lunes, 15 de octubre de 2007

Malhuriosa


Tomemos, por ejemplo, estas dos palabras: "malhumorado" y "furioso". Piensen que han de pronunciar ambas, pero que no han decidido cuál dirán primero. Abran la boca ahora y hablen. A poco que el pensamiento se incline por la palabra "malhumorado", bastará para que digan "malhumorado-furioso"; pero, si se inclina por "furioso" aunque no sea más que el grueso de un cabello, dirán "furioso-malhumorado"; pero si ustedes poseen el rarísimo don de una mente equilibrada, dirán "malhurioso".


LEWIS CARROLL, La caza del Snark

sábado, 13 de octubre de 2007

El escritor y su musa



"Puedo decirte que llega inmensa con harapos empapados de gasolina y trozos de alambre y viejos clavos torcidos, una oscura arribista de un oscuro río interior. "

GREGORY CORSO, De cómo la poesía llegó hasta mí

jueves, 11 de octubre de 2007

Anécdotas de la nueva vida

Y un día, la Reina del Dinamismo
se detuvo.

Y se sentó.
Y no dijo nada.

Buscó en el estatismo
aquello que le faltaba al movimiento.

Decidió pararse
para observar cómo se movían los otros.

Aeróbica sin oxígeno/ (Eutanasia del gráfico)

Rápida en la lentitud/ (Lenta en la catarata)

Cruzó -también- el puente de los títeres
y el foso de las pirañas y la trampa de los cocodrilos

Bebió tila en el café.


Bailó cuando no había música
y decidió silenciar al decibelio
con un beso
tan sonoro como...

(sí, como aquella escultura de Rodin...)

Ladrona de lo que parece no existir


Una vez él me dijo que no tenía secretos.

- Todo el mundo tiene secretos. - pensé.

[Pueden ser pequeños y triviales -pecadillos de juventud como fumar a escondidas o escribirse cartas de amor a uno mismo- o enormes, vertiginosos, tan inconfesables que morderán la tumba y serán pasto del alzhéimer más devastador.]

- No. Yo no tengo ninguno de esos secretos.

Y entonces.

Por eso decidí coleccionarlos. Zambullirme en el mundo y preguntar sin preguntar, allanar la morada de otras conciencias. Prostituir la opinión y enhebrar la confianza a fin de rellenar un álbum con nombres y acciones secretas. Ése sería mi regalo, una colección de secretos ajenos para el hombre más transparente de la tierra.

Los buscaría y los fabricaría a fin de que él pudiera erigirse soberano de aquello que nadie -o casi nadie- conoce, de aquello que, en efecto, parece no existir.

La Niña de los Lugares


[El otro día, por sorpresa, cuando pedí un cortado en el bar de al lado del río, me presentaron esta amorosa taza. Sonreí y me puse a escribir lo siguiente:]

Hay luz en los parques,
quiero ir contigo.
¿Hacia dónde?

La Niña de los Lugares
tiene un secreto dulce y lento.

La Niña de los Lugares

encumbra los grilletes de sus manos
y funda un océano nuevo.

lunes, 8 de octubre de 2007

Un pequeño bohemio



A veces sucede.

Vivimos tan profundamente que no nos damos cuenta de que estamos viviendo. Por eso las palabras deben esperar, porque la vida lo quiere todo para ella sola. El instinto se adelanta a la conciencia.

¡Ja! Para no ponerme pesada, os remito al blog de Sàgar, que por sugerencia del susodicho se llama
¡Gugu Tata!

domingo, 7 de octubre de 2007

El techo del mundo


Después del nacimiento y de la muerte el mundo calla para meditar un nombre con el que despedir lo viejo y saludar lo nuevo. (Es ese interludio en el que se esconde el sol y todo duerme, ese paréntesis necesario para componer la música del próximo viaje.)



Las piedras afilan sus bordes rodando por el río. El guijarro pulido es similar al alma que desprende sus aristas.


[He soñado con el verso perfecto,
pero no he osado -maldita pereza- imprimir sus miembros porque la noche con sueño es tan golosa...]


[Fotografías de una tarde en el techo de mi casa]