sábado, 13 de enero de 2018

Otra carta de TAZ a WU WEI

Estimada Wu Wei,

Me has llamado, y yo no te he respondido. 

Aunque sea extraño, hoy escojo mantenerme quieto  e inactivo. Doy fe que siempre me has amado más plenamente en mi estado de soldado herido o de Endimión y que, cuando he sido pirata bravucón, has preferido reírte de mí y humillar mis humos pretenciosos. Nunca han funcionado mis galerías de exhibicionista osado, mis piraterías sensacionalistas, mis épicas resonadas, mis complots cinematográficos. Había creado un cine para que te enamoraras de mis átomos enamorados.

Nunca olvidaré el día que el Krahken me tiró por la borda y te pedí ayuda. No hiciste nada. Experimenté el ahogo. Al filo de la muerte, surgió un poder del centro de mi pecho que logró mantenerme a flote. Después de aquello, debería haberme considerado autosuficiente y a ti, una dama cruel y prescindible, pero... ¿cómo renunciar a la seda de tu presencia, a tu mirada que me inunda de lava y de miel?¿cómo puedo descifrar el enigma que me ata a ti?¿por qué no he podido renunciar a tu desdén?¿por qué la vida se llena de tanta lucidez, belleza y matices cuando te sé contemplando conmigo estos océanos, estas islas de tesoros y maleantes, estos palacios de lujos y sahumerios que ascienden, con pretensión babélica, hasta el oído divino?

Me hiciste el amor con otra princesa mientras yacía malherido dentro de un laberinto después de una guerra sangrienta, y jugaste con mi estado hipnagógico e inconsciente para que no gozara de la certeza de tu amor. ¿Tenías miedo declararme abiertamente tu deseo? ¿Gozabas de mi duda y mi desesperación?   Y, ahora, que el sufrimiento erótico me dejó noqueado e inactivo, ahora que cojo mis bártulos para navegar por el universo y dejar que todo lo demás me narcotice en beneficio de tu olvido, acudes otra vez a llamarme, para que otra vez me mantenga en el filo de tu mirada-capricho, para que pida tanda en tu harén, para que vuelva a buscarte a tientas y sin esperanza en el infierno de los que, como yo, se han arriesgado a soñarte en una historia de amor épica y sin precedentes.

Estoy aprendiendo a tener secretos contigo. Esos secretos se convierten en una fuerza secreta para que mi conciencia operativa por nosotros sea más mágica y todopoderosa. 

 Mi amiga Vannoy me está esperando en una hermosa isla. Ella me explica que para saber si alguien te ama has de comprobar que ese ser renuncia a ti por amor. 

Después de intentar demostrarte mi amor de mil maneras, no encuentro mejor manera que expresarlo renunciando. No me des el premio de mi gesta. No quiero premio. No deseo tu deseo.

Si me escribes una palabra por la mañana, esa palabra se convierte en la prueba científica de la telepatía, porque el concepto que me escribes ha estado bailando durante toda la noche en mi mente y en mis mejores sueños. 

Hoy me has dicho que anteayer te encontraste una bruja, y que la bruja te explicó cómo soñar lo que deseas. Las bruja te dijo que pusieras un vaso de agua junto a tu cama, que estuvieras tranquila, que visualizaras primero, te bebieras la mitad primero y la otra al día siguiente.  

Parece que quieres descubrir el amor que tenía preparado para ti. Dejaste que te arrancara el cráneo, y tu madre soltó el joystick y te liberó del programa para odiarme. Justo cuando me declaras el amor del sol, las nubes me impiden verlo, y entonces salta en mi mente el odio que te tengo. No sé cómo recibir tu amor.

Hoy he descubierto mi cobardía. Renuncio a ti, Wu Wei. En tu desdén buscaba el amor permanente, el amor que los místicos han encontrado en las grutas oscuras de la renuncia y de la soledad. Ahora que me declaras tu correspondencia, la lucha deja de tener sentido para mí. No tengo nada que hacer, nada que conseguir.

Bendigo el amor que nos creó, el amor que me mató el amor.
Ahora ya eres libre para amarnos, y yo amo el haberme librado de ese amor. 

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