viernes, 1 de noviembre de 2013

1000 palabras sin objetivos

A mi amigo Daniel Bernal Picazo

Conozco a un fotógrafo que en vez de objetivos utiliza subjetivos. Es un tipo tan alto, tan alto, que siempre le cuentan ese chiste malo de que todo le llega al estómago caducado. En realidad, todo cuanto retrata tiene un toque encumbrado, de vista de pájaro, de ángel que come palomitas mientras congela la belleza infinitesimal de un gesto, un movimiento, un paisaje, un gato, un trozo de noche desaliñada que quiere peinarse con una caminata. 


Un día, una de sus fotografías se le puso a hablar:

- ¿Es verdad que una imagen vale más que mil palabras?


Dani cogió aquella fotografía y se la entregó a una poeta:

 - Observé en las vitrinas de la noche y vi a un gato de peluche que acompañaba en todos sus números a un payaso viajero. El viajero tenía en su mochila puestas de sol irrepetibles, siestas en cines, sonrisas en trolebús, mares de arena gruesa, grasa de bicicleta, malabares llenos de rozaduras, una bola de cristal efímera y un secreto para la  que sonríe cerrando los ojos para no ver que la ven dentro de una foto. Los subjetivos de la cámara cazan imágenes de claroscuros que se apuestan a la ruleta rusa ocho disparos a un disparo que vale más que mil palabras: el disparo que mata la realidad objetiva: un realicidio.
- Sólo llevamos 220 palabras.
- Pero el objetivo de mi escritura tiene un zoom de 50 mm. Es un objetivo subjetivo. Se parece a la poesía.

miércoles, 30 de octubre de 2013

Sobre cómo estar en todas las conversaciones del mundo ahora mismo

- Brindo por ti. -dice el árbol, y deja caer una hoja sobre mi cabeza.

Miro a mi alrededor, y veo a todos los árboles brindando por nosotros.
Al fin llega el otoño.

Se me ocurre algo. Lo formulo:

- Quisiera ser omnisciente y estar a la vez en todas las conversaciones del mundo y, entonces, decir algo ingenioso en esa conversación. Pero tendría que ser la misma cosa dicha en todas partes, y tendría que encajar igual en un bar de Pekín o en una gruta siberiana. Habría que parecerse a un ¡mamma mía! ¡oh, ah, uy! ¡Mmmm, buah!

Me quedo pensativa. ¿Qué cosa puede decirse a la vez en todas las conversaciones del mundo que están sucediendo ahora mismo?

- Brindo por ti. -dice el árbol, y deja caer una hoja sobre mi cabeza.

Hacia las fiestas subterráneas: en busca de Orfeo

Desde que Sàgar ha decidido que, entre otras muchas cosas, es bailarín, nos hemos aficionado a recorrer los pasillos subterráneos del metro en busca de músicos. Cuando atisbamos a alguno en medio de un pasillo, tiramos nuestras mochilas al suelo y, presos de un rapto divino, nos ponemos a bailar frenéticamente, como si estuviéramos locos.

La presencia angelical de Sàgar arranca la sonrisa de todos los transeúntes subterráneos, que nos lanzan piropos y sonrisas. El universo se transmuta con nuestro baile mágico. Nadie puede encarcelar a un niño de seis años que baila con su madre. Nuestro aspecto familiar soborna a todos los seguratas del mundo. La protección de lo sagrado de la infancia es la tapadera de nuestra alegría y la liberación de las bocas serias que...

- ¡Toc, toc! ¿Hay alguien en casa? - Sàgar me golpea en la cabeza. Luego hace una voz muy aguda, que dice:
- ¡Hola! ¡Soy un cerebro, y no paro de pensar! ¡Me rodea una boca gigante!

Nos partimos de risa. Sus comentarios son muy agudos. Déjate llevar. No seas tan... adulta. Te invito a mi paraíso, donde jugar es la ley.

- ¡Señores: hay una fiesta gratis bajo tierra!

Los pasajeros de los túneles apenas pueden resistir dos notas, ¡non stop, non stop!

