domingo, 28 de diciembre de 2008

Arrugas parlantes



[Palabras de un papel arrugado en el bolsillo]
Nací ayer.

De lo contrario, habría dicho:

"nací nunca".


[En este silencio es imposible confesar nada.]


Existen diversas maneras
de odiar,
diversas maneras
de estampar amor.

[Da lo mismo, el tiempo transcurre mientras tanto.]



Todo eso, y
la suerte.


Somos insectos en la corteza terrestre,
que nacen y mueren
con aceleración:
Nada, para la larga vida de la capa del mago.
Nada, para el sembrador de estrellas.

Dios intermitente de los místicos tripados:
pareces déspota
con estos trozos de carne con conciencia.
Ven a darte un paseo conmigo, esta tarde.
visita el dolor microscópico antes de la bisección.

viernes, 26 de diciembre de 2008

I'm Nobody too. I'm drinking pianos.



- ¿Dígame?
- Buenas noches. Usted no me conoce.
- Y, bien...¿Quién es?
- Perdone, estoy nerviosa.
- Dígame, por favor.
- Tengo un nombre común, que casi podría escribir con minúsculas.
- ¿Y qué es lo que desea? ¿Por qué llama a estas horas de la noche? Estaba a punto de acostarme.
- ¿Vive usted solo?
- ...



- Sí... ¿Quién es?
- Perdone... No cuelgue, por favor.
- ...¡Quién es!
- No cuelgue, por favor...
- No sé por qué no debería hacerlo. Mañana madrugo, ¿sabe?
- Verá... Si he hecho esta locura de llamarle es porque intuyo que moriré pronto. He marcado su número de teléfono al azar, pensando que respondería alguien que no puede dolerme, con el que jamás me he cruzado en la vida. Si usted hace el favor de escucharme, puedo pagarle lo que sea. Tengo ahorrado muchísimo dinero...
- ¡Pero son las doce de la noche! ¡Y mañana he de ir a trabajar! ¿Qué clase de locura es ésta?
- Siento haberle molestado. Buenas noches.
- Buenas noches.
-...




- ¿Sí?
- No me conoce. Le llamo porque me siento muy sola y he marcado su número al azar para poder hablar con alguien.
- ¿No tienes amigos?
- No lo sé.
- ¿Sabes qué horas son?
- Sí, y un hombre al que he llamado antes que a usted me ha colgado el teléfono. Entiendo que nadie tenga tiempo para mí a estas horas de la noche.
- Me alegro de que lo comprendas. Una ya tiene suficiente con sus propios problemas. Pero tranquilízate un poco. Seguro que no es tan grave.
- Seguramente...
- Lo siento, pero tengo que colgar.
- Está bien.
-...


- ¿Diga?
- Hola, buenas noches.
- Buenas noches.
- ¿Con quién hablo?
- ¿Quién es?
- Verá, usted no me conoce...
- ...

Por aquel entonces, no servía de nada creer en la bondad de los desconocidos.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Drap art y vertederos







El arte para mí es una alquimia. Estoy obsesionada con la basura. Sé que puede resucitar y destilar belleza. Igual que un ser humano derrotado puede levantarse del trono de su dolor y lucir como alguien nuevo, más fuerte.

¿Qué es la basura? La basura es antigua vida desordenada. Es el cadáver de nuestro consumismo atroz. El alquimista la reordena, la recoloca, le otorga la unidad y el sentido que necesita lo absurdo acumulado. El mundo se está llenando de mierda y necesitamos a alguien que sepa convertirla en oro.

He aquí mi propuesta. Montar un festival de drap art sobre un vertedero. Artistas convenientemente vestidos con trajes de goma, máscaras antigás y demás, hurgando entre la escoria y viendo si son capaces de convertir el infierno en paraíso. Unos componiendo, otros tocando música, aquellos recitando sus poemas, escribiendo mensajes para las botellas rotas...

Sí, el lector aburguesado piensa que hay que ser una motivée para hacer esto, quién coño se va a apuntar a algo así de desagradable. Creo que este festival sería una acción artística de contenido filosófico profundo sobre el estado actual del ser humano y su relación con el planeta tierra.

Así que, desde este sumidero de ideas, vertedero de mi alma, os convoco. Quien esté interesado, ruego que me escriba al mail.
Felices fiestas. (Pensad en cómo se llenan los vertederos después de la Navidad...)

jueves, 18 de diciembre de 2008

Cronos, Heráclito, el río y el sexo (intento de meditación)



El tiempo es una jaula.


Hoy ya está pasando. La frase anterior, ya es antes. Antes. Mañana no existe, pero pasado mañana será pretérito perfecto simple. Esto es un alivio para el dolor. Y nostalgia anticipada para el placer. Es la condena de la cuarta dimensión.
¿Y qué es lo que mide el tiempo?


EL CAMBIO

Mira el ahora sin aferrarte a una imagen intacta de las cosas.
Sigue la respiración que te da vida, sin forzarla.
Cierra los ojos.





Vienen pensamientos a mi cabeza y yo los dejo marchar, como esas bandadas de pájaros en invierno.
Y, entonces, siento un frío caliente en todo el cuerpo.
Yo soy.
Yo existo.
Pero más allá de estas palabras.
(A eso lo llaman meditar. Ummm.)



- Todo fluye y nada es.- dijo Heráclito.



Sentimos angustia cuando pretendemos que las cosas no cambien nunca. A veces, una imposición o un dogma nos da una imagen distorsionada de la realidad. Porque, claro, como le decía esta mañana a mi cómplice:


- No te bañas dos veces en el mismo río.

Y luego, con risas:


- Tampoco te bañas dos veces en la misma mujer.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Escribir de fábula (micrometanarración)


Antes de escribir un poema, la cigarra quería inventar una receta, tomar un alucinógeno, proyectarse astralmente, viajar a otros países, aprender a bailar, disfrazarse, memorizar una canción, vivir amor y desamor, hacer fotos de edificios en ruinas, tener tres pseudónimos, ir a la ópera sin ropa interior, participar en una orgía, organizar un banquete para todos los mendigos de la ciudad, dirigir un proyecto artístico, redactar una tesis doctoral sobre literatura del Siglo de Oro, seducir a un famoso, tener un hijo, destruir a alguien malvado. Antes de escribir, la cigarra quería que la vida le escribiera encima. Murió antes, sin embargo. Y pasó hambre en invierno. Su única obra literaria fue un graffiti escrito en una piedra.
La hormiga, en cambio, cada día acumulaba una palabra. La guardaba en el granero. La glosaba pacientemente durante ocho horas de jornada laboral. Luego, la entrelazaba con otras que conocía, la hilvanaba en sólidas estructuras sintácticas. Con los años, publicó varios libros aceptables: novelas que ganaban premios, porque estaban bien trabadas y escritas. La hormiga tenía una columna semanal en el periódico, y los críticos literarios le hacían entrevistas y le invitaban a aperitivos. No pasó hambre en invierno. Pero la vida no le escribió encima. Y no dijo nada importante. Alguien, sin embargo, había garabateado un vandálico epitafio sobre su lápida:

- Paren el mundo, que me bajo.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Encuentra las 7 diferencias


En la entrada del metro me ofrecieron un papel, que guardé en el bolsillo. A la salida, me ofrecieron otro, que tenía pinta de ser el mismo. Le dije al repartidor:

- ¡Si ya tengo uno!

