martes, 22 de octubre de 2013

seducir y deducir

- Amanecemos.
- Mi piel contiene los restos de un naufragio.
- Me parece sexy tu desesperación. 
-  ¿Por qué me escogiste? ¿Alguna vez suspirarás por mí?
- Amarte es mejor que cualquier sueño irracional.
- ¿Y por qué te dije tan rápido que ...?
- Porque ... es sólo el aperitivo de algo mucho más interesante.
- ¿Y tú por qué jamás me dijiste que ...?
- Estrategia. Sé jugar.
- Estoy a punto de desterrarte de mi mente.
- Hazlo.
- ¡Gracias! ¡Al fin  puedo conocer!

"Que habrá libros, se sabe"



¿Cómo son los amores de lxs poetas disfrazadxs con máscara blanca y la misión de sentirlo todo para expresarlo con palabras? Se enamoran y fabrican historias con ese amor, que será inmortal en la imaginación de la naturaleza.



"Silencio.
Con brutalidad ella se pone encima de él. Se queda allí, pegada a su cuerpo.
Lloran.
Ella dice, pregunta:
- ¿No nos volveremos a ver nunca, nunca?
- Nunca.
-A menos que...
- No.
-Olvidaremos.
-No.
-Haremos el amor con otra gente.
-Sí.
El llanto, lloran muy bajo.
- Y luego un día querremos a otra gente.
-Es verdad.
Silencio. Lloran.
- Luego un día hablaremos de nosotros, con personas nuevas, diremos cómo era.
- Y luego un día, más tarde, mucho más tarde, escribiremos la historia.
- No lo sé.
Lloran.
- Y un día moriremos.
- Sí. El amor estará con el ataúd en los cuerpos.
- Sí. Habrá los libros fuera del ataúd.
- Tal vez. Todavía no se puede saber.
El chino dice:
- Sí se sabe. Que habrá libros, se sabe.
No sería posible de otro modo."

                                      Marguerite Duras, El amante de la China del Norte


viernes, 18 de octubre de 2013

Versos huérfanos

Imagina.
A veces, cuando uno respira demasiado rápido, viene.
Pasea sobre el propio hombro, merodea como un perro.
Si le buscas, se esconde en un agujero.
Si le llamas, huye.
Una vez me escupió porque quise ponerle un nombre.
Sólo podemos coincidir después del ritual.
He de olvidar que el tiempo existe.
Reconstruir la historia, a pesar de los silencios.


Aún



La muerte despega las células de sus reses.
Ya no existes, todos dicen que has muerto, y aguardo la noche para verte detrás del telón de los sueños. Pero nunca apareces, porque las gentes que moran entre las sábanas también dicen que has muerto.
Por eso me veo obligada a arrastrarme por un mundo sobre el que ya no yacen todas las cosas. Donde el aire ya jamás será golpeado por tu respiración, ni se verá fulminado por tu mirada.
Y me lamento por no tener más fantasía y hablar contigo cuando me observas, invisible, mientras me desnudo; o de tenderte la mano cuando me la pides en el espacio, o de devolverte el beso cuando siento un temblor sobre el aliento.
Pero el mundo debe de ser más grande que todo esto.

Sin


¡Nooooo!
¡Caíste como las manzanas y las declinaciones latinas!
¡Noooo!
¡Caíste como el Imperio Romano!
¡Noooo!
¡Caíste como Napoleón y los aviones de papel mal hechos!
Y yo solita sola con caparazones de llanto en las mejillas.


mas hoy suenas a h
mas hoy suenas tan lavado e invisible como la h
mas hoy la h se h en un saxofón oxidado
ñigu ñiiiii ñigu ñiii


Sabes a símbolo y a especia,
estás en la espiral logarítmica de los cafés matutinos,
en el mullido y sordo abofeteo de la ropa limpia,
en el nudo gordiano de los amantes malditos.


Sabes a símbolo y a especia,
suenas en el mordisco de los iris ajenos,
suenas por el hueco
(como viaja el sonido en las madrigueras de las guitarras:
eres la nota arrancada de ese cero).
Recuerdo cuando ayer, tú
recuerdo cuando ayer, tú

martes, 15 de octubre de 2013

Inventarás lo que quieras, la flor y el estiércol

A veces oiríamos juntos las conferencias de Saturno; otras, el parloteo estresante del café con leche, y las broncas de la prisa y las coladas, y los sueños mojados en lágrimas de tiempo y sudor de nuestra frente:
pero
podríamos secar al sol
eones de melancolía;
e inventar sobre el desierto
un mar de risa adentro;


podríamos deshacernos del yo, doblarlo, plancharlo, meterlo en el armario, dejar que cualquiera pueda ponérselo y descubrir que el orgullo es el traje de domingo de un idiota que se cree muy listo.
De todos modos, la soledad me ha recluido en su mazmorra risueña; el olvido maquina sus nenúfares, ya es absurdo desear detrás de los oídos del daimon y, más absurdo aún, escribir otro garabato encima del Gran Garabato.
Los átomos se ríen de los noes y síes:
-¿Qué más da? -dicen- ¡Después de todo, la muerte os devolverá a las piedras!
- Pero el meollo de la conciencia- respondo- será cosa de los amantes.

