hay un segurata que, en vez de hacer de segurata, es una especie de oso gigantesco al que se le puede abrazar llorando, y que siempre tiene la ropa mojada. En medio de todos ellos, están Madame H y el Viejo Buhonero, los alquimistas de la melancolía que regentan el Forgotten Pub

¡Atención! La Pirata TAZ tiene la cara untada en lágrimas y vómito. Se autolesionó el cuello con una navaja mariposa y un borracho, antes, pensó que la había matado estrangulándola, pero no fue así. ¡Qué difícil es acabar con la vida de una mujer enamorada!


Madame H se acerca a la Pirata. Tiene en la mano otro chupito pero, esta vez, no es de Leteo, sino de Supraconciencia.

- Bebe un poco de Supraconciencia.

La Pirata TAZ obedece. Nada mejor que hacer. Después de una noche entera aullando, siente cansancio. 

En pocos segundos, el brebaje surte efecto. La Pirata corre otra vez hacia el cuaderno, abierto sobre la barra. 

- ¡Comprendo, oh Universo,
cuán insignificante
es este dolor, qué ciego e ignorante!
Aprendí sabias lecciones sobre el amor y el deseo
y, ¿por qué negarlo?
yo misma inventé al séquito de diablos
que liban de mi corazón
y pintan acuarelas de dolor
en mis mejillas.
En cuanto a él,
¿acaso no podría haber sido aquél?
¿acaso no resucitará en aquél
si no logro aprender lo que debiera?

¡Brindo por los finales!
¡Asumo que la vida es sueño!
¡Celebremos todos juntos esta pequeña muerte!
Es ley de vida renacer después...
¡Libertad frente a la antigua forma!
¡(R)evolución!

Acto seguido, la Pirata TAZ recupera vigor y belleza. Su sonrisa es internacional. Se despide cortésmente y se encamina hacia la siguiente Fiesta.

La Fiesta del Mal de Amores (II)

Pero la Pirata no está conforme. Dice que quiere escribir más versos, porque aún su karma es demasiado grande. Invoca a esa mártir llamada Esperanza. Figura que encabeza este post. ¿Por qué no escogió a Santa Rita?

¡Osé mirarte, Amor...
y bah, me castigaste!
Y en cárcel de deseo
momifiqué mi ser...
mi ser... ¡miseria!

¿De qué me sirve
graznar estas palabras,
si cada sílaba
me envejece,
diseca el corazón,
tan gastado de amar,
esquizofrénico misil,
cansado de pedir más,
de suplicar limosnas
al paraíso?

La Imaginación se prostituye en el Edén. En sus pies de barro chapotea el Averno, subjetivo y a la carta. Ella sigue recitando al Gigante Egoísta, que se la queda mirando.

¡Por Dios, Wu Wei!
¿Dónde escondiste el corazón? 
¿Está encerrado en zumbidos
de ese avispero que camuflas
en silencio?
¿Está entre las frívolas piernas
que son dispensadoras de descargas
programadas por tu miedo a sentir?
Pero hoy, ¡escucha Wu Wei,
dado que por escuchar estás preso!
Atesoro esperanza en el pulso
de esta poesía
que despertará a los Durmientes.
Soy libre renunciando a tu Amor
mientras lo linchan los ángeles
de tu secreta iluminación.
Y tú... ¡qué pena! ¡Sagrada compasión!
¿Sabías que al esconder tu corazón
le condenaste a no sentir
lo que hay de verdad
en esta histérica locura?

¡Oh, insaciable Eros!
¡Con creces, yo sé amar!
He destilado mi sangre
en tus incendios,
y ahora emborracho con ella
a los lectores incautos.

Mis pechos son dos copas
de elixir sagrado
y en mi sexo
un vino joven
de reserva... ¿parece paradoja?

¡Así es Amor!
Que nos regala con sus robos...

Y, el Universo, ¡qué inmenso!
Y sin embargo, abrumada
por la Libertad, voluntariamente
me encierro en una cárcel
de espejos.

La avaricia rompió el saco
y, acaso... ¡oh, milagro!
La oruga quejumbrosa
transmutaba
la rosa de su estómago
en alas de...mmmmmmmmmmmm....