Él sonrió sonrojado y respondió:

- ¡No! ¡Son diferentes!

¿Qué te parece? ¿A cuál de los dos llamamos? ;)

jueves, 4 de diciembre de 2008

miércoles, 3 de diciembre de 2008

C.R.I.S.I.S.

Con Razonable Irrisión Sostengo una Idea Soluble
Cada Rumbo Implica Saber los Innumerables Senderos
Canta y Ríe Irónica Sin Idea de lo que Será


Aterriza en el mundo, poeta.

Porque has nacido para cantar sobre los paisajes del sentimiento humano, y aquí siempre viene gente, cada mañana tomas un café en este bar.

Y tú apuntas en tu libreta algunas cosas, tan prosaicas que, a veces, parecen sin importancia, y darían lugar a una novela mala, sin imaginación, de final apocalíptico. Una novela básica, llamada: "No tengo guita. Fíame."


De qué sirve la cultura si la gente tiene hambre. Ya no te hablan de amor o desamor, te dicen que tienen miedo del frío y de las tripas.


Esas caras alargadas que sólo pueden respirar con nicotina.

- Ése, despedido: treinta años currando en la misma empresa, a cinco de jubilarse. Ésa, divorciada, con dos críos, cobrando mil euros y pagando ochocientos de alquiler. Ufff, y aquél... se ahorcó anoche. Pero no hablemos de eso, que da cosa.


Gruñen cuando leen el periódico. Maldicen porque sólo tienen ese derecho a queja, mientras miran impotentes a un hombre engominado que nunca se puede tocar, ése que vive dentro de la tele.


- Rafa, fíame. Y ponme otra cerveza.


La poeta llega a casa y pisotea sus papeles embadurnados con versos. Se da cuatro cabezazos contra la pared, lee el blog de Leopoldo Abadía y se pone a plantar patatas y cebollas en el tejado.

lunes, 24 de noviembre de 2008

El secreto del dinamismo

Ayer le pregunté a un hombre que nunca se queja, que siempre hace y deshace con una sonrisa eterna en la cara, de dónde sacaba la energía, por qué nunca estaba cansado.

Me respondió:

- Es muy sencillo. Yo tengo claro que lo que quiero hacer es escribir, entonces me saco todas las obligaciones de encima para poder hacerlo con satisfacción.

Y luego, como Da Vinci:

- Es más, para ser eficaz intelectualmente, a veces se me impone trabajar con las manos.

Ajá, el secreto del descanso es cambiar de tarea. ¿Por qué nunca me acuerdo si ya lo sabía? De todos modos, yo quiero un congelador de tiempo para dormir un poco más a menudo. Para escribir sin interrupciones mi novela. Para pintar. Para crear como si no existiera nada más en el mundo.

No, eso no es egoísmo. Eso es construir un templo dentro de la soledad.

¡Ánimo, quejumbrosos cansados del planeta! ¡Tened claro lo que deseáis y tendréis una fuente inagotable de vitalidad, dinamismo y salud!
Entonces, digo: no se puede escribir si no se vive sin escribir. Menuda paradoja.

sábado, 22 de noviembre de 2008

Si el amor aún


[A Júlia Ibarz, que se compró una furgoneta amarilla y se fue de aventurera, a buscar las semillas de los pensamientos, a la Selva Negra, donde la esperaba una extraña saxofonista de pies grandes y mirada fija.]


yo quiero decir adiós
yo quiero desaparecer
sin remordimientos
silbando una canción
con una gorra sobre el pelo sucio
el petate en la espalda
erguida
silbando una canción
con churretes
de niña mala
el sol poniéndose a un lado
los pasos firmes
francos
pobres
con sabor a whisky
con sabor a ilusión
de noche clara
yo quiero decir adiós
yo quiero desaparecer
si el amor aún
en otra parte

nomadismo interior
orfeo dinámico
miringoplastia
a la prosaica
partitura
del reloj pulsera
ácido acetil
por las tardes
pròxima estació
bla bla
despertador desodorante
des-eo des-aparecer

esa barrera adentro
la culpa de traicionar
la infelicidad
de los ancestros
que fueron esclavos
del miedo
y llamaron a ese temor
vida segura
honradez
sentar cabeza
des-eo des-aparecer


yo quiero desaparecer
bajo la lluvia
salir cuando la calle
desierta
que la noche
me coja la cintura
silbando esa canción
de que el mundo se acaba
esa bella canción
de mientras tanto
esa canción, sí,
de moriré sola
dentro de muchos años
tendré una sonrisa
en los labios
para desaparecer
silbando
yo quiero decir adiós
yo quiero desaparecer
si el amor aún
en otra parte

viernes, 14 de noviembre de 2008

Sí, un sacacorchos...



Como dice Lilith, el amor también se parece a esto...

Escenas románticas



El amor sigue siendo un enigma. Uno se siente como una tostadora enchufada dentro de una bañera. O como un paraguas plegable dentro de un submarino, o como...

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Cyborg poema

[El artista que diseñó esta locura... está aquí]


¿En cuantos gigas cabe tu dolor?
¿Dura más el amor en htlm?
¿Adoras cada píxel de su piel
y no te responde a los mails?

Ponte el filtro antispam.
(Te queda jugar al solitario.)
Clicka el botón derecho del ratón.
Shut down. ¿Por qué no?

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X, será mejor.

Habrá búsqueda avanzada.
Un link nuevo. Flechazo en PDF.
Mirada en gif o jpg.
Sentimientos de varita mágica
y tampón de clonar.
Ilusión de Crear Carpeta Nueva,
o de Archivo/ Imprimir.
Y tiene 1 mensaje sin leer.

OK. Start.
Poesía es pendrive
(“memoria viva de lo sentido”).
Amar, pese a los virus,
sin tarifa plana
y wifi del vecino.

jueves, 6 de noviembre de 2008

La bula del Rey Midas





Oh, mirad qué artefacto más diabólico: “más fácil es que un camello pase por el ojo de una aguja que el que un rico entre en el reino de Dios.” (Mateo 19:24.)


