martes, 29 de enero de 2008

Pena pública

Está prohibido circular
estando triste.

Saca la sonrisa de recambio
(la llevas en el maletero).

Sólo necesitas un gato
y un poco de maña
para reponerla.

Si te pilla en medio
de la carretera
pide ayuda.

Tal vez otros paren
sus cuerpos
y con el chaleco reflectante
te ayuden a quitar esa pena
fláccida y pesada
como una rueda rota.

viernes, 25 de enero de 2008

"¡Aquí y ahora muchachos!"


¿Has sentido la llamada de la selva? Probablemente alguien te ha hechizado. La vida es demasiado corta, pero el arte es eterno.

Conjurémoslo. Él vendrá si le llamamos.

Venga. Eso es lo que nos une. Por eso nos conocimos, ¿no?

Por eso hemos llegado hasta aquí con muchos besos y muchas bofetadas.

Somos perros verdes sedientos de destino. Buscamos el arte hasta en la basura y en el ruido.

No aprendimos nada en las universidades y sí en calles y en los ojos y en los libros. Tenemos, de todo esto, algo que nos arde en la boca y en las manos en forma de canto o de poema o de aire esférico o de juguete o de lienzo o de escultura o de carcajada o de, claro, desatino.

Hemos creado hasta la saciedad por pura necesidad fisiológica.

Y qué, entonces. Qué después de todo.

Qué después de capturar palabras con ballestas, arpones y cazamariposas. Qué después del machete en la selva de lo nuevo, del riesgo, de lo que sucede si vas más allá y más allá y más allá...


El que desea y no actúa, decía Blake, engendra pestilencia.

Existen dos espacios vacíos o casi vacíos donde vaciarnos. Los dos han llegado hasta mí mientras paseaba. El dios dinero no existe todavía. Es una simbiosis. Alguien con recursos busca a alguien pobre pero con ideas.

Una solitaria antisocial intenta organizar un cotarro.
Y lo hace con fanatismo. ¡Peligro!

(¿Un sólo árbol no puede formar un bosque?)

No son los lugares fáciles. Vamos a los suburbios y a los pueblos que se reinventan. Entonces seremos la inyección de vida, y no ese pasatiempo y ocio de la burguesía carente de imaginación. Lejos de la frivolidad. Danzaríamos con dios cogido del brazo.


Entonces, el revulsivo.

La esperanza en un enorme barrizal desertizado por el tedio.

Un programa de recitales y conciertos. Primero, en la sala Polidor de Sant Adrià del Besós, al lado de nuestro río turbulento. Luego, según se vea, parece ser que nos ofrecen un espacio en una librería de Urrueña, un pueblo medieval que han querido convertir en la Villa del Libro.

Pensemos un nombre para llamar a este ciclo de poesía y música y pintura y fotografía y.... Se admite todo tipo de propuestas. Estamos en territorio de trasgresión, así que no tengamos miedo a los juicios oficiales. Ni tampoco temamos al clásico entre punkys, porque lo tradicional también puede ser rompedor, como un mendigo con corbata.

No tenemos nada que perder. Ni siquiera el tiempo, que sólo nos pertenece (mientras lo perdemos).



Los locos son los únicos que dicen la verdad mintiendo.


Un abrazo a los aliados. Y mmmmm, lo siento, pero toc toc toc

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[Fotografía del Bar Muy Buenas]



Hace siete años, recitábamos poesía en el Muy Buenas. Había tanta ilusión en aquello. Un micro y un taburete, el orden de lectura dependía de nosotros, era totalmente ácrata. Hubo noches estelares. Un poema respondía a otro, estábamos a flor de piel. Acabábamos cantando y bailando.


Nadie nos conocía, éramos anónimos pero teníamos todos los sueños del mundo. Era una necesidad estar allí todos los miércoles que tocaban, pedir una cerveza, escuchar las canciones de Víctor Jara con la voz de Esteban, ver a Gabriel Moreno cantando como si tuviera un orgasmo, a Myriam Moya milimetrando a sus hombres objeto, a Matías Néspolo y el yonqui de la flauta, Rodrigo Díaz Cortez y cómo sería mirarte por dentro, el tintero tetera tú del Dani Gómez Carbonell, el José Luis Capascaya con esa letanía mántrica de los Andes, a Marçal Font que no quería ser mi príncipe azul y... bueno, a una servidora, a la que, al principio, después de leer, se le nublaban los ojos y se iba dando portazo, porque estaba cabreada con la vida (quién no lo está a los dieciocho años) y se había dejado el alma en el taburete.



Todos nosotros seguimos consagrándonos a la literatura. Seguimos recitando poesía aunque sea en el salón de nuestra casa. Tras una época de consciente clausura uno siente la necesidad de volver a coger el poema y descomponerse a viva voz en partículas de sonido.