- ¡No tenemos tiempo! -nos gritan sus zapatos.- ¡Tenemos mucha prisa!

Imagino que todos los músicos del metro son Orfeos que descienden al infierno para encontrar a Eurídice.

martes, 29 de octubre de 2013

Tuteando al Yo

"No se puede vivir en perpetuo éxtasis porque el éxtasis es, precisamente, una suspensión de la vida." 

"Son episodios de nuestra búsqueda de modos bienaventurados de relacionarnos, y los estudio con la esperanza de que podamos aprender algo que nos permita la perpetuación de la llama imposible."


"El ser humano vale lo que valen sus relaciones. Por eso es tan importante conocer, ampliar y profundizar la experiencia amorosa."

J.A.M., Palabras de amor

Y así el Pirata TAZ se fue a dormir y despertó con el rostro de la Princesa Wu Wei. 

La Princesa Wu Wei reinaba en el País de la Utopía, donde el espacio era infinito y donde el tiempo existía al margen del espacio. En ese lugar nadie hablaba de espaciotiempo, porque (I) ambas dimensiones, flexibles, podían manifestarse disociadas y porque (II) allí, sencillamente, nadie hablaba.

[Allí los relojes, por ejemplo, escribían ensayos silenciosos sobre la "constatación del Ahora".]

El reino de la Princesa tenía el marco del paisaje idílico. Algunos escritores del pasado lo llamarían en latín locus amoenus, un lugar ameno, donde fluyen ríos cristalinos y la Naturaleza orquestra en armonia con colores y sonidos rebosantes de belleza.

El escenario era maravilloso y, sin embargo, ella se sentía sola e incompleta. ¿Acaso no era paradójico ser la Princesa de un reino solitario? En efecto, la Princesa Wu Wei reinaba en un lugar imaginario, donde nadie existía, salvo un paisaje calmo y transparente donde ella lucía su autoconciencia.

Alguna vez, en sueños, la Princesa Wu Wei podía recordar que alguien la amaba con el fervor de quien encuentra el diamante más valioso. Sentía una nostalgia diferida de aquello. Y, entonces, de algún modo, habría llegado a la conclusión de que aquello - lo que más traspasa una vida humana-  es la fusión del Yo con el Tú.

Un día, ella vio una puerta en el tronco de un árbol. Cuando quiso entrar, una rama se interpuso y le dijo:

- Aquí nadie puede entrar solo. Alguien debe acompañarte. Porque, en este reino, la soledad no existe.
- Recuerdo que Yo tengo dentro un Tú. - habló, por primera vez, la Princesa Wu Wei, con el acento de pájaro cantor del Pirata TAZ.

lunes, 28 de octubre de 2013

Más historias sobre la Princesa Wu Wei y el Pirata TAZ

El mar me explica otra vez la antigua historia de la Princesa Wu Wei y del Pirata TAZ.

Ella era agorafóbica por fuera y claustrofóbica por dentro.
Él era claustrofóbico por dentro y agorafóbico por fuera.

Ella era silenciosa y ausente. Ocultaba un misterio magnético, pero los demás podían sentirse saciados con sólo contemplarla.
La princesa Wu Wei miraba el sensual transcurrir del cosmos.
Su contemplación embellecía todos los paisajes.

Él era como un pájaro cantor y solía llamar la atención. Se exponía como un guerrero fogoso y sobre su piel se extendían las caricias y cicatrices de una vida osada e intesa, fraguada en la aventura.
El pirata TAZ surcaba mares y cielos embebido por la imaginación creativa y un enfebrecido idealismo.
Su actividad embellecía todos los paisajes.

Un día, el pirata TAZ se adentró en una noche oscura y encontró el diamante más bello de la creación: el corazón de la princesa Wu Wei. Lo llevó al tasador más sabio del planeta. El tasador dijo:
- Este corazón vale más que el oro y que todas las riquezas terrenas. Este corazón vale tanto como pasar un día en todos los rincones del universo a la vez.
- ¿Un día, solo?
- Es imposible gozar más sin sacrificar tu forma. De lo contrario, te castigan los dioses.
- ¿De qué clase de castigo se trata?
- Los dioses te harán creer que nada es realidad, sino un sueño que al alba se hace añicos. Y después tu alma vagará por el mundo sin consuelo, otra vez separada, con el estigma de todos los errantes que fueron expulsados del paraíso... ¿Aún quieres ese diamante?