Por cierto, señora Ramsay, no olvido este pasaje:


“Según Ulises, decía Claudia, aquella parábola de Jesucristo tan famosa, la de los ricos, el camello y el ojo de la aguja, podía ser fruto de una errata. En griego, dijo Claudia que dijo Ulises (¿pero desde cuando Ulises sabía griego?) existía la palabra káundos, cable, maroma, cuerda gruesa, en donde la i (iota) se lee i. Lo que lo llevaba a preguntarse si, como Mateo y Lucas se basaron en el texto de Marcos, el origen del posible error o gazapo no estaría en éste o en un copista inmediatamente posterior a éste. Lo único que se podía objetar, repetía Claudia que había dicho Ulises, era que Lucas, buen conocedor del griego, hubiera subsanado la errata. Ahora bien, Lucas conocía el griego, pero no el mundo judío y pudo suponer que el «camello» que entra o no entra en ojo de la aguja era un proverbio de origen hebreo o arameo. Lo curioso, según Ulises, es que había otro posible origen del error el profesor Pinchas Lapide (vaya nombrecito, dijo Claudia), de la Universidad de Frankfurt, experto en hebreo y arameo, en el arameo de Galilea había proverbios que usaban el sustantivo gamta, maroma de barco, y si una de sus letras consonantes se escribe defectuosamente, como ocurre a menudo en manuscritos hebreos y arameos, es muy fácil leer gamal, camello, sobre todo teniendo en cuenta que en la escritura del arameo y hebreo antiguo no se usan vocales y estas tienen que ser «intuidas ». Lo que nos lleva, decía Claudia que había dicho Ulises, a una parábola menos poética y más realista. Es más fácil que una maroma de barco o que una cuerda gruesa entre por el ojo de una aguja que el que un rico vaya al reino de los cielos. ¿Y cuál parábola era la que él prefería?, preguntó Daniel. Los dos sabíamos la respuesta pero esperábamos a que Claudia la dijera. La de la errata, por supuesto.”

(Véanse Los detectives salvajes, de Roberto Bolaño)

[Versión brossiana de "La bula del Rey Midas"]

lunes, 3 de noviembre de 2008

miércoles, 29 de octubre de 2008

En la rotonda, hacia el paraíso


Esta ficción de photoshop me recuerda que:

1. Viajar mata (" o marea ;)" ) algunas neuronas nihilistas.
2. Viajar te hace pensar ex nihil.

Luego, pensar coloca.

martes, 28 de octubre de 2008

Ya no podremos llegar al Nirvana (al menos en esta vida)


Los deseos siguen latiendo. Algunos envejecidos. Tienen canas y no quieren teñirse.


El líquido pasó de la botella al vaso, cayeron gotas en la mesa, en las manos, en la chaqueta.


Dijimos adiós no bien del todo.

viernes, 17 de octubre de 2008

El sueño del soldadito de plomo




[Para Lilith, un regalo que no pesa]


"veo una pareja de muñecos rígidos escapados de una caja de música bailando por el espacio, es una imagen brutal, espero que algún día tu magia me haga un apaño con un photoshop, y pueda tocar con los ojos el milagro, no hay prisas..."

Colaboradora en le-cool

Ayer fui a un laberinto del Borne. Me había citado con Marta Puigdemasa, editora en Barcelona de le-cool, una revista digital que te invita a pasar el día en un lugar mágico, un contexto ideal para deleitar los sentidos o pasar buenos ratos en la compañía deseada.

Buscadores de arte, aventureros de la pluma y del pincel, personajes solitarios que paseáis por nuestra urbe sin saber dónde detener los pies... le-cool os habla como un colega que os recomienda un espacio-tiempo para disfrutar, para ser algo más que un cuerpo, para ser cuerpo y paisaje.

Le dije que mi profesión era Indiana Jones de las selvas de letras, de los cementerios vocálicos, de los panteones con sílabas, de los marcianos con alma henchida y manos sobre el teclado. Ahora seré exploradora de la ciudad para decir: "he aquí un recital de poesía interesante", "ha aterrizado alguien a dos calles de tu casa", "existe un lugar fantástico donde tomar un café y tener libros a la vista y, tal vez, enamorarte"...

Mi misión es encontrar perlas (musicales, literarias, pictóricas, fotoplásticas, escultóricas, etcetéricas) e invitar a atravesar la puerta. Quiero ser canal de vuestras propuestas íntimas, de vuestros pequeños logros artísticos. Así que, si queréis promocionar cualquier evento, escribidme. Tal vez pueda ayudaros... a llegar a otros ojos, a que el abrazo sea más grande.
;)


(Un sólo árbol no puede formar un bosque. El mago necesita aliados)

lunes, 13 de octubre de 2008

Malabares y mariposas


En el Museo de los Excéntricos Libres, habrá malabaristas de mariposas. Porque, según Alice Vannoy, "hablar con Madame H era como hacer juegos malabares con mariposas".

viernes, 10 de octubre de 2008

Otro del mismo

Poros abiertos a la lluvia, al sol, al amor del hombre, del árbol, de la brisa. Soy naturaleza esculpida por el tiempo. Soy fábrica de combustible y residuo. He amado por debajo de los sótanos y por encima de los terrados. Ése es mi secreto solitario. Ése es. Camino feliz, sorprendida por los colores y las formas, que se me revelan fruto de una paleta riquísima, nutrida de matices. Luego viene esa "tarde cenicienta y mustia/ entartalada, como el alma mía."
Siempre fui mujer sola. Era triste, rara, vagabunda. Los platos, las toallas, los sujetadores; la ley de entropía ha sido fuerte. Los tenedores sucios han huracanado el amor. El cajero automático, qué absurdo su lenguaje. El tráfico rugiente, no lo entiendo. Tú me veías pasar como una intrusa despistada que aterriza en el mundo por casualidad. Charlamos sobre los objetos dispersos en la manta del comerciante africano. Me dijiste, "las dudas son acróbatas sin red". Respondí, "y los charcos, sarcófagos de lluvia".
Buenos días sin sol, buenas noches sin sueño. No soy Virginia Woolf ni Sylvia Plath. No moriré por el amor de un hombre, ni por las guerras mundiales. Que el amor sea para el sol, la hoja, el viento, el libro, el niño. Que la guerra sea uterina o selvática.

miércoles, 8 de octubre de 2008

Sed de todo


Ésta es otra pieza del Museo de los Excéntricos Libres. Se llama "Sed de todo". La botella no está medio llena ni medio vacía. La botella es el placer de la anticipación, es el futuro, es la posibilidad en potencia. El doble recipiente desborda el vino en la conciencia. El vino ya está en la boca y nunca pareció más lejos de ella.

miércoles, 1 de octubre de 2008

He soñado con el Séptimo Infierno

Iba caminando por una llanura llena de polvo, un desierto de western, y justo en medio emergía un extraño edificio, como un espejismo. La construcción era funcional, tenía aspecto de antiguo colegio okupado. Al entrar, se me ha cerrado la puerta en la espalda (una automática de vidrio): me he acordado de esa canción de The Eagles, "Hotel California" y la verdad es que me ha dado un poco de miedo...

En el sótano del edificio se estaba celebrando una gran fiesta. Yo echaba un vistazo pero me quedaba helada al ver que la sala estaba llena de vampiros y matones, gente canallesca de cómic. He mantenido una conversación surrealista con una seductora vampiresa. Con la retórica me he salido por la tangente y no me ha hincado el diente de milagro.

Resignada a mi fin (batido de vampiro), le he preguntado a una prostituta felina que paseaba por allí cómo se llamaba ese lugar.

- Estás en el "Séptimo Infierno".

Se me han puesto los ojos como platos.