domingo, 13 de octubre de 2013

Sexo sinestésico & Cosmosexualidad


[De ese modo, se conjuró el arte de acariciar, con time lapse de la primavera en el pulso, ("acariciando el clítoris del bosque mientras te masturbo").]  



 Y llegó el día en el que los ángeles desearon lascivamente a los demonios, y los demonios se enamoraron poéticamente de los ángeles. La intensidad emotiva era tal que decidieron convocar a todos los magos blancos y negros del mundo en un cónclave para que los invocaran y evocaran a la vez y, así,  reparar esa vieja "avería de la dualidad". 
 
Para aprender algo nuevo, la Musa y el Daimon se dieron un paseo levitante por los mundos verdes (más verdes que los blancos esquimales). Mientras paseaban, notaron al bosque paseando sobre ellos. El cielo eyaculó la lluvia que el sol evapora del mar, que desembocan los ríos, que llueven los cielos cuando lloran y gimen embargagos por el amor atmosférico. Cuando tenían sed, el/la pirata Taz y el príncipe/princesa Wu Wei bebían de las hojas de los árboles, hojas que forman parte del libro de la vida (que en vano todos los poetas quisieran transcribir, aunque lo mejor es contemplarlo directamente, como hacen los místicos).

La oscuridad brillaba y el brillo se asombraba de sí mismo.

El erotismo quemó con antorchas creativas todas las jaulas de papel donde los idiotas habían encarcelado al amor.

Ardieron los diccionarios del agrietudo amoris, las palabras dejaron de tener género y número. Se desintegraron los antiguos manuales que enseñaban a los seres humanos el mercantilismo competitivo, asfixiante y depredador de capturar a otro y enganchárselo como apéndice, fagocitar su alma y arrastrar sus miembros amputados hasta la desintegración del cuerpo zombi. 

El poema más bello de la creación fue recitado por todos los océanos, con cada una de sus sílabas se guillotinaron todas las pollas y clítoris posesivos, y los hongos se reprodujeron por esporas y entonaron el discurso de una nueva Revolución Sexual: la cosmosexualidad

Desde entonces, cada vez que Acaricio Conscientemente Mientras Escucho (ACME) que No hay Separación (NS), practico sintigo sexo sinestésico y  cosmosexual, mientras la idea de amor puro se reproduce por esporas poéticas.

jueves, 10 de octubre de 2013

La orgía de los arquetipos

Quieres un ejército de personas desnudas y lascivas esperándote, dispuestas a ser esclavas de tus deseos. Lenguas, dedos, pollas y coños por doquier, penetrando, acariciando, mordisqueando orificios y protuberancias, topógrafos de tu cuerpo, susurrándote conjuros del deseo. Una población entera dispuesta a servirte vino con los labios, a libar de tu sexo, a hacer crucigramas anatómicos.

    ¿Y los dioses griegos?
    Todo el Olimpo te está haciendo el amor. Cada dios encarna un arquetipo. En realidad, esta orgía es una metáfora de algo que deviene en tu interior. El sexo es una dramatización exterior de un proceso anímico. Cuando integres todos los arcanos del Tarot en tu alma (que, por cierto, besan y lamen cálidamente cada rincón de tu cuerpo), alcanzarás la iluminación.

lunes, 7 de octubre de 2013

Breve historia de la inspiración

A Il Muso


Había una vez un monte que los griegos llamaban del Parnaso.

Allí habitaban variados seres, y todos bebían del agua de una fuente de agua clara y pura, llamada la Fuente Castalia.

Sin embargo, en aquel lugar, también existían dos personajes solitarios.

En la ladera izquierda había una cueva en la que vivía un ermitaño que todos llamaban "el Santo". Cada amanecer, se despertaba con el Sol, rezaba a los árboles y meditaba.

En la ladera derecha, vivía una extraña mujer a la que todos llamaban "la Bruja". Cada atardecer, se despertaba con la Luna, cantaba al ardiente fuego rojo del ocaso y anunciaba la noche más oscura del alma.

