sábado, 2 de noviembre de 2013

GOS COM FUIG


Quan l'ull veu un color s'excita immediatament, i aquesta és la seva naturalesa, espontània i de necessitat, produir una altra en què el color original comprèn l'escala cromàtica sencera. Un únic color excita, mitjançant una sensació específica, la tendència a la universalitat. En això resideix la llei fonamental de tota armonia dels colors.

Goethe, Teoria dels colors



- Quin és el teu color preferit?
- Sobre quin fons?
- Mmmm, per exemple, sobre un fons blau.
- El blanc.
- Sobre un fons taronja?
- Un verd festuc. També un blau elèctric.
- Sobre un fons groc?
- Jo diria que un morat.
- I sobre un fons negre?
- Un blanc.
- Sobre un fons blanc?
- Un vermell.
- Llavors, t'enamoraries d'uns ulls vermells?
- Sens dubte.

Ell era pintor. S'havia fet un estudi en una antiga fàbrica en runes. Tenia el seu estudi ple de fotografies emmarcades de la seva finestra. Confeccionava els seus pinzells amb els flocs del seu cabell, que es tallava en lluna plena.


Va obrir la caixa forta. Va treure un full de paper de color blanc.

- Per què tens aquest full blanc dins de la caixa forta?
- Aquest full blanc és el meu tresor.
- El teu tresor?
- Sí, és el suport de la meva obra magna, el quadre que encara no he pintat.
- Figuratiu?
- No sé. 

El pintor tenia un pla. Estava fent una recerca per confeccionar un quadre meravellós. Aquest és el somni de tot creador. Generar una peça única i inclassificable.

- Què més en saps, d'aquest quadre?
- De moment és un blanc sobre blanc, un Malevich.
- Hauries de posar una mica de vermell, si vols ser coherent amb els teus gustos.
- Sí.

El pintor va obrir un imperdible que portava enganxat al coll de la camisa. Va punxar-se el dit índex. Brollava la sang, va omplir el cartutx buit d'un rottring i va escriure sobre el full blanc:

- Això no és vermell.


A mesura que s'assecava, la sang va tornar-se d'un to marronós. Immediatament, va estripar el full.

- Què fas?
- Aquest suport no em satisfà. Té només dues dimensions.

El pintor va mirar-se al mirall, pensatiu.
- Hauria de trobar un color nou. Un color multidimensional, que emmirallés l'espectador i que fes servir el món sencer com a suport.

No va dormir aquella nit. Va fer moltes fotografies de la seva finestra. Cada trenta segons, prenia una fotografia des del trípode i apreciava els canvis de llum d'un cel que no era mai el mateix. Imaginava un color musical que variés en funció dels pensaments.

- Però si un cec el mira, no veurà mai aquest color nou.
- Potser és un color que escalfa, que es pot notar sense que es vegi.
- Ah, sí? I com el descriuries tu?
- Jo encara no he après a veure'l, però hauria de ser un color que despertés la nostàlgia del paradís, tan net com el somriure d'un nen de dos anys.
- Què és el color?
- Llum empressonada.
- Com es construeix la llum?
- No sé. Diga-m'ho tu. Com es construeix la llum que serà recipient d'aquest color nou?

Ambdós van respondre:

- Obrint els ulls.

Stilla oleo ardentis y el boundage

Estaba Eros junto a Psique. Ella notaba su presencia, pero le dolía no poder contener la luz del rostro de su amado dentro de los ojos. Le dolía estar obligada a detener su Curiosidad. ¿No podría desvelar más misterios?¿No tenía derecho a pedir más? ¿Debía de conformarse con cualquier cosa y estar agradecida, dado que tenía una relación con un dios (¿un ser superior a ella?)?

Todo se complica cuando se escribe entre paréntesis un interrogante que está dentro de otro interrogante.

Psique pensaba muchísimo. 
En su mente, odiaba a Eros, odiaba sus condiciones. 