- ¿El Séptimo Infierno? ¿Entonces Alice Vannoy ha montado el garito?
- ¿Conoces a Alice Vannoy? - me ha respondido.

Todos los vampiros, monstruos y matones me han sonreído con complicidad.

- ¿Eres amiga de Alice Vannoy?

Alguien ha señalado una escalera que conducía a la planta de arriba.

He comprendido lo valioso que es tener cómplices en el infierno.


De la emoción me he despertado. ¿Exite una continuidad entre este mundo y el más allá? Sea lo que fuere, esta noche pido a la almohada regresar a ese lugar, emborracharme con matones y vampiros, no sin antes haber subido a la planta de arriba, para re-conocer a la dueña del local...

sábado, 27 de septiembre de 2008

El libro de mis amigos (parafraseando a Miller)

A veces, creo que podría escribir un libro sobre mis amigos, y que sería maravilloso, surrealista, trágico, exhuberante: vida en estado puro. Mis amigos son personajes fabulosos, que todavía no se han inventado en una novela. A veces, creo que, si escribiera un libro sobre ellos, habría plasmado todos los sueños de la humanidad en un centenar de páginas. Porque si algo tienen mis amigos es que sueñan como cabrones. Nos hemos disfrazado tanto de imaginación que los siento proteicos e impredecibles, arriesgados y sensibles, enfermos de ficción y borrachos de realidad.


Si mis amigos aparecieran en una novela, el lector quedaría fascinado ante el sibaritismo, la espontaneidad, el "alma puesta" de nuestros primeros encuentros. Son raros y preciosos. Los adoro hasta el punto de desear ser mejor persona: quiero que estallen de felicidad. Cuando me he revolcado en el dolor y en la rabia, me han ofrecido confianza en mi propia fuerza para salir adelante (esa es la única manera de ayudar a alguien).


Es bonito tener un cómplice en este absurdo de mundo en el que hemos aterrizado. Pasear con alguien y silbar por el camino. Los amigos son vínculos, puertas abiertas a una nueva percepción del mundo. Cuando amas a un amigo con transparencia y cariño sientes que tu conciencia se ha expandido más allá de tu piel, de tu educación, de tus putos ojos.

viernes, 26 de septiembre de 2008

Qué es la belleza

Amo a los hombres de atractivo equívoco, no a esos mediocres guapos de revista, no a esos simétricos rompebragas, no a esos plumíferos sin ningún pelo en el pecho y arquitectura de gimnasio. Adoro los mechones despeinados y las arrugas de pensar en soledad. Adoro las estrías de la parturienta y los socavones del esfuerzo del dios humano curtido en las trincheras de Marte. Adoro la sugestión de los residuos del tiempo.
La imperfección da matices al paisaje; las lágrimas de la imperfección siembran el Edén en las facciones.
Escupo en la hoja en blanco y así mancillo su pureza. La imaginación construye lo que todavía no existe.

M

He nada. He quizás. He mientras tú has. Entonces, aún.
Los borrachos descubrieron América (que ya estaba descubierta). Los borrachos aterrizaron en la Luna.
Cómo sabemos lo demás.
Los latidos son la base musical. Los latidos pulsan pasiones que se inventan en una sola noche. La lira oscurece los pezones de la madre lactante.
Me resfrío una y otra y otra vez dudando. La frase "Creo en la bondad de los desconocidos" era de Tennessee Williams.

martes, 23 de septiembre de 2008

Otoño


Llegué con una tormenta en la cabeza,

olmos secos en las manos,

lagunas en la cara,

estrés en la mirada,

pelo cano,

lengua cansada de besar lo tibio y de cantar lo nuevo,

pies llagados por caminos surcados en desvelos.


Os inundé de árboles caídos,

recorté las sombras como un hábil peluquero,

el sol se enmoheció en la niebla,

la luna rió y se supo reina,

lo gris se hizo más gris,

la magia sonrió en la discreción,

maduraron las naranjas y los resfriados,

las multitudes abandonaron las playas

que ahora conversan con los soñadores.


¡Vivid! ¡Vivid, mortales, mientras todo envejece!


¿Qué significa "esperar para siempre"?

¿Qué significa decir "nunca"?

Dormir es la anestesia de los pobres.

lunes, 22 de septiembre de 2008

Comaruru: la perspectiva del conjuro


[Fotografía de Noemí Gallego]

Hoy empieza el otoño. Baste esta foto como recuerdo del fin del calor. Un grupo de locos somiatruites en el suburbio, al lado del río, con la garganta llena de versos en ebullición, horas antes del espectáculo Comaruru.

martes, 16 de septiembre de 2008

Rew

He sido santa y puta, pájaro y banquero;
he sido la negra África, la Europa colonialista;
el árbol y el suelo que habitaba,
la duna y la tormenta de arena,
el sí y el no,
[el recuerdo y el olvido]
la vida que condena la muerte y la muerte que sepulta la vida;

he sido malvada y pacífica, hermosa y monstruo;
he incendiado los bosques de la imaginación con un desaire orgulloso
y la imaginación, sin despecho, me ha respondido construyendo ciudades en la retina;

he conquistado solapas con la bandera de un clavel
he amado lo que odiaba/ he odiado lo que amaba
he deseado lo que me repugna y he escupido en los sueños de mi juventud
he apagado lo negro y he encendido lo blanco

yo soy cualquier átomo del mundo
yo soy la puerta abierta que nadie puede cerrar
mi piel es la brújula del camino
mi garganta es el mapa del tesoro

la migraña es la deuda del poeta
que aterriza de nuevo con los libros que no ha escrito
(llorar es intransitivo)

lunes, 8 de septiembre de 2008

La cafetera italiana


Hay algo dantesco en una cafetera italiana. El símil, parece, es demasiado evidente. Las lágrimas del infierno, sometidas a su llama, evaporan a las almas que, tras pasar por el purgatorio (el café molido) se convierten en un elixir divino. Hay pocos placeres cotidianos como el silbido de una cafetera, cuando sube el café. Es un apunte extraño. En los vínculos -decía Giordano Bruno- está el secreto de la felicidad.

Del Museo de los Excéntricos Libres


Una vez soñé que yo era la mujer de este cuadro (de Chagall con Bella).

El hombre me llevaba volando hasta una azotea que decía ser de mi propio Museo de los Excéntricos Libres. En el museo veía obras que todavía no existen. Una de ellas era un Doríforo con cabeza de flor, que hoy he hecho con el Photoshop. Yo había esculpido esta escultura en mármol, pero los sueños y los píxels pesan menos. La escultura de mi museo onírico era algo así:



Sólo eso. Quería presentar a este semidiós con cabeza de flor (un ¿Doríflor?). Quizás soñéis con él algún día. Quizás algún día lo veáis esculpido en mármol.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Llorar raso (al nivel del mar)

[A Júlia Ibarz Pascual]
I

La noche de mi liberación, lloré como una niña.


La primera imagen era una ventana, la del cuarto de mis padres. Era luz blanca serena. Luz blanca de cuna y horas sin tiempo.

Recordé a las niñas malas que no me comprendían. Recordé ser rara y ser sola y ser libro y ser ojos asombrados.