Cuando alguien se sentía enfermo, iba a ver al Santo o a la Bruja. El Santo invocaba la luz de los ángeles y a su coro celestial, la Bruja conjuraba a los demonios y a sus orgías de dolor gimiente.

El Santo cada mañana cortaba una rama de romero, la bendecía y la ponía en la puerta de la casa de la Bruja. Permanecía largo rato meditando en silencio bajo la higuera en la que ella había grabado sus símbolos.  Allí, entre restos de sangre mezclada con cenizas, permanecía contemplativo en un éxtasis puro que sólo el silencio puede argumentar.

La Bruja cada noche construía unas alas con el aliento y el beso de todos sus demonios. Con ellas se iba volando hasta la cueva del Santo. Allí, junto a su cama, permanecía hechizada por un deseo que no podía explicar. Habitualmente, los demonios se sentían celosos y se la llevaban otra vez bajo la higuera, en cuya corteza escribía maleficios e insultos mientras la sodomizaban.

Una mañana, el Santo encontró a los pies de su cama el corazón de una tórtola atravesado con una aguja, en cuyo ojo había un pelo de la Bruja.

A la noche siguiente, la Bruja encontró una pajarita de papel que colgaba de su higuera. La pajarita de papel era un fragmento del Cantar de los Cantares, en cuyo margen había la saliva del beso del Santo.

A la mañana siguiente, el Santo encontró a los pies de su cama un tarro de marihuana y una nota escrita con sangre menstrual de la bruja: "Balamy, dat amante victoria".

A la noche siguiente, la Bruja encontró en la puerta de su casa un tarro de miel y un poema escrito con zumo de limón.

La Bruja hizo una hoguera y leyó a contraluz lo que decía el poema invisible:

Vendo mi alma a tus diablos.

La Bruja rompió a llorar tan amargamente que todos sus diablos quedaron fieramente heridos por la luz de las estrellas. Los reunió en un coro melancólico y les dijo:

- Bien véis que esta noche devoraréis el alma de un santo.

Los demonios jugaron con los vientos y manifestaron su júbilo riéndose a carcajadas a través de los árboles y las piedras del bosque. Después hicieron levitar a la Bruja y se fusionaron en una sombra, que fue volando hacia la cueva del Santo.

El Santo les estaba esperando sentado a los pies de su cama. Sus labios esbozaban una serena sonrisa de satisfacción y sabiduría.

- Adelante, os estaba esperando.

Todos los demonios rieron.

- Ahora sodomizarás a la bruja, y así nos llevaremos tu alma.

La Bruja se quedó quieta. Quería tener dentro la polla del Santo, pero no quería que todo fuera demasiado rápido.

- Hagamos que esto sea más divertido. Antes de que me sodomice el Santo, le daré el beso de la Muerte y le arrancaré el alma con caricias.

Los demonios celebraron aquella decisión.

El Santo miró fijamente a la Bruja. No cambió la postura meditativa. La Bruja se acercó y se desnudó ante él. Cebó una pipa ritual con droga, le dio de fumar al Santo y luego fumó ella.

Narcotizados por el amor, se besaron.

Mientras duraba aquel beso, ella Acarició Conscientemente Mientras Escuchaba la respiración del Santo. Pronto, sus uñas empezaron a arañarle. Ella besaba con la Muerte en los labios y tejía con sus dedos el hilo de las Parcas. Sin embargo, el Santo también besaba  a la Bruja con el Amor en los labios y tejía con sus dedos la luz de la música de Apolo.

Una extraña música de cenizas y sangre, de luz y de armonía retumbaba en la cueva del Santo, que se había convertido en la caja de resonancia del Monte Parnaso.

El concierto fascinó a las Musas, que entraron en la cueva del Santo, deslumbradas por la inspiración de aquel instante de amor y de muerte. También atrajo la atención de Dionisos y de su esposa Ariadna, que se sintieron dignos de presenciar aquel espectáculo. Eros y Tánatos danzaban en una magnética danza sexual del Santo y la Bruja. Aquella danza duraba toda la noche. La música mágica que emanaba de los cuerpos del Santo y de la Bruja hacía que las Musas y los Demonios, Ariadna y Dionisos se pusieron a danzar con ellos.

Al llegar el alba, había una sonrisa detrás del paisaje. Era la sonrisa del todo, que preexistía en  la sonrisa del Santo. El Santo despertó, de nuevo, solo, en su habitación. A los pies de su cama, había una tórtola viva que tenía un mensaje atado a su pata izquierda. Estaba escrito con sangre:

Vendo mis diablos a tu alma.