¡Pirata! ¡Déjame rematarte! ¡Deja ya de sufrir! ¡Él ya no te oye! 
¡Ay! Y ella aún con el cuello desangrándose... Sin dejarme escribir sobre la otra Fiesta...


viernes, 14 de marzo de 2014

La Fiesta del Mal de Amores (y, en ella, la Pirata TAZ borracha en Desconsuelo)

Viernes noche. Sola. En casa.
¿Sola?

Nunca estoy sola. Siempre me acompaña una imaginería ansiosa de personajes, una tribu de seres blableantes que, sean intrépidos héroes, mediocres o tripulantes del Averno o del Edén paradisíaco, aguardan con sigilo una palabra de esta Blableadora de Primera Clase para respirar un poco de aire ficticio. (Que conste que la narratofilia no es un mérito, sino un defecto a pulso laureado como tal: a mí me tocó ser carcelera de estos monstruitos que tantas caricias por dentro aprendieron a gemirme). 

¿Quienes son esos seres que purga mi garganta, que suplican a drede que enloquezca para cantarlos? ¡Otro trago de ron y te los deletreo, desnudándolos de máscaras infames, de envoltorios narrativos y demás parafernalia de "en un principio fue el verbo"! ¡Ah! ¡Puta palabra! ¡Macabra patera de demonios que sueñan con el Limbo!

¿Ellos? ¿Merecen el zazén de mi silencio?

Quizá sean demonios que tengo enganchados en las alas. Ellos me suplican que les escriba una Historia para encaminar sus almas a la luz de la mirada del Lector que, al menos, podrá gozar de "Ellos": su suplicio y su estrategia para manifestar el DOLOR.

¡Allá va!


De súbito, re-imagino un local llamado Forgotten Pub en el que se celebra una fiesta consagrada a Todos los que Sufren de Mal de Amores. 

¿Cómo es? Es un lugar bizarro y muy pintoresco, donde hay un suelo lleno de fango y dispensarios gratis de destilados autodestructivos. Todos esos personajes hacen muecas feas, fuman compulsivamente melancólico humo y todo hiede a tabaco y a exóticas yerbas. Están muy graciosos así. Tanto, que las plañideras truncarían sus cabezas por las de unas drogadas gogós, lobunas y hambrientas de deseos pajilleros en Chernovil de Curvas.

¡Atención! ¡La cámara se focaliza en los ojos idos de una mujer hipermetrópica!
¡Mirad! ¡Guerrera mística!

Ella se llama la Pirata TAZ que, tras arduas investigaciones, decide llamarse Pirata PAZ en este retrato, por prescripciones bucólicas de Hakim Bey y consejos del inolvidable amado, postmortems evolucionados de las utopías degolladas por la ansiedad caníval del amor engullido por la bancarrota sexual. 

La pirata PAZ está buenorra pero es una rabiosa. Tiene estigmas en los senos de tanto magullarlos con pozos sin fondo de pasiones imposibles. Lleva un vestido de vértigo y hace la loca. Va de un lado a otro, recogiendo a borrachos que hacen eses mientras intentan bailarla. Algunos la besan en la boca con babas etílicas. Ella llora como una zorra en celo, a solas en un bar asesinado por interrogantes sin respuesta. Ella abre un cuaderno y lo viola con pluma sobre la barra del bar.

- ¡A ti te invoco, oh insaciable Eros,
 para llorarte por escrito!
Negaste mi mirada pura.
No me dejaste descomprimir el alma
en la belleza del festín que tenía preparado
para él.
¿Él?
¿Quién es él?
¡Si el objetivo era beber Leteo!
¡Barman! ¡Otro chupito de Leteo!

Él...
Lo recordaré por última vez.
Miento: penúltima.
Porque, ¿quién olvidarse de esos ojos
de naufragio?

El Príncipe Wu Wei
que, según dicen las crónicas,
no supo mover un dedo por la más fogosa bellaca
que hubiera inventado el mundo.

Sí, ésa soy yo.
Fui deseada por un ejército entero,
por varias tripulaciones piratas,
por una banda de jazz
e incluso, algún que otro Príncipe o Poeta.
Sí, mi vanidad me acompaña,
es mi gran perro faldero.
También, por otro lado,
mi dolor y mi placer son hermanos,
son polos de la misma intensidad
con la que he decidido vivir.