Recordé crecer y odiar al cuerpo y soñar y hastiar a la luna conversando.
Recordé rituales a los trece años, misterios en Andalucía, estrellas fugaces en el monte, viajes suicida, revistas de un solo número, obras de teatro que nunca se representaban, el Baixador de Vallvidrera, la bohemia, la carcajada de autopista, el pelo revuelto y las botas sucias, la gabardina negra, mariposas en el vientre, el viento y la noche por escribir, vociferar poesías como si me estuvieran matando.

Recordé mi historia de amor de mar y arena, de pétalos y espinas. La mirada lapislázuli del hombre del mañana augurando que el futuro se afrontaría bailando. La mujer en el espejo diciéndome "Yo soy tú y no te reconoces".


Recordé a Alice Vannoy dándome la mano en el bosque. Su sombrero de copa. Salir de noche con una máscara y ella, esa sonrisa grande que no sonaba. Un gintonic para las lágrimas, una mordaza de sueños si hace frío.
Recordé la primera noche que pasé con mi hijo. Había un bebé a mi lado. Su olor de sangre y leche.
Recordé a mi madre quedándose conmigo. Mi madre viendo ser madre a su hija. Ella estaba callada mirando en esa butaca. La veía sonreír en la penumbra. Ella creía que yo dormía, y yo la espiaba. Yo tenía el brazo lleno de cables, estaba débil y exhausta. Respiraba su perfume de regazo materno, su presencia que embriaga y protege.


Recordé las sábanas nuevas con flores azules e iniciales bordadas por mi abuela.

(...)

Recordé perder. Recordé ganar.


Lloré como una niña. La cara estaba relajada y seguía llorando. Era una máscara con lágrimas. La noche de mi liberación, sin embargo, había alguien en un cuarto. Alguien que no sabía llorar, en el cuarto de al lado.


II



Conocí a una mujer de ojos grandes porque no sabía llorar.


- Llorarás antes de que termine la noche. - le dije.


Le expliqué qué bella era mi madre mientras moría; le expliqué que Alice Vannoy recorría diez kilómetros para comprar comida para un gato vagabundo; le expliqué que una mujer resucitó a un ficus muerto cantando; le expliqué que en la posguerra los niños lloraban mientras comían lentejas (porque se acabarían); le expliqué la historia de un pobre borracho que pedía cigarrillos; y la de una vieja malcasada que se divorció a los ochenta años, y la de un payaso enamorado de una masajista, y la de...


(...)


- No entiendo las novelas de ahora.- me dijo ella. - Hemos de escribir la historia de las personas que lloran sin darse cuenta.


Aquella noche no lloró.

sábado, 30 de agosto de 2008

Por qué no escribo


1. Porque tengo un prisma en la boca que descompone las palabras en sonidos animales (exclamaciones, gemidos, grititos, aullidos)


Ah Uy Oh




2. Y se me come el silencio expectante, que me mira mientras callo.

sábado, 9 de agosto de 2008

La noche del huevo-kosmos


[Esta noche freiremos un huevo en la calle Hospital. Obra de Carlogs.]


Aún no he nacido.

Anoche me parió una madre
y no soy aún.

Seré tú.
Tú mi pluma, sin vuelo.
Tú mis zancas a 60 km/h
Tú mi comensal.

Mojad los vivos de mi yema.
Nunca seáis yo.

(Os recordaré el mundo y la luna,
pero ni la luna ni el mundo
tienen mi forma.)

jueves, 7 de agosto de 2008

Abraçadabra


[La darrera obra d'art de la meva mare. Les cortines de l'habitació del seu nét]

És una abraçada conjur. Un apropament-ablució. Un nova estructuració de l'ADN.

domingo, 3 de agosto de 2008

Una incursión en San Roque

Conocí a Amanda en la parada de autobús.


- ¿Es niño o niña?

- Es un niño.

- ¡Es que es muy guapo! ¿Cómo se llama?

- Sàgar.

- ¿Me lo puedes repetir?

-Sàgar.

-¿En qué acaba?

- En r.


Tenía pinta de tener un retraso. Por la manera de hablar y de moverse. Se encendió un cigarro y me ofreció uno. Yo llevaba fósforos en el bolso y prendí uno.


- Odio el olor de las cerillas.- me dijo. - Perdona, es que siempre digo lo que pienso.

- Entonces estaré contenta, porque me has dicho que Sàgar es muy guapo.


Me sonrió.


-Oye, ¿tienes prisa?


Y yo le respondo:


- Mmmm... no.


Es lo que tiene estar la tarde entera con un bebé. Sabes que es mejor no planear nada para no frustrarse.


- ¿Vamos a tomar un café a mi barrio?

- Vale.


Se extrañó de que le dijera que sí. Me preguntó mi nombre, si era madre soltera (!), mi edad, a qué me dedicaba. Le dije que era escritora y me respondió que ella quería serlo.


- Oye... no soy una psicópata ni quiero ligar contigo, a mí me gustan los hombres...


Solté una carcajada.


- ¿Por qué te sorprende tanto que no te haya dado largas?

- No tengo amigas, María.


Su barrio era San Roque. Bajamos un par de paradas antes de la mía. Fuimos a un bar donde la conocen y entonces me explicó su vida. Que había sido alcóholica. Que su padre se había matado cuando tenía seis años. Que estaba enamorada de un chico y no le hacía caso. Y entonces se puso a llorar. Me dijo que no se lo podía sacar de la cabeza.


Le invité a aquella cerveza sin alcohol. Fuimos dando un paseo por el barrio. Se encontró con una amiga.


- ¿Qué tal, Pili?

- Currando.

- ¿ Y el novio?

- Está en la Modelo, tiene una orden de alejamiento de un kilómetro. Me rajó con un cuchillo así de grande. - nos enseña la cicatriz. - Ahora me voy a ir a la discoteca que me dé la gana. Tío mierda.


Se va.


Seguimos el paseo, nos encontramos con un chico que va en muletas y sonríe mucho.


- Hola, te presento a María. Es escritora.


Me río.


El chico nos cuenta muy emocionado que ha ganado una medalla con los paralímpicos.

domingo, 13 de julio de 2008

Regreso


[No es un Mondrian. Foto de unas alcantarillas de Santiago.]

Estoy de vuelta. Como siempre, viajar es una cuestión de espíritu. Sàgar está enorme, los mosquitos le han acribillado.

Una pensión de mala muerte en pleno centro, llena de bichos, colchón blando y un solo inodoro para todos (!) Aventuras de bibliófilos asentados. Conocí a la experta en la monja Alférez,* Sonia, que vive en Boston. Y, sobre todo, a Chus, esa pelirroja increíble que estudia demonios, brujas y travestis en el Siglo de Oro. Qué torbellino.

Desde los tejados de la catedral de Santiago (revolcones por el césped, lluvia a ultranza) a una bacanal romana en O Gato Negro. Estaba por allí Betibú con su adorable Nora, nos guió hacia ese lugar. En Coruña vino a buscarnos con un cochazo de aquí te espero. La Torre de Hércules no es para tanto. Mejor el Mirador de San Pedro. Y una tetería llena de cachivaches, de estética comaruru.

