sábado, 4 de septiembre de 2010

El puente, la cueva, el asfalto

Los chicles, los chinches del suelo. Un abrazo en medio de un puente. El mar descolorido de los mapas no es ese mar de sal con purpurina. Regreso a la urbe después de haber concentrado todas mis cosas en una mochila. Después de tenerlo todo en la espalda y dentro, intento buscar palabras arrugadas en el bolsillo de la cabeza para intentar explicar cómo brillan las estrellas cuando se está de viaje, cómo los demonios desfilan en el boulevard de los sueños en las noches al raso de luna llena, cómo una camina y no se cansa nunca de hacer la cabra por caminos empinados y, en cambio, cómo le derrota dar la vuelta a la manzana de todos los días. Alguien que me quiere bien dice que tengo la brújula loca, que hay niebla y efectos de humo en mi retina, que no concreto nada y que metafisiqueo mientras me miro al espejo.

Pero tengo cuerpo, el cuerpo respira ahora mismo, el cuerpo son dedos que escriben, el cuerpo son pies que caminan y mente que enmaraña paisajes pasado-presentes. El cuerpo sigue aquí. Lo toco, lo siento. Me siento viva. Qué más dará lo otro.

domingo, 8 de agosto de 2010

La divina Natasha del Raval


La primera vez que la vi, pensé: "soy afortunada, me he cruzado con alguien creativo hasta la médula, alguien que se ha hecho a sí mismo, que se ha fabricado con la materia de los sueños, que se ha inventado el cuerpo, el nombre y la vida y lo hace con una naturalidad acojonante." Toda esa valentía se conjugó con un sufrimiento considerable, un contra viento y marea, una historia que es bella porque se parece a la épica picaresca, al folletín decimonónico, a los cantes jondos de Lorca.

Cuando me enteré de que esta diva ya no respira bajo las luces ambarinas de los bares del raval barcelonés, pensé que habría un vacío difícil de restituir; ¿ya no me la encontraré callejeando en soledad, ya no me enseñará a ponerme el sombrero como lo hacen las diosas, ya no cambiaremos el mundo en el umbral de una barra de bar ante una cerveza dorada?

Tiraron todos sus vestidos al contenedor, su casa estaba llena de cucarachas: se me encoge el corazón al pensar que murió sola, como tantos otros héroes. Muchos la conocieron bella e irresistible, Diotima del sexo, puta redentora, trans que no encajaba con los discursos de los trans, un ángel con pechos de madre y polla de Zeus. Otros, vieron cómo envejecía con todo el deseo emanando por los poros, cómo coqueteaba con los focos del Madame Jasmin y se ponía más años de los que tenía para parecer más irreal, más de otro mundo. Hacía playbacks en Robadors 23, se emborrachaba sin perder la elegancia; toda ella era noche de libertad y desenfado.

Pero la escritura es un colador: este post no será suficiente; escribirán más y mejor sobre ti, oh Musa Natasha.

***

 FRAGMENTOS DE UN DIARIO, ACERCA DE NATASHA:

"La pondría delante de una cámara y la haría mi musa. Natasha hoy me hablaba de la crisis de los 50. Antes podía escoger a los amantes. Ahora, se desvive por un amor verdadero. Trabajó como puta muchos años. Sexo sin caricias. Anhelo de amor. Un pintalabios rojo en el pantalón. Pechos firmes, tersos. La cara, en cambio, llena de arrugas. Escribiré un espectáculo para ella. Se lo grabaré en un CD. Yo seré voz y ella mi cuerpo. Como Cyranno. Ella se vengará de todos aquellos que confundieron la alabanza de mi arte con la posibilidad de trincarme. Bohemia, libertad, seres que bailan y se desnudan en la hora del lobo. Natasha nos debe un espectáculo."

martes, 13 de julio de 2010

Slam poetry Cafè Lebab


(abajo, corta-pega de la info de Linguamón)

L’slam poetry aterra al Cafè Lebab en una sessió on competiran alguns dels millors slamers de l’escena urbana de tot l’Estat.

Hi participen: Silvia Nieva, Gonzalo Escarpa, Bano, Daniel Orviz, Marçal Font, Maga Despistada, Victor López i Mónica Caldeiro.