¡Porque no hay nada más insultante que la calma!
¡Porque fui programada para ser feroz, rebelde y revolucionaria!
Y, sin esto, más me valdría estar muerta.
 
Ella me mira, incendiada. Tras esto, un borracho la mata.
¡Va, el siguiente! 
¡Existen grandes verdugos de demonios!
¡La noche para trabajarme  vuestros amaneceres!


miércoles, 26 de febrero de 2014

2. CHOJMAH


(Él está dormido. Ella permanece a su lado, despierta. Ella observa su desnudez.)

ELLA
Mientras duermes, tu cuerpo es mi cuerpo
que duerme en ti en el reposo.
¡Oh, salto cuántico de la Intuición,
cuánta sed de tu soplo en el Arte!

(Ella pone su cabeza sobre el pecho de Él, para escuchar su latido.)

Eres una bomba. Tu corazón arde en tic-tac
y empieza la Luz su recorrido.

(Ella acaricia el rostro y el pelo de Él.)

El Fuego arde en tu erupción latente.

(Ella se estira sobre él. Ella observa su respiración.)

Viento caliente que fecunda mentes,
manantial eléctrico en busca del canal
y la forma
para manifestar nuestro amor
en tu desintegración
en mí.

(Ella ríe como una niña.)

¡Oh, Yang, eres mi papá
y el papá de mis futuros hijos!
 Jugaremos a hacer un nido
que después será un nicho.
En los lapsos del nido al nicho,
eclosionará un vergel
que todos tus rayos fecundarán
tras enterrar en mi tierra
tu simiente.

(Después ríe como una puta.) 

 ¡Poético será el viaje del cortejo!
Por paraísos informes tu imaginación
buscara la más fiera Belleza
para enraizar. 
Amarás los meandros
que te provocarán mis curvas.
Ansiarás ser el río
que lava los pies del valle.
Querrás recitar dádivas de mundos
mientras éstas salivan en todos los recovecos
de mi ser, el Mundo .

(Ella tiene un escalofrío. Después, ríe como una bruja.)

Desapareceremos los dos.
Desapareceremos en el número tres.
Seremos la neocreación,
porque nuestro deber es fusionarnos.
En ese lapso, temerás.
Tendrás miedo de morir en mí.
Y morirás, en mí, no te engañas,
y de nuestros antiguos cadáveres
emergerá el Nuevo Edén.

Todo es Uno, nada es ajeno a nuestra danza.


lunes, 27 de enero de 2014

Mentalidad de currela

Pienso en algo imposible con posibilidades. Un aristócrata de barrio.

No puedes hundirte

Posición fetal sobre una hamaca en una terraza del suburbio. Los gitanos vecinos cantan. Hay viento, preludio de temporal. Mechones de pelo negro, enfrente.

Viste demasiado amor en todo aquello. Los límites del dolor ofrecen pocos, pero algunos, privilegios.
Aquellos enfermos sabían qué fácil era ser felices. Su rutina era la lucha por la vida, el aroma absoluto de presente en ese rostro que sabía, como el cíclope, la Fecha Aproximada de su Muerte.

sábado, 25 de enero de 2014

Espejo

Es difícil reconocerse.

Este cuerpo que nos susurra.
Este cuerpo que envejece
y no quiere decir nada más.

Es difícil reconocerse.
Mirarse fijamente
y decir: "Aún estás viva".
Aún estás viva
y podrías inventar un día nuevo.

Profanación poética I


(Profanación poética: EJERCICIO LITERARIO QUE CONSISTE EN LA VIOLACIÓN, amputación, PERTURBACIÓN Y SAQUEO DESCEREBRADO de la tumba de un poeta célebre que debe adivinar el lector)


Desertores de viaje
 
Soledad a lo ancho

Nos traspasan las noches ulceradas,
que sin descanso calzan nuestras botas.

La mirada enciende una pregunta
donde los ojos no obtienen respuesta.

Un cretino sedujo a las horas:
así brotó la melancolía.
Llegaba el  alba. Al sudor de ella,
yo mataba las palabras,
las palabras que antaño adoré
                                   [tanto kilómetro de alma mutilada]

Empezamos a ser los desertores
que trazan desorden
por encima de la coz y de la letra.