Eros cada día se marchaba para inspirar amor a todo el mundo. No podía retenerlo junto a ella. A pesar de sentir el amor extático del dios todas las noches, a Psique le dolía no poderlo encarcelar dentro de su cuerpo, no poderlo devorar con la mirada, no cotidianizar su existencia como hacen todos los matrimonios normales y corrientes. Quizá eran ideas idiotas de humana, pero pensad que Eros se había liado con un ser menos evolucionado que él, con pocas experiencias hierogámicas.

- Te siento y, sin embargo, tu silencio hace que mi imaginación se revele. - pensaba Psique.

Eros la besó con el almíbar del verano, y respondió haciéndola gozar.
 
- Es cierto que me amas, pero en el mundo de afuera todos dicen que eres un monstruo, y que por eso no puedo contener tu mirada y dejar que me esculpa tu imagen en el alma. 

Él entonces le dio de comer directamente a los labios Ambrosía del Olimpo.

Pero Psique era humana, y quería más. 
Quería más. 
Quería más: UNA RELACIÓN EQUITATIVA.
Entonces, esperó a que él se durmiera, y  encendió la lámpara  de aceite, y una gota le cayó en el rostro. Eros, al despertar, se enfadó mucho (y aun con ese rostro enfadado ella pudo comprobar su delirante belleza de dios griego), y se marchó volando. 

La mitología explica que Eros no se reencontró con Psique hasta que ésta logró el perdón de Afrodita y pudo despertarse de un sueño pesado maquinado por su imaginación, horror vacui.

Sin embargo, pocos conocen al hermano de Eros, Anteros, un gentil  dios con alas de mariposa que simboliza el amor correspondido, y que supo consolar con creces a Psique durante las caprichosas ausencias del amado. A él le encantaba que Psique le derramara por encima el ardiente aceite de la lámpara, SIENDO ÉSTE EL MOTIVO DE UN PRINCIPIO:

Stilla oleo ardentis y el boundage


Sólo puede gritarlo el silencio

Escuchamos la sinfonía del universo
mientras el bosque nos pasea.

(Mientras el bosque se humaniza
y nosotros nos bosquificamos.)


Brincamos sobre el frío.
Las estrellas nos brillan
tras el vaho del aliento.

Practicamos el Amor Salmón:
nos enamoramos en la oscuridad
que profetiza el invierno.

- Imagina un destello que se explica brillándose
en milímétrica piel de centella.
- Yo tampoco lo entiendo.

Invocamos a la Flor espiral,
ese clítoris del bosque.

Nuestras lenguas cincelan el fuego:
somos los Escultores Ígneos
(es una nueva profesión). 

Bebemos de nuestros cuellos,
vampiros de la belleza.

Las estrellas alquimizan nuestros besos,
fabrican un cóctel de éxtasis.

¡Oh, miramos las estrellas!
Trazan para nosotros cuerpos invisibles
- esculpidos en el fuego-
para que la llama de amor viva
en mundos más sutiles y divinos.

El viento nos vuela
con todas sus manos en la misma caricia
(esa caricia que también despierta
 el orgasmo del bosque).

Es siniestro sentir tanto:
nos hemos fabricado una utopia de bolsillo
y también una utopía ambulante y migratoria
para repartir caricias a los mendigos de amor
y escribir un Manual de Escalada:
funicular hacia el cielo
sobre el Amor Salmón,
que remonta el río de los cuerpos
y bosquifica la existencia. 

Sabemos
queremos
osamos
y sólo puede gritarlo el silencio.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Sobre cavernas y serpientes





El lamento del chamán

La Tierra nos mostró cómo se vuela

mientras destrozábamos
un pollo
para comerlo en ritual.

Mientras lo cortábamos,
lo bendecíamos.
Mientras lo cortábamos,
pensábamos:

- ¡ Qué bello, qué simetría,
qué envolvente la piel del pollo!
¡como la piel del firmamento!

¡Qué noble la muerte cruel,
ese ángel Azrael
que lo liberó!
Esperaba la muerte en el matadero
de la putrefactio:
sé consciente. 

