domingo, 29 de diciembre de 2013

LA RUEDA DE LA FORTUNA o SENDERO DE CAF

Aprovechar la fuerza del ritmo es la única forma de superar la inestabilidad.

Cuando un hombre tiene obras que exceden su sabiduría, su sabiduría será duradera, pero si su sabiduría sobrepasa sus obras, no podrá durar.
 RABÍ JANINA BEN DOSA

ELLA
Respirar con los pies,
caminar con la cabeza.

ÉL
Destruir el agua
en nubes efervescentes.
Mutabilidad: adaptación.

ELLA

Receta para sacralizar lo profano:
fluir en el rayo de Júpiter,
concentrar lo maraivilloso,
nacer del vómito de un dragón.

ÉL
Practicar senderismo galáctico
por los ocho radios de la rueda del I Ching,
ser esfinge de los firmamentos,
la danza de las esferas, la procesión del zodíaco,
el centro de la luz atravesadora de prismas, 
mientras la noche patea a los borrachos,
las latas arrugadas en el ceño atávico.

ELLA
Escribir un poema de amor
con los mandalas
de la glándula pineal.

ÉL
Por incontables laberintos mentales,
el paraíso es una sábana mojada
tendida al sol. 

ELLA
Cuando parecía todo controlado,
¡oh, instinto, el Amor!
Las fuerzas de la naturaleza
templan el diapasón
que hace rugir a las tormentas.

De una de cal y otra de arena, aparece la Diosa Fortuna, con los ojos vendados.


FORTUNA
Naufragar en la flor deshojada,
poner en orden la podredumbre
para abonar el jardín.

Represento los ritmos universales,
la rueda del devenir,
soy el reloj de los dioses,
la espiral logarítmica de la existencia.

ÉL-ELLA
Comamos cuarzos con la frente
para que pueda aullar la transparencia.
 
¡Dádivas de perdición!
Arderán rítmicamente nuestros huesos:
cal y arena copulando en la ceniza
y otro parto del Ave Fénix...

sábado, 28 de diciembre de 2013

El silencio siniestro

Y sucedió que un monje se encontró con un artista errante, de esos que antiguamente llamaban juglares. El juglar se puso a cantar debajo de un árbol, mientras el monje yacía inmóvil al lado en postura meditativa.

- ¿Has oído hablar del silencio siniestro?

El monje sintió que el juglar interrumpía su meditación, y observó dentro de sí una ira animal que supo aplacar con compasión. No articuló palabra alguna.

- ¿Has oído hablar del silencio siniestro? -insistió el juglar.

El monje no podía dejar a un lado su meditación, por nada del mundo. Sabía que el juglar buscaba su compañía y conversación, pero era algo que no sabía cómo brindarle. Siguió callado.

El juglar compuso una canción:

¿Has oído hablar del silencio siniestro?
Es cómplice del asesino y del ladrón con miedo.
Es la voz de la censura y del sádico encubierto.
Grita, amordaza y destruye, sin un solo movimiento,
inspira horror y paranoia, es el sello del infierno.

¿Has oído hablar del silencio siniestro?
Es el desprecio del rico, del engreído y del necio,
es el desdén desamorado, altanería de soberbio,
es la respuesta maldita al necesitado o enfermo,
es lo pasivo-agresivo,  ¡el no-hacer que huele a estiércol!

El monje sintió que el juglar estaba provocándole. Tenía ganas de insultarle, pegarle, echarle fuera de allí.¿Tantos años de meditación y de estudio se iban a ir al garete por el mundanal ruido de un marginado con sed de compañía? ¿Qué podía hacer?

- Permaneces con los ojos cerrados, en ese silencio podrido lleno de ruido, de represión y de sadismo. - le dijo el juglar, con una aterciopelada y bellísima voz.

"Ojalá pudiera hablarte de ese otro silencio colmado, de ese silencio creador y poético que canta todos los himnos a la vez, en el que podrías hallar los versos más bellos que jamás han existido." - pensó el monje, y al pensar aquello, su corazón se llenó de amor y compasión.

- Te odio.- continuó el juglar.- Te odio porque te amé nada más verte y porque he comprendido que amar a alguien como tú es como amar a un cadáver.

El monje sintió un desgarro por dentro. ¿Acaso las crueles palabras del juglar no eran más siniestras que su silencio? Esta vez estaba en shock, inmóvil, congelado, incapaz de moverse ni hacer nada.

- No sabes amar. - siguió el artista, mientras se levantaba del suelo, con ademán de irse.

El monje sintió una tristeza humana muy densa y profunda. Escuchó los pasos del juglar detenerse, dudar y  alejarse, quién sabe hacia dónde, hacia el siguiente poblado, hacia el siguiente amor.

Si ambos hubieran podido seguirse el rastro, ahora mismo sabrían lo que yo sé: que lo importante no es la palabra del juglar o el silencio del monje, que lo importante es saber componer una música que una a todo el pueblo en un baile.








jueves, 26 de diciembre de 2013

El dolor razonable

- Te proteges hiriéndote. - le dijo el pájaro a la lagartija, mientras ésta perdía su cola y corría a toda prisa en busca de una brecha de roca.
- Tu miedo me alimenta, pero no me sacia.- continuó el pájaro mientras se comía la cola, a sabiendas de que, por naturaleza, la lagartija hace bien escapando de un pájaro hambriento.