* Esta monja del siglo VII se envendó los pechos (dicen que hasta se los quemó con ácido), se disfrazó de soldado y viajó a América, donde mató a mucha gente. Era, además, jugadora de naipes. Le rondaron algunas damas, no se sabe si hizo algo con ellas. Cuando la iban a ajusticiar, anunció su sexo y dijo ser virgen. Lo comprobaron y no sólo la absolvieron, le dieron una pensión de por vida. Thomas de Quincey escribió un libro inspirado en su vida.

sábado, 5 de julio de 2008

Pero también...

Vale, porque la serenidad es necesaria para calibrar lo salvaje, lo libre, lo eufórico de uno mismo. La maternidad me ha obligado a economizar la energía. Pero, también quiero no parar hasta morime (entonces, pienso, ya descansaré en paz.)

Algunos de nosotros, los survivers, los que vamos a salto de mata, llevamos siempre esa paradoja a cuestas. Caminamos sobre la cuerda floja, habitamos lo que otros llaman Inestabilidad. ¿Dónde encontrar el equilibrio sino en el propio cuerpo, ese cuerpo que baila, come, calla, dice, expresa, se intoxica, se cuida y cae rendido en el catre?

El Chulo y yo buscamos esta semana un relax con la tapadera de una ponencia en Santiago. Una ponencia que hablará sobre manuscritos inéditos que encontré en esa otra faceta de mi vida, la de Indiana Jones que visita bibliotecas perdidas de acá y de acullá.

Pero, por favor, quiero recorrer ese Fin del Mundo, con una moleskine en la mochila. He de poder mirarme al espejo, reconocer ese fuego en los ojos. Conjurar la aventura.

martes, 1 de julio de 2008

El encanto de la vida simple

- Era el típico libro de autoayuda, pero su título me gustaba, "El encanto de la vida simple".

Olga está radiante bajo el sol de Badalona. Ha sido mi primera zambullida en la Mar, que me ha abrazado fresca, cristalina, amorosa, como una madre.

Olga es una mujer sencilla, que sabe hechizar. La última vez que la vi me hizo un masaje en los pies y regresé a casa con alas en ellos, como Mercurio. Ella es la sensualidad del tacto, fruta fresca, sonrisa, mar y sol. Son los treinta y dos años mejor cumplidos que conozco.

Se queda dormida, claro. Lleva desde las siete de la mañana currando en el bar. Yo me estiro como un gato sobre la toalla y escucho lo que la Mar quiere decirme. Serenidad. Confianza. Vértigo ante una vida viajera, implaneada, llena de sueños locos.

- Hazlo todo. - dicen las olas. - Aunque temas perder el sentido, si lo haces por amor, nunca se romperá la cuerda.

Da gusto permanecer en silencio con una amiga. Porque entonces puedo escuchar todas las cosas. Mientras Olga duerme y Sàgar juega con sus abuelos, la Mar me dice que la vida es un juego y un vaivén. Y que no me tome nada demasiado en serio.

- Baila. Yo canto cada día, aprovecha mi melodía, la de los árboles, la de los pasos de los hombres.

Olga despierta, poco a poco. Agradezco a la Mar que me siga hablando como una madre crecida.

Luego partimos. Ha llegado el verano. Silbamos y paramos en una heladería.

- Una horchata y un granizado de limón.

domingo, 22 de junio de 2008

La camarera del No-Name

Real como la vida misma. Sàgar se despierta a las siete. Vale. Lo entretengo un par de horas con juguetes varios (le he comprado un palo de lluvia, le encanta la percusión), mientras las ojeras siguen colonizando nuevos territorios de mi cara.

Luego, vamos a la calle. Allí seguirá la marcha. Paseos infinitos buscando la sombra. Se ríe a carcajadas cuando el viento mece las copas de los árboles. Mira las palomas y se pone risueño. Le hacen gracia los perros, las nubes, las pompas de jabón de otro niño, todo lo que brilla y se mueve.

- Así da gusto pasear contigo.

Para más inri, se duerme. Ohhhh. Saco un libro y me pongo plácidamente a leer un rato. Soy la tía más feliz del mundo.

Voy a tomar un café al Bar No-Name de Sant Adrià, una plácida terraza a la sombra, y me atiende esa camarera de unos sesenta años, coleta de pelo rubio platino, delgada de cuerpo magro, curtida, echá p'alante. Tiene algo de brujilla. Empatía con el dolor ajeno y observación clínica. Todo un ejemplar de feminidad. Currela y matriarca. Bastante atractiva para su edad.

Hoy no me ha sacado el tema y yo misma le pregunto.

- ¿Cómo van los nietos?

- Hoy el pequeño está con el padre.

- Ah, ¿pero su hija está separada?

- Sí, es que lo tuvo con 18 años.

- Bueno, ahora tenemos menos aguante. Casi todos mis colegas con hijos están separados de sus parejas. ..

Me mira fijamente y me suelta:

- Bueno, yo me separé con treinta y dos años. Estaba embarazada de dos meses.

- ¡Vaya! Con lo sensible que está una embarazada.

- Llevaba con mi marido desde los veinte años. Le quería mucho. Pero se fue con otra, y le perdoné, y luego con otra...

- No lo sabía. Lo siento. Es usted una luchadora. Y mire, ha sacado a todos sus hijos adelante toda sola.

- Sí, cuántas noches pasaba sin dormir, dándole la mano a mis niños. Y al día siguiente, a servir copas y fregar escaleras hasta que me mareaba. Y aun así, muchos meses no tenía dinero. Muchos decían que me juntara con otro para que me ayudara económicamente, pero salí escarmentada. Me pegaba unas palizas...

Me sorprende que me haya explicado antes lo de los cuernos que lo de las palizas.

- Y yo no me daba cuenta. Estaba enferma. Cuanto más me pegaba, más le quería... Una vez casi me mata... Estuve ingresada en el hospital dos semanas... Era una enfermedad, yo le quería mucho.

- Sí, hay tantas mujeres... les hacen daño y aún disculpan al que les zurra. Se llama Síndrome de Estocolmo. Pero usted al final decidió separarse... y fue valiente.

Se enciende un pitillo. Yo otro, para acompañarle.

- Le dejé porque no me podía pegar embarazada. No quería que hiciera daño a la cría. El amor de una madre supera el amor hacia una misma.

Luego me cobra el café, me da el cambio. Ya pica el sol y se pone a abrir las sombrillas de la terraza.

Me alejo del Bar No-Name con una sensación extraña. Qué vida más dura. Que se pudra Hollywood.

lunes, 16 de junio de 2008

Caleidoscopio-horizonte-ya


Insinúas que la lluvia es humilde, que las manos pueden conducir el champú hacia el pelo y el volante hasta tu casa.

Cada diez minutos, es verdad, el mundo podría cambiar de nombre.

El miedo, parece, no tiene pelos en la lengua. Imagina la fatalidad, esa espada de Damocles que sería tan divertida cortando el jamón en un plato de gourmet.