El pirata TAZ cierra su mano en un puño y después la abre.
- No quiero ese diamante, sólo lo amo. Ese diamante no ha de tener dueño. Me consuela saber que existe. Imaginaré que ese diamante está dentro de mí, y en todas partes encontraré destellos de su brillo incandescente y cantaré a la humanidad con acción y palabra la celebración de su belleza inmortal.

El tasador sonrió y dijo:
- ¿Diamante? ¿Qué diamante?

Y, como el agua que se escurre entre los dedos, el pirata TAZ expiró, sabiendo que ese diamante ya había cambiado de forma, en la siguiente historia.  

Celebración

A 45 centímetros de nuestra cabeza, florece la cascada de la primavera.
Llovemos sobre sahasrara los cuatro ríos del Edén.




Genesis 2.10 Y salía de Edén un río para regar el huerto, y de allí se repartía en cuatro brazos.

Genesis 2.11 El nombre del uno era Pisón; éste es el que rodea toda la tierra de Havila, donde hay oro;

Genesis 2.12 y el oro de aquella tierra es bueno; hay allí también bedelio y ónice.

Genesis 2.13 El nombre del segundo río es Gihón; éste es el que rodea toda la tierra de Cus.

Genesis 2.14 Y el nombre del tercer río es Hidekel; éste es el que va al oriente de Asiria. Y el cuarto río es el Eufrates. 



Mientras te escribo, escribo a la humanidad, escribo a la Tierra y a todo cuanto contiene, escribo al Todo y a la Nada, nos escribo, nos escriben, se escribe, escribir.
Escribir es acariciarnos con las infinitas manos de un dios oriental.



Ajna es el cáliz, el Santo Grial.
Se han llenado las copas.
Bebed el oro besándonos la frente.



Hemos asesinado a todos los pronombres. 
Yo es otro. 
Yo soy tú.
Yo soy un océano de amor en medio de la oscuridad.
(Yo soy... -apunta aquí todo cuanto se te ocurra, también seré y fui y subjuntivos-)

Con cada respiración, se traza un rayo de luz que dibuja la estrella de Pitágoras.
Con cada respiración, se dibuja una espiral con el número fi sonriente.
Con cada respiración, se construyen prismas que catalizan mundos.




Inspiramos... el universo entero entra por una nariz sin nariz, una nariz hecha de inspiración. 
Expiramos...cantamos el universo entero, después de que viajara cantando por todas las células, después de que regara la sangre, después de que bombeara por dentro el ritmo de una danza ancestral. 

Abramos la caja de Pandora.
Celebro y brindo por la Sombra...
Celebro y brindo por el gusano que fuimos.
Nos arrastrábamos por la Tierra, y comíamos la podredumbre para desplazarnos con dolor.
Celebro los démones, celebro las brujas y la melancolía saturnina,
que son el combustible fósil que utilizo para escribir escribiéndonos,
que son el lodazal que alimenta el florecimiento del loto blanco,
que son la putrefactio alquímica, el paso previo a la iluminatio.

Los celebro y se desmorona la reja de la dualidad.
Al fin somos libres, esclavos de la Libertad.

***

Los demonios son soldados del ejército de la creatividad.
El silencio los creó para que la música tuviera ritmo. 

...Después del naufragio que nos naufragó... se fraguaron nuestras naves. 

domingo, 27 de octubre de 2013

Respirar riega las ideas

Todo  contiene ALGO [ritmos].

El ojo bebía llorando los paisajes que lloraba
y, así, las rosas gemían
germinando.

El alma vibra en un perfumúsicapigmento,
masajea el vacío para que de su vientre brote
el oro rojo.      

Regaba sus pensamientos
con la respiración.