domingo, 8 de junio de 2008

Madame H en el Forgotten Pub

Madame H mira debajo del mostrador, ahora que está a solas. Está más pálida que de costumbre.

- Mamá, ven a verme.- dice. - Cada vez pierdo a más personas que amo y no sé cómo soportarlo.

Como en la ficción todo es posible, y en el Forgotten Pub uno encuentra lo que ha perdido, la madre de Madame H aparece por la puerta.

- Te dije que era el principio del fin, cariño. No pudiste hacer nada más.

- Mamá, quiero saber dónde te has ido. Dónde estáis tú y Alice Vannoy. No puedo vivir sin vosotras.

- Estamos aquí, contigo, en el Forgotten Pub.

Madame H sigue escribiendo.

- Tendré que escribir mucho e imaginarme conversaciones con vosotras. Si no, lloraré todos los días, aunque tenga un bebé mágico y me broten ideas que me hacen feliz.

La madre de Madame H le coje amorosamente de la mano.

- Hace años os dije a los cuatro que quería, cuando muriese, que quemárais mi cuerpo y que tirárais mis cenizas al mar. Así lo habéis hecho. Fue un día precioso: fuisteis con esa pequeña barca mar adentro, y justo cuando estábais sobre un jardín marino, cayó la urna de arena. Ahora, mi espíritu es libre y puede viajar a todas partes. Hablo como el murmullo de las olas. Cada vez que me eches de menos, camina a la orilla del Mediterráneo: oirás mi voz y secaré tus lágrimas.

- Mamá, todavía no sé todo lo que te echo de menos.

- Lo sé. Yo también os echo de menos a los cuatro. Aunque os visito mientras dormís. Vosotros casi ni os acordáis, pero a mí me da mucha alegría.

- Aunque hubiera vida después de la muerte, seguiría sin soportar no poder volver a abrazarte.

- Has usado demasiados infinitivos, mi niña. - irrumpe Alice Vannoy.

Alice Vannoy está sentada en un taburete, al lado de la madre de Madame H.

- Pónnos una mediana. ¿Y a ti qué te pasa? No te preocupes por tu mamá. Yo le estoy enseñando a manejarse por aquí. Y, de hecho, puedes seguirla abrazando. No seas tonta.

- Vale. Pero me tendréis que visitar de vez en cuando. No me importará volverme loca.

Alice Vannoy y la madre de Madame H sonríen de oreja a oreja y desaparecen en medio de una neblina.

Madame H deja de escribir ante el ordenador de su garaje lleno de polvo y cachivaches.



7 comentarios:

LILITH dijo...

Niña, viaja al Forgotten pub cada vez que lo necesites, sabes que siempre estará ahí.

He dejado un regalito para Mónica en mi blog, tal vez también te saque una sonrisa a ti.

¡Un abrazo fuerte!

Lilith

Miss Morpheus dijo...

¿De dónde han salido esas palabras?, ¿las ha creado tu mente o ellas te las han susurrado?. Quizá en sueños o en un momento en el que tenías la mirada perdida.

El cuerpo, delicioso instrumento para manejarnos por la vida, para poder tocar, besar, experimentar... Pero a quienes amamos es a las personas.

Lo que está vivo, piensa, siente, y en definitiva es nuestra verdadera esencia es el Alma que subyace al cuerpo.

Los cuerpos nos abandonan, pero "ellas" siguen tan cerca de ti como siempre.

Quienes te quisieron, pensaron en ti, te protegieron y te hicieron sentir querida, siguen a tu lado. Ahora mismo merodean risueñas cerca de ti. Te miran y desearían poder consolarte. No pueden hacer uso de su cuerpo, pero encontrarán la manera de hacerte saber que siempre están ahí. Todos tenemos protectores.

Un día te encuentras sonriendo, con el pecho henchido y sensación de plenitud sin saber por qué. En otro momento notas un aleteo cerca de tu cara al que no encuentras explicación y que te provoca una sonrisa. Y son ellas... tratando de cargarte de energía "sin hacerte pensar que te estás volviendo loca".

Muy especial debió ser Alice Vannoy en tu vida. Muchas referencias en los pensamientos que lanzas al ciberespacio.

Besos.

Maga Despistada dijo...

Miss Morpheus, seguramente tú sabes de estas cosas. Cuando escribo o pinto o fabrico cachivaches estoy más cerca de ellas. No sé cómo llegaste hasta aquí, pero tus comentarios siempre son luminosos.

Gracias por estar ahi. Y cuando se tercie, te invitaré a una copa en el Forgotten Pub, si quieres venir a buscar algo que hayas perdido.

Therfer dijo...

Era un local forrado de madera muy vieja, de la madera de los tiempos del mundo, oscurecida con el transcurso de los eones.

En uno de los rincones del local, tumbada descansando en un sofá estaba su madre. Ambos se sorprendieron y él se abalanzó sobre ella. Se abrazaron emocionados, como hicieron la noche que se fue.

- Te quiero mucho -le dijo la madre.
- Yo también -le podían las lágrimas - ¿cómo te va? - prosiguió él con un insulso interrogante.
- Estoy en el infierno.
- ¡¿Cómo?! -exclamó y preguntó asustado a la vez que sorprendido.
- Esto es un infierno sin vosotros.
- ¿Pero tan malo es? - el pánico se apoderó de su alma dormida.
- ¡No! Sólo os echo de menos.
- ¡Nosotros también!

Se echaban tanto de menos que el paraíso era un infierno con aquella ausencia mutua. Se dijeron mentalmente que el tiempo haría que aquel tránsito fuese más llevadero.

Madame H estaba distraída en la barra con Alice. Se arquearon sus cejas mientras daba un nuevo trago de fermento onírico. No podía creerlo: su madre abrazaba a un hombre joven. ¡Qué hacía con aquel hombre! ¿Acaso era un amante de juventud abandonado?

Madame H dio unos gaseosos pasos hasta poder ver el perfil de aquel hombre que abrazaba a su madre. Odiaba y temía la imagen que, en su propio sueño, le arrebataba a su madre. Le vio y se destensaron todos sus músculos. Sonrió y se calmó de nuevo. El hermano de Madame H había encontrado al fin el Forgotten Pub.

Miss Morpheus dijo...

Gracias, Maga.

Me paso la vida volviendo sobre mis pasos tratando de averiguar donde dejé esto o aquello. Y la verdad es que últimamente he perdido algo que necesito recuperar para volver a sentirme yo.

Imagino que con chascar los dedos, o cerrar los ojos y desearlo, o inspirar e inspirar hasta hincharme como un globo y volar será suficiente para llegar a ese precioso lugar.

Rebuscaría y no podría cerrar la boca ante la cantidad de cosas que he ido perdiendo y de las que no había vuelto a acordarme. Me agacharía tratando de encontrar entre las patas de los taburetes, en los rincones y tras las puertas. Me resultaría fascinante.

Besos.

LILITH dijo...

Therfer, me has emocionado, ahora sé seguro que la Maga está bien acompañada en el Forgotten pub...

No quiero ni imaginar lo que es perder a una madre, pero si os sirve de consuelo, mi abuela andaluza, que murió hace 20 años, sigue muy presente en mi vida, sus canciones, sus palabras, sus olores... es una especie de hada o santa (ella era muy religiosa) que me cuida y a quien suelo recurrir, sólo de tocar algo suyo la siento cerca...

Un abrazo para los dos,

Lilith

Therfer dijo...

Gracias Lilith, un abrazo,