Uno se ahoga lo mismo en un vaso de agua que en el fondo del océano. Era Arión ese poeta al que rescataron los delfines de la oceanografía del tedio. ¿Pero quién rescatará a aquel borracho que se asfixia en su cubata? ¿Quién salvará a la viuda de hija, viuda de marido y de madre y de sí misma que se ahogaba en esa lágrima que no salía?

Muros en la piel, candados en la boca.

Callaban para no respirar irregularmente.

Me digo que el duelo significa combate con guante blanco. Qué liviano es saber que la muerte es y que, tal vez, como me contó la amiga Sybila, tiene un ank colgado del cuello y una rueda de repuesto para continuar el viaje.

lunes, 9 de junio de 2008

Caída libre


[Hearts, de Elainedark]
He quitado el freno de mano al corazón.


(Vámonos, rodemos por la pendiente,

hasta que el mar nos frene.)

domingo, 8 de junio de 2008

Madame H en el Forgotten Pub

Madame H mira debajo del mostrador, ahora que está a solas. Está más pálida que de costumbre.

- Mamá, ven a verme.- dice. - Cada vez pierdo a más personas que amo y no sé cómo soportarlo.

Como en la ficción todo es posible, y en el Forgotten Pub uno encuentra lo que ha perdido, la madre de Madame H aparece por la puerta.

- Te dije que era el principio del fin, cariño. No pudiste hacer nada más.

- Mamá, quiero saber dónde te has ido. Dónde estáis tú y Alice Vannoy. No puedo vivir sin vosotras.

- Estamos aquí, contigo, en el Forgotten Pub.

Madame H sigue escribiendo.

- Tendré que escribir mucho e imaginarme conversaciones con vosotras. Si no, lloraré todos los días, aunque tenga un bebé mágico y me broten ideas que me hacen feliz.

La madre de Madame H le coje amorosamente de la mano.

- Hace años os dije a los cuatro que quería, cuando muriese, que quemárais mi cuerpo y que tirárais mis cenizas al mar. Así lo habéis hecho. Fue un día precioso: fuisteis con esa pequeña barca mar adentro, y justo cuando estábais sobre un jardín marino, cayó la urna de arena. Ahora, mi espíritu es libre y puede viajar a todas partes. Hablo como el murmullo de las olas. Cada vez que me eches de menos, camina a la orilla del Mediterráneo: oirás mi voz y secaré tus lágrimas.

- Mamá, todavía no sé todo lo que te echo de menos.

- Lo sé. Yo también os echo de menos a los cuatro. Aunque os visito mientras dormís. Vosotros casi ni os acordáis, pero a mí me da mucha alegría.

- Aunque hubiera vida después de la muerte, seguiría sin soportar no poder volver a abrazarte.

- Has usado demasiados infinitivos, mi niña. - irrumpe Alice Vannoy.

Alice Vannoy está sentada en un taburete, al lado de la madre de Madame H.

- Pónnos una mediana. ¿Y a ti qué te pasa? No te preocupes por tu mamá. Yo le estoy enseñando a manejarse por aquí. Y, de hecho, puedes seguirla abrazando. No seas tonta.

- Vale. Pero me tendréis que visitar de vez en cuando. No me importará volverme loca.

Alice Vannoy y la madre de Madame H sonríen de oreja a oreja y desaparecen en medio de una neblina.

Madame H deja de escribir ante el ordenador de su garaje lleno de polvo y cachivaches.



sábado, 7 de junio de 2008

1, 2, 3...¡Acción!

[Alice Vannoy era la redención de los perdidos, la diosa de los desheredados de sí mismos. Para Alice Vannoy, los verdugos de la imaginación eran el cáncer de las células.]


Cuántos esclavos hay bajo esta luna y este sol.
Cuántos esclavos que parecen libres.

1. La joven que acaba de parir
y quiere bailar mientras da el pecho.
2. La maruja que sueña con diamantes
mientras tiende la ropa.
3. El empleado de oficina que mira por la ventana
mientras administra las cuentas rutinarias.

Todos ellos se arrepentirían de lo que sienten mientras hacen.
(Se arrepentirían de NO hacer lo que NO hacen).

1. La joven cantaría a su bebé y bailarían juntos
al compás de la vieja canción del mundo.
2. La maruja vería los diamantes
en la luz del sol que seca su ropa.

Y

3. El empleado de oficina soñaría con Pitágoras, Euclides, John Stuart Mill [...]
mientras hace cuadrar aquellos números.............................kafkianos

[EL CONFORMISMO ES LAMENTARSE Y NO VER MÁS ALLÁ DE LAS narices ]

Alice Vannoy era empleada de oficina
y la mujer más bella de la tierra.

Alice Vannoy se mojaba en los días de lluvia
(nunca estrenaba paraguas
si no era para volar
en la imaginación -esa hada madrina náufraga-]

987654321..
.......................................................................................................................................................


¡corten!

viernes, 6 de junio de 2008

Groove

Llovía a cántaros, pero Lilith, Madame H y su bebé de ojos oceánicos se encaminaron remando bajo el aguacero hacia allí.
"Vamos a oler poesía", se dijeron, como perras hambrientas de carne azul.
Llegaron, el bebo plácidamente dormido, y entonces les recibió un agradable barman, que decía haber visto a Madame H despotricando versos trascendentales en El coleccionista. Este barman daba de comer a los poetas (tenía el corral del Ave Fénix). Prometía un trago a cambio de unos versos. Qué agradable predisposición.
Groove es un local amplio. Tiene tres salas, decoradas con pósters de pelis antiguas. Al fondo de todo había un micro abierto, dos taburetes rojos, cariño en los ojos de las sillas. En la sala del medio, un lugar ideal para aparcar carritos con ángeles regordetes dormidos.
Sólo leyeron seis. Un hombre que decía no ser poeta leyó el menú y reflexionó sobre una mancha de la pared del local. Dani tintero-tetera-tú cantó en brasileiro. Una maraca sonaba. El bebo despertó de su letargo cuando escuchó la voz de su mami diciendo:
(...) después de todo
aspirar hondo
seleccionar una sola estrella
pensar un deseo
buscar tréboles
sostenerse sobre el fuego de una cerilla
creerse portavoz de algo no revelado todavía (...)
Dani, el payaso, tomó al gordito en brazos. Le dio un globo rojo alargado. Ovación general por el bebé hipnótico. Lilith entró en trance. No traía poema alguno, y le vinieron a la memoria unos versos de juventud: desiertos que caben en el bolsillo de la chaqueta. Óscar hizo homenaje a sus penates. Esteban prestó su voz de rapsoda a las rarezas, las pantuflas, el tierno sarcasmo de Albert Compte.
Al final todo el mundo era feliz. La gente se miraba a los ojos sonriendo. Bailaron y cantaron.
Lilith, Sàgar y Madame H regresaron a la lluvia. Paraguas sobre carricoche. Trenzas de agua en la cara. Agua, fecunda agua, a pesar de los desiertos de bolsillo.

jueves, 5 de junio de 2008

Loft craneal



[Leonora Carrington]

He llegado.