Ahora no. Pueden caerse
las baladas del reptil
o hundirse pesadamente en el aire
porque nos anclamos en las tumbas
de la libertad
y esta melancolía  frena nuestras islas,
fogosa de ausencias.

Delante de cada humo de cigarro
hiela una cara arrogante.

Pero hablad.
Quiero deciros nada                        [la savia es terca en las galerías del sonido]


A veces, al callar, uno olvida
su miedo sobre el mío,
y yo, aunque esté  temblando, doy las gracias
porque hay alma  en los cuerpos y en las hojas.
Quiero mentiros sobre cómo trajimos
nuestros delirios aquí, para robarlos
constantemente. Somos distintos a la piedra
y, en el fondo, callamos tanto nuestra fe
que en el recuerdo
la rama es igual a la corteza.
Para nosotros también existe un dolor celeste.
¡Cuánto lo siento! Ya todo se comprende.



Dentro

I

El alba se afianza
sin suspiro, lo mismo que un enchufe.
Más rápido, sin risa
malévola que en un jamás saliva
el certero Canáan, graniza
la polución del sueño.
Desde arcabuces iguales
un parco surco de puertas duerme.
La ropa yace hipersomne, restos
como la rama blanqueada duermen,
se tocan, huyen del rumor del aire
- y la grasa que apuntan fulmina
fosos donde no surge
la verdad, la finita calabaza con que obsequia
el alba, cuando nace.

II

¿Quién? ¿Quién es el jodido?
Si le hablo, ¿vigila?
Nadie queda ausente
si vela en el adentro.

El adentro es estrecho,
desabrigado, ligero.
Lo sé, perro. ¿No hay nadie
que sepa argüir más?

Está casi atado
y amanece el retiro
susurrándonos dónde
querríamos huir.

Pasa el viento, ¿le sangro?

si supiera el color
familiar del octubre,
el gélido barullo
se abrazaría.

Y quizá se abrumara
también él si yo le digo
irreparablemente
que duermo en el adentro.



III

Ruindad
            ya tan cercana!

Cercana junto a la cal: noches de aire
y amparo estático del vientre.
Se obstinarán menguantes las sequías
por el jamás de acá.

Y será un dolor,
un hálito que nunca se despierta
cuando mojan las luces de los ojos
sobre la cal.

Más, cada vez más corta
de mí te vas, ruindad,
como un golpe de viento,
indestructible.

Nunca silencio, siempre mudo.

IX

Fue imposible no notarte junto a mí,
no perderme en las miradas.

La noche asomaba, como esperándote.
Jamás pasaste.

¡Si no me hubieses conducido,
al infierno en que te hallabas!

Olvidaste,
como si te tratases de un demonio entretenido.
Blanca, entonces, surgió la muerte.

X

Te despachó la envidia reprimida,
y el dolor empezaba, y las cabezas que pecaron,
desobedientes; bajé la vista y logré verlas:
procedentes del ayer arrepentido, se enredan entre los pasos.
Conteniéndose entre la incertidumbre
del tiempo y del vacío,
sube la nata transparente
de las tinieblas.

Nunca hables con desconocidos

 Creo en la bondad de los desconocidos.
Tenesse Williams

DESCONOCIDO
¿Cómo estás?

DESCONOCIDA
Creo que loca de remate, pero supongo que es lo normal en esta percha. ¿Y tú?

DESCONOCIDO
Reestructurando mi cabezota.

DESCONOCIDA
Yo me pasé el día llorando.

DESCONOCIDO
¿Te pasó algo?

DESCONOCIDA
No paro de luchar contra una masa negra e informe. El dolor de los demás me duele y mi dolor le duele al dolor de los demás.

DESCONOCIDO
Esa masa hay que diluirla, para que sea más leve.

DESCONOCIDA
Podemos fabricar pastillas efervescentes con ella, quizá quiten el dolor de cabeza.

DESCONOCIDO
Es posible: farmacéutica curativa, de la de verdad.

DESCONOCIDA
Llanto, sexo y libro:  ¿Se puede ser escritor burgueseando y con emociones destempladas?

