miércoles, 15 de diciembre de 2010

Ars amandi

¿Hay algo más excitante que el despliegue cinético de un deseo? ¡Oh, lector, el arte está plagado de estas imágenes! ¿Cómo dejar de hablar de ellas? Mi recuerdo también rezuma esos chispazos, suele mirar ese infinito con una lupa.

Cuanto más sofisticada sea la ofrenda, más intensa será la carambola.

martes, 7 de diciembre de 2010

Próxima estación: el mundo odnum le


["Todo viaje, aunque tenga mil leguas, comienza con un solo paso". Lao-Tsé recuperado por el Viajero Permanente (autor de la foto)]


- Bienvenida a la saison priminvernal.- dijo, borroso, mientras me guiñaba uno de sus enormes ojos saltones de color perro fugitivo.


Desperté tirada en medio de una carretera que estaba en medio de un desierto. Un desierto con el suelo agrietado, no de esos de dunas; un desierto sin arena, con la esterilidad apelmazada.


- ¿Quién soy, qué eres?- pregunté.


-Yo soy tú en otro deseante y deseable. Tú eres yo en otra deseante y deseable. Jamás podrás pensar desde mí, porque casi no existo, y... viceversa.


No era un príncipe-rana; no era un ángel de la guarda ni un mosso de escuadra. Era algo así como alguien más inesperado aún. Era un yo en otro lugar, con otro disfraz deseable y deseante, con el sexo contrario y todas las respuestas del mundo en la chaqueta.


- ¿Te duele algo?- estaba atento a mi dolor.


Asentí. Tenía el estómago- ese segundo corazón- destrozado. Vomité un crucigrama, y luego un soneto malo, y después un folletín de 365 páginas por entregas.


Me miró con atención sin reír mucho ni fruncir el ceño.


- ¿Te ha sentado bien devolver ese montón de cuentos sin sentido?

Noneé, porqué aún me quedaba un nomeolvides atrancado en la tráquea. Lo escupí con sangre, en el suelo asfaltado. La sangre agrietó la carretera, y salió un trébol de cuatro hojas de allá en medio.


- ¿Qué ha pasado?- pregunté.


- Bueno - respondió.- Un día te fuiste a dormir demasiado pronto.


- ¿Y?


- El Leviatán te dio una paliza, porque te fuiste dormir sin decir te quiero a nadie.


Una convulsión me hizo eructar y después vomité Il canzonière.


- ¿Qué debo ¡cof cof! hacer para ¡cof cof cof!curarme?


Ladeó la cabeza, guardó silencio, y dijo:


- Cortarte el pelo, podar tus versos, tijeretar tus pensamientos.


Aparecieron en sus bolsillos unas tijeras de podar gigantes. Los mechones de cabello iban cayendo mientras yo lloraba con uys y ays muy melancólicos. Los versos malos de mis sinapsis se desincrustaban con un salfumán telúrico. Empecé a pensar en sol y, en clave de sol, arranqué una sinfonía con la primera sonrisa amanecida en el infierno.


- El dolor es una peluquería.- observó el alter ego con sombrero y ojos verdiazulinegros.


Yo seguía vomitando la lava del amor sin objeto.


- Pero... ¿hacia dónde iré?


El elfo me señaló a la vez hacia la izquierda y hacia la derecha. Entonces vi, justo en frente, una parada de autobús, anunciada con luces de neón, que decía:


- EL TIEMPO ESTÁ LEJOS.


Me incorporé. Caminé un paso, dos, tres. Las luces de neón iban cambiando:


- MUÉVETE SIN MOVERTE.


Cuatro, cinco, seis.


- LLEGARÁS A AQUÍ DENTRO DE UN NUNCA.


Siete, ocho, nueve.


- SUBE MIENTRAS BAJAS.


Diez.


- BRILLA MIENTRAS TE APAGAS.


* He escrito este semirelato bajo la propuesta bizarra del gran Arthur Kelvin Calvet :-)

martes, 23 de noviembre de 2010

Los cien maestros del vuelo

Horas y horas caída en un libro, en el regazo de una silla de mimbre, suave soledad acariciadora, lejos de los malditos juicios y su distorsión del mundo; respiro que existo y me conmuevo. El silencio, la ceguera del oído, me hace escuchar la dulce miel de los propios pensamientos. Ahora tengo la mente clara. Me aclaro. ¿Qué deseo, qué espero? Pensar en ti como en un punto jerárquico de las cosas es absurdo. Poseer es absurdo. Sólo contemplo con ojos de sonámbula. Nada en mano, ciento volando en plácido vuelo. ¡Qué tremulo sentimiento ante la fragilidad, la finitud, de lo que ahora palpita tímidamente! Me fusiono con el aire como si él me respirase a mí y no al revés.