Os envío un fuerte abrazo, a los cómplices de entonces, a los cómplices de ahora.

jueves, 24 de enero de 2008

El daguerrotipo de Dios



[El ojo de Dios, foto del telescopio Hubble, la NASA]


José Arcadio Buendía se empecinó en no admitir vericuetos retóricos ni transmutaciones de chocolate, y exigió como única prueba el daguerrotipo de Dios.

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ, Cien años de Soledad


Los escolásticos dedicaron durante la alta Edad Media gran parte de su saliva a algunos debates que hoy en día podrían parecer estériles. Quisieron discernir sobre, por ejemplo, el sexo de los ángeles, sobre la paradoja de que las mujeres no tuviesen alma aunque la virgen María hubiera sido una dignísima madre de mesías, o sobre cuál había sido la mayor fineza de Cristo: lavar los pies de los apóstoles o morir en la cruz en beneficio de la humanidad.



Actualmente, algunos filósofos scépticos se ríen a carcajada limpia cuando oyen los debates oscuros y estrechos que secundaron los clérigos medievales. Creen que tales sermones se expanden sobre un espacio de abstracción que desemboca en la aporía. Sin embargo, nosotros retomamos el deseo de José Arcadio Buendía, aquel loco que conoció García Márquez y que todavía yace amarrado a un castaño. Pretendemos colmar la última voluntad de este singular habitante de Macondo. Queremos ver una foto de Dios.

Y voilà! El telescopio Hubble de la NASA tiene para nosotros algo que, con un poco de imaginación, parece su ojo derecho. Porque Dios debe ser demasiado grande como para caber dentro de una foto, señor José Arcadio. Y, Dios es además negro y toca el saxo.

martes, 22 de enero de 2008

El hombro del mendigo



Los incas, tras la muerte de sus reyes, lloraban durante un año. Yo sólo lo hice unos minutos.(Aunque jamás diluvié tanto. ) ¿Dónde? ¿Por dónde? ¿Por qué? Tenía dieciocho años, y los ojos preñados de dudas. Sentía un dolor esférico, que había destruido el palacio de cristal de la inocencia. La mayoría de edad me había dado una bofetada. Había dejado de amar a quien amaba. Sufría por la belleza en extinción.
Una noche me dirigí a la calle más peligrosa de la ciudad con una navaja en el bolsillo. Quise rebajarme hasta el infinito y me arrodillé y lamí el suelo lleno de orines. Luego mordí el bordillo de la acera. Pasó un tipo para preguntarme ¿qué te pasa? Y yo le puse la navaja en la mano y le grité: "¡Mátame! Él, naturalmente, huyó de mí asustado. Entonces empezó aquel llanto que todo lo inundaba y lo hacía borroso. Las calles empezaron a desdibujarse. Volví a caminar, desconsolada, gritando y llorando de desesperación, hasta que llegué a una ancha avenida llena de turistas. De la acera de la izquierda, surgió un hombre que jamás olvidaré. Iba apenas vestido con una sábana cubriendo sus genitales. Tenía el torso desnudo y los pies descalzos. Su pelo era largo y blanco y sus ojos marítimos reflejaban todas las edades. Se me acercó hablando una lengua extranjera y me abrazó y yo lloré en su hombro, me vacié en su hombro. Y entonces supe que ya estaba al otro lado de la línea, y que sólo podía consolarme... ese hombro de mendigo.

viernes, 4 de enero de 2008

Beckett, Worstward Ho (Tot a pitjor)






Amunt! Digues "amunt!" Sigui dit "amunt!" D'alguna manera "amunt!"
Encara de cap manera "amunt!" Dit de cap manera "amunt!"

Digues per ser dit. Desdit. Des d'ara digues per
ser desdit.

Digues un cos. On ningú. Cap ment. On
res. Com a mínim. Un lloc. On ningú.
Pel cos. Per ser-hi. Entrar. Sortir. Tornar
a entrar. No. Fora. No tornis. Només dins. Digues dins.
Endins. Encara.

Tot de vell. Res més sempre. Sempre provar.
Sempre fallar. Cap problema. Prova un cop més. Falla un cop més. Falla millor.

miércoles, 2 de enero de 2008

Idioma Pech


["El universo gotea", cuadro de Maga Despistada]

En sus vértebras se curvan las llaves de sol.

Ella mira el paisaje de una bahía,
una bahía como la amígdala del mar.

Alas de mosca, la mente sube.
Una llave inglesa para el pecho.

Dualismo: la ingle, separada del (eso).

Labios tibios que sustituyen al sol.
Una puesta de labios a las siete.

Barcos de papel sobre los ojos asombrados.
Irrumpe un vuelo matemático.
El ángel vigila, con su torso de águila.

Pero basta (de nuevo).
Sonó la baqueta:

“No eres más que alguien triste
que empuña la bandera de sí mismo.”