lunes, 25 de noviembre de 2013

El eterno retorno

A veces uno tiene esa extraña sensación de vivir a oscuras. El cerebro está a oscuras en una cueva agujereada a capricho por los cinco sentidos.

EL ARQUETIPO DEL HIEROFANTE O EL SENDERO DE VAV


(Él y Ella se encuentran telepateando en aparente ausencia. Él está dentro de un Templo Flor que es Ella, y viceversa.)

ÉL
Dan mapas del universo
en el mirador
de tus labios
entreabiertos.

ELLA
¿Qué labios?
Fiat lux.

ÉL
Enciéndeme y seré
mi propia fuente de luz.

ELLA
Hagamos el amor invisible,
como dos estrellas
que constelan con el mundo
contemplándolo
mientras brillan.

ÉL
Tu corazón era el gozne
de esa puerta:
intercomunica lo terrestre
y lo celeste.

ELLA
Norte, sur, este, oeste,
arriba, abajo:
criaturas bi-frontes,
nos movemos en las brújulas
del viento viajero.
Giramos como peonzas:
somos libres si la música
persiste.

ÉL
Enlazamos mundos
con el fuego
geométrico
de un amor puro:
la carne de la luz.

ELLA
El arco está tenso
y me clavas la flecha
mientras miras,
antes de soltar la flecha.

ÉL
Si disparo hacia arriba,
coseré tu sangre a las estrellas.

ELLA
Shibari de la mente
constelándonos.

ÉL
Fuimos botados del paraíso
inconscientemente,
regresemos a él desde la conciencia.

ELLA
Sublimo esa conciencia
deseándote.

(De una mirada llena de deseo, aparece el CENTAURO).

CENTAURO
Soy psicopompo, enlazador de mundos: represento la conexión entre el ser humano y el cosmos. Tras la admonición del maestro, recibís las pautas, orientaciones y consejos para el mundo de la conciencia y del espíritu. Prisma de profetas visionarios, mi vigor modula lo social humano y lo metafísico. Mientras tenso mi arco, os muestro de qué manera concreta emerge el ideal de vuestra lucha.

ÉL-ELLA
¿Cómo?

CENTAURO
Quintaesencia concilia libertad y disciplina.

ÉL-ELLA
La mirada y su rayo de amor. Focalizo la vista y acaricio el cielo en que mis ojos son pájaros.

CENTAURO
Eso es: trepar la columna vertebral del cielo, transportar la luz dentro de un fósforo: egregor fotosintético.

ÉL-ELLA

La luz es ley.

CENTAURO
Wu-wei. La luz ya fluye, ya se mueve. Ser, nada más que ser.

domingo, 24 de noviembre de 2013

Experiencias místicas de una magabunda

Estimado cómplice secreto de las profundidades mágicas e invisibles, blablablá...
En mi vida he tenido encuentros con seres no humanos que he identificado como separados de mi ego porque me han permitido hacerles pruebas. Otras veces,  he visto que la experiencia procedía de una suerte de creación imaginaria. El asunto de separar la creación propia de la ajena es lo que más me cuesta de discernir racionalmente. Y, sin embargo, sé que, en el fondo, separarles a ellos de mí es tan absurdo como distinguir el agua en función de los recipientes que la contienen. No obstante, ambos sabemos que aún vivimos en un mundo donde es importante el Catálogo de las Vasijas, aunque sería más interesante discernir si el agua va clara o turbia. ¿De manantial puro, del grifo o contaminada?
Veamos si puedo describirte algo tan complicado para nuestro raciocionio y tan sencillo para el alma-niña.
La conciencia que jugó conmigo en Orrius y me enseñó maravillas era más grande que la mía ordinaria, más evolucionada, sin duda. Ocupaba el bosque entero y si yo fuera de alguna religión monoteísta, habría dicho que era "dios". ¿Por qué? Me hablaba telepáticamente, pero acompañaba sus mensajes con elementos sensoriales de mi alrededor, que utilizaba a modo de símbolos. Podía meterse dentro de cualquier cosa sin alterar su individualidad. Era como una música que se mete dentro del oído, pero imaginando que nuestro cuerpo entero es un tímpano y él/ella música. De todos modos, no sé por qué, parecía más Ella que Él. Me eligió por CARISMA. Su carisma era tal que la empatía lograba atravesar las paredes de los nombres. Dijo que yo era como ella. Que yo era ella. Y eso me llenó de un gozo y de una alegría infinita. Como si un pedrusco cualquiera descubriese que en su esencia contiene el diamante.