Traigo un día vivido en los zapatos,
unas horas de autobús en la frente,
desayuno, comida, merienda en el aliento,

cielo en la boca, lluvia en los ojos,
tinieblas en el pelo
palabras agrietadas en las manos.


Tengo carmín,y abrigo,
y esperanza.




He llegado

(si llegar es posible,
si es posible tocar
con el filo del zapato).



sábado, 31 de mayo de 2008


He vuelto.
Traigo la ····MÚSICA... atada a los tobillos
el CIELO ACRIBILLADO DE PÁJAROS me ha susurrado Buenos Días
Buenos Días usted ya sabe los límites del mundo
Buenos Días espacio-tiempo cuerpo-impermeable
Buenos Días le quedan los hechizos de las rutas imprecisas
Buenos Días llorar es tan poca cosa
Buenos Días las rocas son duras se reblandecen si usted canta
Buenos Días el agua líquida se condensa con el calor de los fogones
mirada fósforo y ROSAS DE ESTROPAJO

martes, 27 de mayo de 2008

Hoy se ha ido. Al fin tiene esa paz que pedía. Me alegro de que no haya sufrido más que aquella noche. Queda el secreto, ese interrogante abierto sobre el más allá. Pero también el inmenso vacío del duelo. El seguir aún.

lunes, 26 de mayo de 2008

Eutanasia

Ya no tiene sentido. Cuando un familiar enfermo de cáncer terminal se retuerce ante dolores inimaginables, que ni siquiera dosis elevadas de morfina pueden frenar, cuando está entubado fuera de su contexto, condenado a mearse y vomitarse encima, sin posibilidad de ponerse en pie, sin expectativas de curación, con un pánico terrible a sufrir más y la suficiente conciencia como para saber que es el fin, y que no será un fin digno, comprendo a ese pobre hombre que me encontré hace unos meses a la hora del lobo, en ese banco nocturno del Hospital del Mar. Recuerdo su historia y su aspecto de tarado mental. Me explicaba que habría matado a su madre mientras la oía gritar. Que tenía una escopeta de caza y que habría disparado una y otra vez para que terminara la pesadilla. Y entonces le llamarían criminal y saldría por las noticias.
Sobre la eutanasia han corrido ríos de tinta. Hoy, desde la experiencia más inmediata, abogo a su favor. Cuando pienso que la degeneración seguirá hasta el final. Que cada vez será más imposible explicarlo con palabras. Que todo se acaba en un centro creado para eso. Para prolongar tu vegetalidad de una manera kitsch y aséptica. Sin nada que huela a vida. Sin nada que forme parte de tu historia.
Mi salud mental corre peligro y todos los segundos de esta tortura, cada gota de suero y antibiótico descendiendo por ese cable transparente, me trepanan más y más el cerebro. Hace meses que ni mis hermanos ni yo descansamos de una situación demente, de una crónica de una muerte anunciada en que la FRUSTRACIÓN y la IMPOTENCIA son los personajes principales. Estamos cansados, agotados, aislados de las amistades y el trabajo, alienados por un fatum aciago, condenados a mantener entereza ante un cáncer que devora lentamente la vida de nuestra madre.
Cuando la veo, no la reconozco. Es sólo un cuerpo hinchado, una cáscara. El cáncer se reproduce con la indiferencia del mundo microscópico. Con la frivolidad de la mitosis de la célula.
Ese paisaje de mi infancia, ese cosmos que me dio la vida, ese mundo que he abrazado tantas veces, esa voz dulce y protectora... Ahora es un animal que grita desolado. Abre los ojos enormes, opacos, y sé que ni mis palabras ni nada pueden consolarla. Llamo a la enfermera y le pido que la seden, que se acabe. Ella dice que quiere morirse. Hace tiempo que lo dice. ¿Por qué no le hacen caso? ¿Por qué no puede llevar las batutas de su muerte y escoger con serenidad un final?
Ayer pasé la noche con ella. Hace un par de días, era hasta agradable quedarse. Su hilo de voz lúcida era confortable. Su hálito, aunque débil, podía significar compañía. Esta noche estábamos en la misma habitación pero solas en nuestro proceso. Le molestaba hasta el tacto de mi mano. Y entonces he permanecido inmóvil, en ese butacón junto a su cama. Sin tocarle. Intentando entender en la penumbra.
No vivamos de espaldas a la muerte, devolvámosle su intimidad, el respeto que merece esa puerta a lo desconocido. El punto final de una historia llena de ternura.

viernes, 23 de mayo de 2008

Barbie nihilista


Fracasa mejor.


SAMUEL BECKETT, Rumbo a peor



Pedid a Papa Noel la nueva barbie nihilista, apretadla
con cariño, sólo una vez y suavemente. Ella dirá:
"El mundo es una mierda y encima te mueres".
Frotadle cuidadosamente las manos frías revestidas
de mitones: "No tengo un céntimo y no me llega pal café".
Os preguntará, ya no rubia platino, sino agitanada: "¿Cómo
puedo sobrevivir donde naide me entiende?" Y luego,
si le acariciáis las mejillas, manarán lágrimas verdes.

La barbie nihilista es aquel maniquí joven
que se pincha heroína para sentir; desnudadla lentamente
y veréis como dice muy bajito: "Tengo frío". Y luego:
"Nunca se cumplen mis deseos". Y más tarde: "Nadie
me quiere". ¡Oh, pobrecita muñeca de plástico! Si
la sacáis a pasear con vosotros sólo mirará los rostros
nublados y convencionales, después intentará suicidarse
cinco veces pero no podrá, porque todos odian la eutanasia.

¡Mendigad pasivamente, no folléis aunque se queje
el cuerpo lozano, malvivid, haced deberes, comed
las porquerías prefabricadas! Si tenéis a la barbie
nihilista en el bolsillo, Pepito Grillo desinteresado,
os soplarán vendavales de tópicos mugrientos
y os sangrará la brea por los ojos, los dedos y el forro
de la chaqueta. ¡Este es el márketing
de la muñeca supracomún, de la jubilada con veinte años!

Pero, ¿no hay alternativa? ¿La barbie mecagoendios
ha de regresar a los escaparates del tímpano,
ha de nublar las estanterías de literatura francesa
y ha de conocer la presencia de malevos bravucones
que emergen del asfalto justo a las tres de la mañana,
sólo entonces, compinchados con las intuiciones
de las madres-oráculo que te hacen volver a una hora exacta?
¿No hay alternativa? ¿Sólo podrá elevarnos la repetitiva voz del asco?

Sssssss. Silencio. No toquéis. La muñeca perversa
duerme recostada en los párpados. Silenciad sus quejas,
descomulgadla de vuestra pequeña religión de esperanzas
diarias y, justo cuando todo parezca un horizonte
tranquilo, mirad la UTOPÍA: caminaréis cinco pasos
y se alejará otros cinco; corred un kilómetro y se escapará
lo mismo. Y cuando os halláis hartado de perseguir mariposas,
grabad una nueva frase en la memoria de la barbie nihilista.