martes, 8 de junio de 2010

Cuento para después de la lobotomía



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Una vez, Berta Sprachen, la de la mirada nítida como un transatlántico y unas manoplas secretas en el bolsillo del abrigo, tuvo la tentación de acometer su vida de otra manera. Entonces, se le ocurrió lo hermoso que sería alquilar un traje de época y salir un 10 de febrero a las 10 a.m. con él puesto. Así encontraría el amor de su vida, compraría una casa de campo, tendría dos hijos bellos como el sol y se convertiría en la mujer más atractiva, inteligente y feliz de la tierra.

El gnomo Tedio, que leía telepáticamente sus pensamientos desde su escondrijo de debajo de la cama, quiso contrariarla y le cambió las zapatillas de lugar. Después, entropizó las frases de este cuento.

Aunque el embrión papirofléxico de esta historia me dedica una última mirada melancólica, ya es demasiado tarde. Otro aborto literario traumático.

Berta Sprachen, destemplada por la ubicación de sus zapatillas, no hizo nada ese día. No alquiló un traje de época y nunca le pasó nada digno de ser contado por aquí.
- De todos modos, no tenía consistencia narratológica- inquiere Perogrullo.

Salen una docena de mellados, ametrallan a Perogrullo y escriben con sus vísceras el

FIN
de este absurdo post-lobotómico
(basado en hechos reales).

7 comentarios:

Víctor dijo...

¡Oh! ¡Lástima de aborto! Por un instante (breve pero colmado de diminutas frustraciones) he sentido como propio el cadáver exquisito de Berta Sprachen.
Gracias por esta trepanación tan anodina.

Nada del Otro Mundo dijo...

Por ese gnomo he fastidiado muchas cosas de mi vida. ¡Genial!

Robin dijo...

Lo de "artista de la locura" te calza bien... Te iré visitando.

Gemam dijo...

¡Jajajajaja! ¡Ojalá al final de mis anécdotas patéticojarryanas apareciera una docena de mellados para ametrallar a Perogrullo! A Perogrullo o más bien al enano cabezón, variante personal del gnomo Tedio que escribe mis escenas. Hum, a lo mejor la ametralladora me la compro yo, fíjate lo que te digo.

Gemma dijo...

¡El gnomo Tedio me ha entropizado el nombre!

Pedro dijo...

¡¡¡Plasplasplasplasplas!!!

Ahí, ahí, corto, violento y sin presupuesto.
¡Literatura de serie B, me encanta!

Rosélavy dijo...

El concepto de literatura de serie B es muy interesante. No sabía que jodía tanto no encontrar las zapatillas. Brillante humor, Maga.