DESCONOCIDO
No. Pero eso lo digo porque estás escribiendo mi respuesta y simulando que soy la nada que tienes frente a ti.

jueves, 23 de enero de 2014

Jaulas

A veces, uno se levanta y se extraña de tener cinco dedos (en cada mano, en cada pie).

Entiendo por qué Sócrates viajó tan poco.

Paseo por el mundo. Observo a la gente. Me extraña que la conciencia ocupe tantos disfraces.

Cada día se nos suicidan unas 50.000 células sanas del cuerpo. Y nadie las entierra. Normalmente, se van sin dejar rastro. Sin ninguna aguja en la garganta.

domingo, 19 de enero de 2014

Monstruificación





(Monstruifización de la Maga Despistada, convertida en Medusa)

Estaba sentada en la cama de la izquierda. En aquel instante apareció x desnudo, me retiró la falda hacia atrás y empezó a penetrarme, en una sintonía rítmica con mis jadeos. La experiencia duró tres segundos: justo cuando estaba a punto de correrme, él desapareció con la misma niebla que le había permitido aparecer.  Ella, estirada en la cama de la derecha, con un enorme cojín amarillo y cuadrangular bajo el cogote y los labios pintados de fuxia, contemplaba la escena, excitada. Su cabeza estaba coronada por una pamela y sus ojos estaban cubiertos por  unas gafas de sol, enormes ventanales oscuros (análogos a los coladores visuales de las moscas). 

-          Qué pena que los recuerdos no puedan durar más de tres segundos.

Asentí. Mi mano derecha empuñaba un peine de largas púas que parecía hecho con molde y con la substancia de una miel oscura. Me sentía triste, y me peinaba con tanta fuerza e insistencia que mis cabellos dorados se arrancaban y oscurecían adoptando un tono plomizo, desconectados del brillo eléctrico del riego sanguíneo. Luego debía quitarlos con los dedos de la superficie dentada del peine. Caían luctuosamente, y forraban la cama como un colchón rupestre hecho de paja. Al ver que me estaba quedando calva, empecé a sollozar y me rodaban lágrimas por las mejillas. El torrente de mis lágrimas se unió en una sola gota que  resbalaba por el cuello y formaba un pequeño charquito en mi pecho. El corazón, viéndose en ese estanque, empezó a nadar como un pez, e iba de un lado a otro del tórax, aleteando a través de la aorta y las venas superiores e inferiores. Ella se percató de mi inundación interna:

-          ¿Qué pasa, preciosa? ¿Por qué lloras?

Mis puños retenían otro manojo de pelos muertos. No podía responder. Había cogido el peine para arreglarme las ideas, pero ellas caían y morían. Me estaba quedando hueca y húmeda por dentro. Me levanté y fui corriendo al cuarto de baño. Encendí la luz y me allegué a la orilla del espejo. Por primera vez pude contemplar mi cráneo, con todos sus hoyuelos felices, y con los puntos yuzen en la nuca.
Ya jamás los hombres desearían mi melena ardiente y enredada. El pelo, como la idea genial: nacido, crecido, alargado hasta la saciedad y muerto, arrancado de raíz por la mueca catastrófica del peine. Las relaciones, las conjeturas, el análisis liviano de los objetos, los edificios de cosmogonías construidos sobre el cimiento intelectual de las lecturas y respaldados por  la  supervisión del refrescante elixir de la experiencia, los allanados caminos de las canciones y las esperanzas;  la ristra de los ajos emocionales, el estallido tierno del beso como chasquido de amor e irrupción de todo lo anterior. A todo aquello, el suelo lo absorbía, haciendo de mis hojas una alfombra viva y otoñal que los zapatos ajenos podían pisar y los hongos y demás engendros descomponedores engullían con sus entrañas, como modistas del vestido intacto del vacío.
Alguien golpeó la puerta con delicadeza. Se oyó una voz teatral que interpretaba el tópico de la amiga comprensiva. Por supuesto, otra vez, era Ella. La dejé entrar, aunque con recelo. Ella me miraba con satisfacción.

