martes, 9 de febrero de 2010

Pompeya


Este platito pompeyano en el que una mujer desnuda pilota feliz un pájaro-polla es tan sugerente como un viaje fantástico hacia un lugar indefinido. El fondo es oscuro y el dócil y amoroso animal (con las riendas sueltas) vuela por encima de las galaxias.

Una buena representación pictórica del orgasmo falocéntrico. Necesitaremos que alguien pinte su equivalente homosexual, la misma mujer desnuda dentro un portal dimensional o el volcán por el que el doctor Otto hizo el viaje al centro de la tierra.

lunes, 8 de febrero de 2010

"La eternidad en el bolsillo"


[Glosa de la frase con la que me he despertado hoy, tras dulcísimos sueños :P]

La conciencia es el bolsillo más grande del mundo. En ella cabe cualquier rascacielos, cualquier continente. En ella caben todos los muebles de una casa, los pensamientos más grandes, los sueños más locos e imprecisos. La conciencia es el bolsillo del Doraemon o el bolso de Mary Poppins.

domingo, 7 de febrero de 2010

El arlequín acodado



[El arlequín acodado, Pablo Picasso]

No hace falta tener mucho tiempo por delante para que alguien extraño se aparezca con un mensaje. Era un lunes cualquiera, estaba en la cola del pan, había un chico vestido con una especie de túnica a parches cosidos, llevaba una trenza negra hasta la rabadilla y tenía los ojos vivarachos, las cejas los sobrevolaban como aves migratorias y la sonrisa hacía surf sobre su cara, que era, en su conjunto, hermosa y exótica como un país no inventado todavía.

El chico era el tercero de una cola de cinco personas y dejó colar a la cuarta. Yo era la última de aquella serpiente humana. Cuando clavó en mí su mirada, procuré avanzarme a su excesiva amabilidad.

- No hace falta que me dejes colar. No tengo prisa.

Me preguntaba cuál era el enigma de ese extrafalario personaje, por qué esa expresión de bella curiosidad que acribillaba el mundo, por qué esa galantería que parecía propia de un asceta o un suicida, por qué esa ofensiva despreocupación frente al propio egoísmo.

Llegó su turno. Pidió dos barras de cuarto, pagó el importe exacto con monedas distintas y dio las gracias tres veces. Acto seguido, se giró y me entregó una.

- ¿Cómo sabías que iba a pedir una barra de cuarto?- le pregunté, atónita ante su regalo. La panadera lo observó con la misma incredulidad.

- No soy religioso- respondió-, pero siempre actúo como si un dios me estuviera observando. Es divertido.

Desplegó una sonrisa que era una paloma mensajera y se marchó con toda la parsimonia del mundo.

Ese día, sin motivo alguno, bendije el pan antes de comerlo y después solté una carcajada. Me imaginé a un dios con manos de cactus que iba en monopatín y que me observaba en sus ratos libres.

sábado, 6 de febrero de 2010

Musgo


- Hola, disperso.
- Hola.
- Hola, Mister Enteógeno.
- Hello, Baby.
- Es posible decir "musgo" con la saliva en forma de musgo, con la lengua cubierta de musgo, piel de musgo, ojeras de musgo, pensamientos de musgo en cama de musgo.
- Exacto. Esa es la única manera de decir "musgo" sin mentir. Con los ojos de musgo y la luna llena de musgo. Hasta mañana.
- Hasta entonces, pues.

jueves, 4 de febrero de 2010

Claro, la muerte


Ayer encontré un extraño anuncio en un tablón. Decía algo así:

"Quiromasajista ofrece masaje de media hora a cambio de una planta, del tamaño que sea."

Le escribí un correo por la noche, diciéndole que debía de ser una persona muy especial para ofrecer ese curioso trueque.

Hoy me ha respondido:

- Todos somos especiales.

Y entonces he descubierto esa historia de alguien a quien le encuentran un tumor en el riñón y que, por una de esas casualidades de la vida, sobrevive a un cáncer que pudiera ser mortal. El tópico de ese hombre X que, ante una experiencia cercana a la muerte, se da cuenta de la absurdidad de la mayoría de nuestras preocupaciones frente a la brevedad y fragilidad de la existencia. Alguien que, entonces, decide ser auténtico, obedecerse un poco más, parecer un loco, estar a gusto en la propia piel.

¡Bravo, Lito! Me pasaré en unos días... tengo que pensar qué planta te regalaré ;)

miércoles, 3 de febrero de 2010

martes, 2 de febrero de 2010

El arte de la alegría


En ocasiones, el cerebro está preparado para detectar lo que se ha perdido, y no lo que se ha ganado. Hay quienes utilizan su cuerpo como medio de transporte de esos cerebros pesimistas. Los he visto alguna vez: se encaman, se enfurruñan y claudican sin haber vivido. ¡Total, ya todo está perdido de antemano! A esos jubilados de la ilusión, cuyas mentes brillantes se merecen un ápice de esperanza, les diría que la alegría es un arte que se cultiva, que puede fomentarse en la adversidad. El arte de la alegría da para escribir un grimorio con hechizos y rituales. Hace años, ideé ese hechizo para resfriar a la tristeza:

Cuando estés triste, habla con quien nunca hayas hablado, ves donde nunca hayas estado y haz lo que nunca hayas hecho.


Este hechizo -escrito detrás de un collage secreto que los arquéologos del futuro encontrarán enterrado en una playa- funciona siempre. Cuando uno se obliga a salir de su cabeza y a verse con la sorpresa de que siempre se puede empezar algo nuevo, sin los lastres de nuestras torpezas y- sobre todo- de nuestros talentos (los dones pueden convertirse en una tortura), la sonrisa vuelve a cosquillear desde el estómago e inicia su recorrido ascendente hasta salir por la boca.


Carpe diem, doy fe de Maga Despistada.