Converso mentalmente con las virtudes de la vejez. ¡Mi llama, ya no me quemo por dentro, sólo soy un tibio calefactor!
Cien pájaros volando. Ellos me llaman con su canto. No quiero cogerlos. Quiero que me enseñen a volar.

lunes, 8 de noviembre de 2010

D-Krostings- Balada de lo que no importa

Sí sí, ahi estamos: Chiko Pus, Animalillo Sensible y una servidora, Maga Despistada, en el Festivalón que se hizo en la PAPA el pasado viernes :-)

martes, 2 de noviembre de 2010

Densidad

A mi padre le dieron el alta hace un par de días. Ahora viene la segunda parte del infierno: está solo en casa, y hay que venir a ayudarle. Al principio, pensé que podría venir y tener en su casa una rutina saludable. Anteayer me di cuenta de mis propios límites. No puedo vivir esto sin destrozarme. No puedo atender a la vez a mi padre, mi hijo, mi trabajo y mi propia vida. No puedo estar 24 horas con un enfermo quejumbroso y a la vez vivir sin un duro (porque si estoy con él no puedo ir a trabajar) y jugar con mi hijo y... reconstruir mi vida deshecha.

En momentos así uno se da cuenta de lo importante que es tener algún elemento de seguridad, algo como una pareja, un trabajo estable, etcétera, etcétera. Aunque, en fin, eso tampoco es la panacea. Ahora que lo pienso -la escritura es una herramienta fabulosa para pensar- mis elementos de seguridad son los siguientes:

- la escritura/ expresión artística
- mi hijo
- mis amigos
- un techo/ comida
- juventud/ energía física
- sueños/ esperanza
- ADSL en casa de mi padre (desde donde escribo ahora)


Voy a ver a mi padre, y lo primero que hace es abroncarme como cuando tenía quince años. Mi padre siempre ha tenido mala leche, pero ahora que tiene cáncer y dolor aún más. Podría callarme y resistir sus broncas con estoicismo, pero no lo he hecho. Creo en el karma empírico y sé que que una persona se vaya a morir no le da derecho a pisar a los que están a su alrededor, por mucho dolor que exista.

- Deberías valorar también las cosas buenas, ¿no?

Estoy aprendiendo que la dulzura puede compaginarse con la mano dura. Me estoy haciendo mayor. Por suerte, él se ha desahogado sacando su rabia y yo, lejos de tomármelo en serio, le he respondido con sentido común y me he ido a escribir este post desahogante y desahogado.


El Monstruo que te quita lo bailao (I)




Hay una expresión que, a fuerza de repetirse, engendró un Golem al respecto. Esa frase hecha, utilizada por la facción más alegre de la población desde mediados del siglo XX, aparece al final de un tango de Julio Sosa (véase arriba):
- ¡Que me quiten lo bailao!
Seguramente ustedes la han oído mil veces, en boca del golfo báquico que no sigue prescripciones médicas, o de la sesentona reumática que ha follado mucho, o del aventurero que viajó a cuarenta países antes de hacerse funcionario, o del estudiante cateador adepto a las fiestas de Erasmus. Esa expresión no sale en el Correas; la han atribuido a un afamado bailarín de tangos, Juan Carlos Copes, nacido en 1931. Significa que nadie puede quitarte el goce vivido, por muy adverso que sea el presente.
Sin embargo, en los días más soleados del mundo, pasea el Monstruo que te quita lo bailao. Es grande y negro, parece un oso sin nariz, escupe baba del Leteo para que olvides la felicidad y la conviertas en un sosoaséptico seguir vivo por seguir vivo. Convierte los jardines en eriales y, lo peor de todo, es que engrisece a las personas haciéndoles olvidar que hubo un tiempo en el que fueron de colores.
Su manera de operar es similar a la de los grandes carteristas. Finge toparse contigo en cualquier lugar y, cuando se aleja, el amor de tu vida te saluda sin magia en un mundo envejecido.

martes, 19 de octubre de 2010

La sepa(ra)ción perfecta


Miss Potasia y Mister Potato se han separado, después de una relación de x años, por motivos z. Su historia de amor, sin embargo, no ha sido cosa de dos, sino de tres: tienen un Potasín.

Miss Potasia y Mister Potato son tubérculos inteligentes, y por eso, no se quieren hacer puré mientras los demás cantan el corro de la patata. Tampoco desean que Potasín quede recubierto por la salsa brava de sus discusiones.

Habrá que cambiar el chip.

Por eso, un día, Miss Potasia y Mister Potato van a que un Niño les quite su boca hacia abajo y les ponga una boca hacia arriba. Después, con cirugía mental, se sacan los ojos coléricos y se colocan unos amistosos, se mutilan los brazos con guantes de boxeo y se injertan otras prótesis que dan abrazos estilizados y estilográficos.

Miss Potasia y Mister Potato, tras pasar por el quirófano de la meditación, se convierten en el modelo utópico de la separación perfecta. Potasín crece feliz y sano. La tortilla de patatas de la sociedad aprende de este adiós lleno de buenos deseos.

Miss Potasia y Mister Potato acaban siendo grandes amigos, artistas y cómplices; se respetan sin rencor, se dejan libres y recuerdan con cariño los platos combinados en los que fueron cocinados.
Deciden, en adelante, convertirse en la guarnición del universo.
FIN