Speaker: Payaso Manchego. Dj: Back in the Days.


Speaker: Payaso Manchego. Dj: Back in the Days.
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Preu: 5 € / localitat general
Compra d’entrades a Teleentrada: http://bit.ly/993f4I

Més informació a la pàgina web de Cafè Lebab: http://cafelebab.cat/

lunes, 12 de julio de 2010

Lo telúrico de la vida cotidiana

Sin pretensiones astrofísicas, durante este fin de semana de "no hacer nada", he meditado sobre algunas cosas que resultan sumamente útiles para ser feliz, y que enumero aquí abajo, en una lista.

1. La fisonomía del clítoris, ese pájaro de carne que véis aquí abajo.2. El poder ablutivo del mar nocturno.
3. La voluptuosidad de la fruta fresca.
4. El papel de la sonrisa, según la teoría de las neuronas-espejo.
5. La función lúdica de la existencia y la relevancia de la amistad en ese aspecto.
6. La imaginación como fuente de riqueza superior al materialismo.
7. La danza de las emociones; el arte como partitura de ese baile cuántico.

jueves, 1 de julio de 2010

martes, 29 de junio de 2010

Lunopatía


[Sonata para piano n.º 14, del pintor polaco Stanisław Masłowski, 1884. Para ver fotos de la luna, visítese el blog de mi biohermanico Astronick.]


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En las noches de plenilunio, basta con hacer un círculo de tiza en el suelo y meterse dentro para pedir un deseo que, indiscutiblemente, se hará realidad.[1] De esta forma, he conseguido todo aquello que alguna vez supe formular con precisión. [2] Gracias a este hechizo, he logrado, incluso, que un asesino a sueldo me pelara una manzana con su navaja y me invitara a cenar en vez de atravesarme el corazón y ser yo misma la cena de algún gusano.

Pero, a propósito de esta fórmula para la felicidad humana, os contaré lo que le sucedió a un joven huérfano llamado Ludwig, en una cálida noche de 1800,
impregnada de triunfos napoleónicos. El chico estaba contemplando con tristeza el cielo vienés, cuando descubrió que en el bolsillo de su chaqueta aún llevaba el anillo de bodas que cinco años antes había rechazado la hermosa Magdalena Willman. Mientras lo miraba nostálgico, asomó la luna llena en el centro del agujero de la sortija y, preso de un súbito arrebato estético, dijo:
- ¡Ojalá nunca menguases! [3]
El astro le respondió con su silencio magnético –la ideal sinfonía de los sordos-, y así empezaron las noches en las que los cabellos de las damas crecían hasta forjar trenzas escalables, las mareas inundaban la plaza de San Marcos de Venecia y las habichuelas se disparaban hacia las nubes y eran pasto de otros cuentos que no vienen al caso.
El sector de la población mundial que ha monopolizado los libros de historia, sin embargo, estaba tan pendiente de la invasión napoleónica que apenas se miraba el cielo y por eso este acontecimiento ha pasado inadvertido hasta ahora. Durante ese tiempo de prolongado plenilunio, en el que los licántropos se alistaban en el ejército francés, las mujeres menstruaban y parían sin tregua y los calamares gigantes hacían cónclaves para decidir cómo conquistar el mundo, Ludwig compuso una canción llamada la Sonata para piano n.º 14 en do sostenido menor. Cuando firmó la partitura, miró fijamente a la luna llena y le dijo:
- Ya tienes un retrato de tu belleza electromagnética, vuelve a tu ciclo.
Y luego, tachó el nombre que encabezaba su Heroica.

[1] Como decía Rimbaud, la mejor manera de esconder una carta es dejarla encima de la mesa y, por eso, os revelo este secreto a voces, porque seguramente nunca creeréis en él ni lo pondréis en práctica.
[2] Mi melancolía crónica se debe a esos deseos que los dioses nos vedaron, esos sueños inexpresables y que se olvidan al instante de ser intuidos, esa especie de calambres del alma que jamás podremos formular con precisión.
[3] Sé que no lo he dicho antes, pero mirar la luna a través de un anillo vale lo mismo que un círculo de tiza en el suelo.