Así, por ejemplo, el romero se me reveló como una entidad arquetípica simpática o psicopompo, algunos árboles (cuyo nombre no sé, soy urbanita ignorante de botánica) eran caleidoscopios infantiles y musicales. Me ofreció un palo que se transformó en varita mágica. Gracias a ese palo, pude jugar a ser ella y me convertí en una directora de orquesta de la Naturaleza. Así me enseñó su oficio: directora de orquesta de la música de la naturaleza, coordinadora de la belleza y comunicadora universal.

Otorgaba poderes y enseñaba a quien quisiera, a mí me ofreció dones que eran los “poderes mágicos” que durante toda mi vida he suplicado al universo. Cuando le pregunté acerca de mi destino, vi dentro de mi cabeza un pentagrama de color azul y suspiré la palabra “Pitágoras”. Recordé las hojas del roble y los libros antiguos, encuadernados con amor y responsabilidad. Me recordé intérprete de símbolos arcanos y, para mi sorpresa, me vi como una sacerdotisa creativa. Ese aumento de poder, sin embargo, no venía acompañado de soberbia. No tenía demasiado sentido tenerla, porque era simplemente expansión, no posesión. Es decir, fue como iluminar una parte del paisaje que antes estaba a oscuras, pero esa parte del paisaje siempre había existido.

Piensa que para mí describir a este ser es tan difícil como reconocer una lechuga dentro de la sangre después del proceso de digestión. Luego continuaré. Me agota el esfuerzo.

El dios del teatro

El actor debe cultivar su energía como lo hace un místico: la esculpirá con el mimo y la atención de una disciplina formal, y la entregará generosamente al auditorio para contribuir a la evolución de la Consciencia Colectiva.

El público, convertido a la vez en actor astral de la catarsis, podrá alimentar su alma con el manjar con el que los dioses sobornan a todos los artistas que han pisado el Suelo Que Quema.

El actor es un géiser que une el suspiro del magma de la Tierra con el vuelo de la atmósfera celestial. De ese modo, el poeta arquetípico besa cada una de las palabras que pronuncia y bendice los oídos que las mecen en la hamaca de la atención silenciosa.




 

sábado, 23 de noviembre de 2013

El Monstruo que te quita lo bailao

Al salir de la caverna de Platón, me encontré con ese oso negro sin nariz, el Monstruo-que-te-quita-lo-bailao. Me dijo:

- Qué más da que tú hayas salido de ese tugurio: aquí estás completamente sola y aunque regreses e intentes convencer a los demás de que esto existe, no te harán ni puto caso.
- No estoy sola. -respondí.- Estoy contigo.

Mientras bailábamos, se fueron extinguiendo todos los bailes anteriores, mis pensamientos cayeron como capas de cebolla. Al llegar al último, el monstruo me besó en la frente y me dijo:

- Te he quitado lo bailao porque no podías bailarme con el ruido de los bailes anteriores. 



Arqueología interior

Ahora es el momento, ahora es el momento... el presente continuo merece ser mirado con atención. Los sentimientos serán observados y convenientemente abrigados con palabras que los expresen. Lo invisible cobrará fuerza y será el verdadero protagonista de lo visible.


¿Qué está pasando? Que el loco de Sócrates lo responda:


-¡CONÓCETE A TI MISMO!


-¡EUREKA!-responde Arquímedes.


Una vez me dormí y mi índice de DMT cerebral sería más elevado de lo normal, porque tuve un sueño lúcido. Eso supuso el suspenso de todo concepto. Ser inteligente es ser más idiota que un niño que sabe que todo es uno.


Corazones de piedra

Dicen que Orfeo ablandaba las piedras con la música de su lira.
En realidad, Orfeo sabía que las piedras sienten y que los corazones de piedra rebosan lírica.