miércoles, 9 de abril de 2008

Lo que dan de sí unas anginas

Sí, seguro que os suena. Cuando os sentís más imprescindibles, cuando es necesario estar al pie del cañón y velar a una mamá enferma, cuidar a un bebé, redactar la tesis doctoral, preparar un recital poético, una exposición de artes plásticas, una ponencia e incluso una fiesta sorpresa; cuando os habéis comprado ropa interior nueva, tenéis ganas de trotar calles y ver expos, charlar con los compañeros de combate, entregaros a una noche de loca pasión y bailotear porque sí, hasta la hora del lobo...
Entonces, ¡zas! unas apáticas y nada zalameras anginas se convierten en las reinas del mambo y el bebé se contagia, no se puede cuidar a la mamá, el amante te da besos en la mejilla mientras sigue acumulando libros, la tesis doctoral cría malvas, el recital poético se muere de la risa, la exposición de artes plásticas sigue en su estado hivernal y la fiesta, mejor no pensar en ella.
Sorprendentemente, el mundo ha seguido girando. Mi presencia era, en todo caso, reemplazable y esto -sí- supone un alivio. Un alivio porque lo único que he de hacer estos días es ponerme bien para seguir dando cancha. Escuchar a Lou Reed y leer La educación del des-artista de Allan Kaprow. Unas pequeñas vacaciones en cama, veámoslo así para no subirnos por las paredes.
Sàgar y yo nos damos siestas mocosas. No hay nada que hacer.

2 comentarios:

LILITH dijo...

Ánimo Maga y disfruta del obligado reposo que te lo tienes merecido.

A veces el cuerpo dice basta y da un descanso a la mente que se lo está pidiendo a gritos, es el modo más simple de no "enfermar" de verdad.

Disfruta de tus siestas mocosas con Sàgar, Smile está igual y yo dándole sólo piquitos para ver si me libro. Un besazo, ah y siempre te quedará la opción de mirar la lavadora, si te aburres mucho, cosa que no creo.

Therfer dijo...

La enfermedad nos obliga a veces a un parón, y la reflexión aparece entonces como parte obligada de la parada. Como en un viaje organizado en el que te obligan a parar en un chiringuito...

De todas formas es fundamental saber parar y si no sabes, pues como dice Lilith, el cuerpo decide hacerlo, va por libre (¡tendrá morro!).

Ey! Procura no contagiar a Sàgar, pobrecito, aunque entiendo por tus letras que ya se lo has pegado...¡es inevitable!¿por qué serán tan universalmente democráticos los virus?