jueves, 18 de octubre de 2012

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Desalentarse en lo mediocre de la maniobra política es el primer paso para darse cuenta de que ya es hora de que el ser humano cambie no sólo de gobernantes, sino de sistema de gobierno.

Pero...¿cómo?

Nuestras manifestaciones no son efectivas porque perjudican a los de nuestra propia clase. Tal vez, durante la revolución industrial, funcionaba que los obreros se rebotaran contra sus patrones, pero el actual modelo económico ha variado muchísimo, porque los patrones ahora son multinacionales y los afectados son la clase media "consumidora" o mejor dicho: la clase cuya esclavitud se ha sobornado con el consumismo. La élite tiene su propio sistema de abastecimiento y, además, sabe acumular bien sus riquezas.Ninguna huelga de trabajo altera notablemente la inmunda cantidad de dinero de sus arcas. ¿Por qué? Porque aún tienen poder sobre nosotros. Y tener poder, en realidad, es algo mucho más fuerte que tener dinero.

Pongamos un ejemplo de "manifestación" actual: este año, en una escuela pública de Badalona, los profesores se han negado a hacer excursiones.  Eso a los de la élite social les importa un carajo, porque no les afecta en su cotidianidad demasiado. De cara a la galería u "opinión pública" quizá sí, pero ellos no llevan a sus hijos a la escuela pública. Mientras tanto, la enseñanza pública se parece cada vez más a un régimen carcelario. Y aquellos que abogamos por una edución pública de calidad, sentimos vergüenza ajena cada vez que alguien nos pregunta por qué no desembolsamos 300 euros mensuales para que nuestros hijos jueguen en un bosque que está al lado de una Escuela de Educación Libre. La Educación Libre nunca debería ser a costa del capital de los padres, ni jugar en los bosques debería salir tan caro. Habría sido más lindo que los profesores de la Escuela Pública Ventós Mir se hubieran manifestado impartiendo sus clases en la bella playa que hay junto al colegio.

En cambio, a ellos, a los de la élite, sí que les afectaría que retiráramos todo nuestro dinero de los bancos, que dejáramos de consumir los productos de sus multinacionales, que apagáramos la tele y que no les prestáramos atención, porque tenemos cosas más importantes que hacer y nuestro sistema de valores es distinto. Cuando cambia el sistema de valores, no importa tu currículum vitae ni el dinero que tienes en el banco. Cuando cambia el sistema de valores, lo único relevante es lograr la concentración necesaria para conocer la divinidad que se esconde detrás de nuestra propia conciencia.

No pretendo convertir a nadie a ningún credo. Practico el yoga de la poesía y mi única religión es prestarle atención a la belleza, porque engendra amor en el corazón.

La revolución puede consistir, simplemente, en disfrutar de la vida sencilla, amar a los nuestros, reconectarnos con la Naturaleza (fuente verdadera de nuestro sustento) y pensar por nosotros mismos. Es decir, la REVOLUCIÓN EMPIEZA CUANDO UNO DEJA DE PRESTAR ATENCIÓN AL TIRANO Y OPTA POR LA LIBERTAD DE PENSAMIENTO, que empieza con el fascinante sendero del autoconocimiento.

Hay, por suerte, muchos que ya están en ese camino. El autoconocimiento te lleva a ser dueño de tu propia vida. Si la tecnología se aunara a la espiritualidad, surgiría un modelo de sociedad cooperativista, basado en la economía del don. El ser humano volvería a mantener un feedback comunicativo con la naturaleza. A eso apunta mi imaginación: a que cualquier ciudadano de a pie sea un chamán.

Respecto al sistema capitalista, conozco un cuento:

Érase una vez un sabio que vivía en una cueva con una pequeña abertura que parecía una ventana. Allí sólo tenía un cuenco para comer, una tinaja con agua y una manta. Por la noche, mientras él andaba por el bosque meditando, entró un ladrón en su cueva y se llevó todo cuanto tenía. 

Cuando el sabio regresó a la cueva y vio lo que había sucedido, sonrió para sí y dijo:

- Al ladrón, se le olvidó la luna en la ventana. 

2 comentarios:

Karkassa dijo...

Caminar en sentido contrario, nada más. Caminar por el camino que nos lleva a nuestras vísceras. Autodevorarnos sin ningún miedo.

Darles la espalda.

Sin bancos.

Sin tele.

Sin estados ...


Gracias María!

Maga Despistada dijo...

¡Gracias a ti, Cesc! Caminar hacia adentro siempre será lo contrario que caminar hacia afuera. Aquí andamos, autodevorándonos sin miedo :-)