Y, entonces, llegamos a las alas.

- ¿A las alas les quitamos la piel?

Miramos las alas. Las alas son piel y un poco de hueso, hay poca chicha y mucho vuelo. 

Cogemos el ala cruda del pollo. Empezamos a moverla, vemos cómo está hecha, simulamos movimientos como si fuéramos sus titiriteros y luego imaginamos que somos la marioneta de un ángel, y que también volábamos -aunque bajito- y que también algo nos amputó para comernos:

Kundalini,
la serpiente,
que traza un ouroboros
mientra te pienso
con flores que florecen
en los pensamientos.

Nos estiramos en la cama. Los mandalas de nuestras almas bailan un tango. Es la fusión de amor que se imagina, que descubre mundos invisibles desde la caricia,
porque

Miramos las alas. Las alas son piel.

La gata es la guardiana que nos mira. Descubrimos nuestras alas. Ella las sostiene con el deseo de comérselas.

Nos comemos las flores de los pensamientos en una ensalada.
Jugamos a que las llaves son símbolos en el bosque de nuestra imaginación, estratega de paraísos.

Polihumor

El humor nos hará libres

Unos jipis pro amor libre se encuentran en un taller para abrir el segundo chakra y uno le pregunta al otro:
- ¿Somos amantes?
- ¡Vale!
- ¿Y cúando nos volvemos a ver?
- Mmm... ¡Espera! Casi no me quedan huecos...Tengo tantos amantes... ¡que he de mirar mi agenda!
- ¡Perfecto! No te preocupes, en mi caso, tienes dos categorías para escoger:
1. De uvas a peras es cada nueve meses.
2. De higas a brevas, cada dos.
- Yo tengo formato dúo, trío y el carnet vip de familia numerosa.
 - ¿Y qué pasa con las pajas monoparentales?
- ¿Y qué pasa con la categoría de cazador-recolector? Es mejor la comida sin apego, la que no tiene siembra ni cosecha.

Mientras tanto, una hormiga observa el culo de su compañera de hormiguero. Nalgas de quitina moviéndose sinuosamente mientras cargan un trozo de browning casero. Feromonas amazónicas reverberan en el ácido fórmico.
Había una vez un fotógrafo místico que se acercó una vez al viento y le susurró al oído:
- Una palabra tuya vale más que mil imágenes.

1000 palabras sin objetivos

A mi amigo Daniel Bernal Picazo

Conozco a un fotógrafo que en vez de objetivos utiliza subjetivos. Es un tipo tan alto, tan alto, que siempre le cuentan ese chiste malo de que todo le llega al estómago caducado. En realidad, todo cuanto retrata tiene un toque encumbrado, de vista de pájaro, de ángel que come palomitas mientras congela la belleza infinitesimal de un gesto, un movimiento, un paisaje, un gato, un trozo de noche desaliñada que quiere peinarse con una caminata. 


Un día, una de sus fotografías se le puso a hablar:

- ¿Es verdad que una imagen vale más que mil palabras?


Dani cogió aquella fotografía y se la entregó a una poeta:

 - Observé en las vitrinas de la noche y vi a un gato de peluche que acompañaba en todos sus números a un payaso viajero. El viajero tenía en su mochila puestas de sol irrepetibles, siestas en cines, sonrisas en trolebús, mares de arena gruesa, grasa de bicicleta, malabares llenos de rozaduras, una bola de cristal efímera y un secreto para la  que sonríe cerrando los ojos para no ver que la ven dentro de una foto. Los subjetivos de la cámara cazan imágenes de claroscuros que se apuestan a la ruleta rusa ocho disparos a un disparo que vale más que mil palabras: el disparo que mata la realidad objetiva: un realicidio.
- Sólo llevamos 220 palabras.
- Pero el objetivo de mi escritura tiene un zoom de 50 mm. Es un objetivo subjetivo. Se parece a la poesía.