- Te proteges hiriéndote- le dijo una caricia a la armadura de un intrincado guerrero.
- Tu miedo me alimenta, pero no me sacia-. continuó Venus, a sabiendas de que, por naturaleza, Marte hace bien escapando de un amor hambriento.

- Te proteges hiriéndote- le dijo un pensamiento a mi conciencia.
- Tu miedo me alimenta, pero no me sacia- continuó el pensamiento, a sabiendas de que, por naturaleza, mi conciencia hace bien escapando de un pensamiento hambriento.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Brindis por la Santa Esperanza

He secuestrado a la noche.
Vestida de verde- brindaba en todas las bocas-,
celebraba el amor en todas las esquinas.
Una estrella brillaba ajena al horizonte.

- ¿Has visto al Espíritu Santo?
- Este espíritu está dentro, como este vino,
como este brindis por la Santísima y Perra Esperanza.

Todas las miradas brindaban, a su vez,
un séquito de parroquianos bramaba por los brahmanes irisados,
todos brindaban por la Santísima Esperanza,
todos ardiendo por ese fuego sin fin.

La locura prendida con amor en los ojos,
yo cantaba cantando a los mundos en los que todo es posible,
sintigo,
todo es posible,
la más bella ecuación del ser,
el remoto camino del equilibrio amando,
sierpes que sonríen en tu búsqueda,
monstruos que sabotean a sabiendas de que hacen
más atractivo este juego.

Santa, perra, villana, ´cósmica
Esperanza
celebro en borrachera celestial
el jugar a que no dudo de ti,
el jugar a saber que sé
que pronto el juego jugando
gozo en ti
quizás
¡oh, sí!

domingo, 15 de diciembre de 2013

El cuento de la Libertad, el Despechado y la Espiditrompa Solar


- Y, ¿entonces? ¿Por qué pasó aquello?
- Porque lo demasiado libre es siempre una amenaza para quien desea dominar y constreñir, porque lo demasiado libre es anhelado e imposible de tener y porque lo demasiado libre es rebelde e indomable, es objeto de envidia y de despecho, es algo bello que no puede encarcelarse. 
- ¿Y qué le hicieron?
- ¿No podrías deducirlo? 
- Creo que sí... ya sabes, hay demasiadas historias parecidas, tantas, que este diálogo es aburrido e innecesario. 
- Exacto. Es mucho mejor que escribamos un poema a cuatro manos en el que un rayo de sol se compara con la espiditrompa de una mariposa.

Trans-Mutar (Historia del Viento y la Princesa Transformista)

PRINCESA TRANSFORMISTA
Parece que el viento me besa lascivamente mientras permanezco inmóvil en el banco del parque. Está lamiendo mi cara, está enredando mi pelo, está floreciendo abismos en mi pecho. Me quita la ropa. Quiero que se me lleve volando.

VIENTO
¿En qué podría transformarte?






(Viento solar)


PRINCESA TRANSFORMISTA
Transfórmame en ti. Conviérteme en un poema que vuela de árbol en árbol, en una agitadora de bosques, en una despeinadora, en una ladrona de bufandas, en un soplo que convierte al vértigo en coro y al desierto en laberinto. Llévame lejos de este cuerpo maldito, libérame de la prisión de ser... una sola cosa.

VIENTO
 Que yo te transforme ahora en mí hace que sigas siendo Princesa Transformista. ¿Recuerdas todo lo que has sido hasta ahora?

PRINCESA TRANSFORMISTA
He sido la más alta mendiga y una diosa inspiradora de las fiestas, he sido marginada como a una indeseable y he encendido el amor de los seres más bellos y arrogantes del planeta. ¿Y qué más da? Nada destrona a esta lacerante tristeza.

VIENTO
¿Y qué tenían en común todos esos personajes?

PRINCESA TRANSFORMISTA
El deseo de amar.

VIENTO
Deja que te asesine.

(El viento arranca un tejado de uralita y lo lleva volando hasta que se estrella en la cabeza de la Princesa Transformista. Ella empieza a sangrar.)

PRINCESA TRANSFORMISTA
Oh qué hermoso río de sangre brota de mi cabeza como manantial, ¿qué semilla de mí germinará de este lodo de muerte?

(La Princesa Transformista expira y su exhalación se fusiona con el viento. El viento le hace el amor penetrándola por todos sus orificios. La secuestra entrando en sus huecos, que eran como el espacio vacío que hay entre los barrotes de una cárcel. Tras el rapto, dan la vuelta al mundo cantando...)


miércoles, 11 de diciembre de 2013

Temazcal

- ¿Qué hace? - le preguntó un individuo.

- Trasquilo nubes con la imaginación. - respondió.- Y les hago formas.

- ¿Formas?

-  Aquella nube es usted rodeado de nubes. Fecundo esa nube con mis ojos. Y, cuando llueva, usted y yo lloraremos de puro placer.

- ¿A qué viene este súbito amor?

- ¿Sabe usted por qué vuela el vapor?

- Es esa vieja historia de cuando el fuego y el agua se aman en un Temazcal.