lunes, 16 de junio de 2008

Caleidoscopio-horizonte-ya


Insinúas que la lluvia es humilde, que las manos pueden conducir el champú hacia el pelo y el volante hasta tu casa.

Cada diez minutos, es verdad, el mundo podría cambiar de nombre.

El miedo, parece, no tiene pelos en la lengua. Imagina la fatalidad, esa espada de Damocles que sería tan divertida cortando el jamón en un plato de gourmet.

Uno se ahoga lo mismo en un vaso de agua que en el fondo del océano. Era Arión ese poeta al que rescataron los delfines de la oceanografía del tedio. ¿Pero quién rescatará a aquel borracho que se asfixia en su cubata? ¿Quién salvará a la viuda de hija, viuda de marido y de madre y de sí misma que se ahogaba en esa lágrima que no salía?

Muros en la piel, candados en la boca.

Callaban para no respirar irregularmente.

Me digo que el duelo significa combate con guante blanco. Qué liviano es saber que la muerte es y que, tal vez, como me contó la amiga Sybila, tiene un ank colgado del cuello y una rueda de repuesto para continuar el viaje.

3 comentarios:

LILITH dijo...

Maga en tu blog, aparecen y desaparecen los textos como por milagro, menos mal que entro a verte muchas veces ( y no me pierdo ninguno)...

Otra cosa tengo una foto genial de Sàgar!

Besitos!

Therfer dijo...

¡En ese sillón pasé horas de estudio y lectura! ¿no? Pensé que había acabado engullido por el reciclaje de residuos. Ese sillón recuerda la radio puesta a toda mecha, el repiqueteo de la máquina de coser y la concentración que, milagrosamente, lograba en aquella cristalera de sueños en la que, por tantas cosas, estaba más cerca del cielo.

Maga Despistada dijo...

Todo cabe en el Forgotten Pub, Therfer! Ahora está en un garaje, es mi sillón de taller-de-artista... Y también me acerca un poco más al cielo. Es de los más cómodos que he tenido...