-          ¡Pobrecita! – exclamó con el ceño fruncido y la boca arrugada como un pimiento barnizado. – Pero hay pelucas muy monas…

Mientras me lo decía, se quitó la pamela, y vi que ella era como yo, monda, deshojada. Sólo que habíamos llegado a ese estado deplorable por vías distintas. Mi imbecilidad se había allegado por el ansia y acumulación de conocimiento, algo similar a una vejez prematura, en tanto que la suya era una ignorancia gentil que se amoldaba con las inclementes corrientes de la moda. Sentí lástima por su pobreza espiritual, y asimismo vi que en verdad muchas mujeres eran como ella: se habían convertido, casi sin querer, en objetos poco críticos y obedientes. La propaganda la había convertido en un fetiche sexual del macho; los tintes, los champús, las peluquerías, la exposición imprudente a los rayos solares, le habían debilitado los cabellos, y estos habían perdido toda su frescura y suavidad.
Y entonces fue cuando formulé mentalmente una tesis entretenida sobre los cabellos como correspondencia material de los pensamientos, e indagué en el trato de los mismos dentro de la sociedad. Comprobé que habría preferido llevar una triste cola de caballo, como un vórtice unificador de ideas regidas por la inveterada y epicúrea sazón del hedonismo; o vestir con el melancólico kippá de los judíos, pegado a una pareja de filacterias colgando como bucle existencial. Quizá también hubiese sido más agradable acartonar los pensamientos y mantenerlos intactos con una gomina rocambolesca, o llevar largas patillas como lunas románticas en las sienes. Por último, si mi rostro no hubiera cumplido con la aún tersura de la juventud, tal vez mi calvicie habría quedado camuflada por el proceso degenerativo natural de la acumulación de años, de la vejez. 
Reflexioné, reflexioné como cualquier loco desnudo, moldeando el aire transparente de los recuerdos. ¿Qué postura había sido la de la religión? Porque la kábala distaba de las exigencias de la Iglesia Católica, la que ofrece el cómodo y disimulador hábito negruzco de las monjas. La parada más reiterada de nuestro itinerario: la Biblia y los sermones de los curas iban a misa. Los dogmas se convertían en mantos que cubrían y eludían, que escondían a los pelones sin inteligencia. Punto más sincero y atractivo era hacer ostentación del desierto cerebral: los budistas, por ejemplo,  exhibían el vacío mental como algo positivo; es más, los pelones que sentían atracción por las promesas de Sidharta Gautama, podían sentirse orgullosos de sus carencias: el ego tenía que acabar sus días en la guillotina de la ausencia.
¡Quién sabe! Si, por el contrario, lejos de adquirir ninguna de las religiones, uno quería seguir los hábitos de las miradas curiosas, existían pelucas de mil tonalidades, con formas fantasiosas, y mechones y longitudes distintas. El vacío podía disfrazarse con los colores del conformismo, podía ser substituido por una buena compra en las rebajas, o con las imágenes rápidas y sugestivas de una película de Hollywood; las calles estaban repletas de tiendas y luces de neón, de paseos y bancos y animales exóticos. “La tendencia evolutiva del hombre lo induce a perder los cabellos” – decían los calvos confundiendo sus deficiencias con un estado avanzado de evolución.  Incluso pensar demasiado, según los centros de meditación y demás tendencias new age, era nocivo para la absolución del alma por parte de los altruistas seres de luz.
Un grito exterior me devolvió a mi  estado físico bordado en la tela del espacio - tiempo. ¡Claro, Ella todavía estaba junto a mí, en el cuarto de baño! Me miré al espejo, y casi exploto en un infarto de júbilo: ¡los cabellos habían vuelto a crecer, y eran las serpientes de Medusa!

-          ¿Qué ha pasado?- me pregunté, en voz alta.

Ella seguía calva y me miraba con envidia. Meneó la cabeza sin indulgencia, de un lado a otro, se sacudía la rabia como un perro las pesadas pulgas. Yo ya estaba otra vez, jugando como una niña con mis pensamientos alucinógenos y disparatados, haciendo otra vez malabares con cuatro o cinco ideas distintas, que hacían hermosas acrobacias en el aire.

- ¿Es que nunca puedes dejar de pensar? 

Nos pusimos a reír. La risa era una comunión de pensamientos alegres que bailaban.