martes, 21 de abril de 2009

Cómo se escribe una tesis doctoral

[Quevetesis: término acuñado por Pedro I Guerrero. He decidido llamar así a este cuadro que pinté sobre un madero.]
La pregunta del millón:

- ¿Cuándo acabas la tesis?


El tontorado, dijo alguien. Porque comerse la olla con lo mismo durante un largo periodo de tiempo te hace más tonto que sabio. Obseso necrofílico de la historia. Desenterrador de cadáveres auriseculares. Cuatro años de orgías de la imaginación alrededor de un tipejo feo que escribía de maravilla.


Después de esto, me creo capaz de escribir sobre cualquier cosa. Una descripción pormenorizada sobre cómo se fabrica el pa amb tomàquet. Un estudio comparativo entre el proceso de formación de las galaxias y las pelusas de debajo de la cama. Traducir la Divina comedia a código MORSE y representarla con instrumentos de percusión, combinada con una coreografía de ballet clásico.
Sí, estoy algo agitada. Tengo contracciones de Braxton Hicks. Estoy a punto de dar a luz un monstruo de la naturaleza. Es emocionante.

El género "tesis doctoral" es, por lo demás, ingrato. El forzado tono aséptico y neutro (como si la objetividad dependiera de eso o existiera acaso, me cachis) mutilaba mis frases y las hacía sangrar, torturadas por la camisa de fuerza de la cita bibliográfica.

Mi mente ha supurado durante años en una mazmorra académica, y aun así, he intentado desasirme del yugo esterilizador del pseudorigor científico que pretenden las filologías, cuando en verdad viven y beben de las pajas mentales de cuatro asentados catedráticos. (Por cierto, que cátedra significa silla, y entonces decir "asentado catedrático" es una redundancia).

Y ahora viene cuando me levanto de la silla de ruedas.

11 comentarios:

Nada del Otro Mundo dijo...

A ver si podemos leer algo de esa tesis, que Quevedo es uno de mis autores preferidos. Ya decía yo, que te veía un ramalazo barroco interesante

innes dijo...

¿Y no va a ser ahora cuando más paralítica te vas a sentir?

Haz lo posible para volver a ella, aunque sea con la excusa del síndrome de Estocolmo.

¡Mi enhorabuena!

nickmazziu dijo...

Ese cuadro lo dice todo. Un monotema crea una personalidad muy original, y te permite aplicar ese conocimiento en la vida. Hoy en día, tenemos muchas aficiones y nos dispersamos en ellas. Un monotema de un doctorado permite realizarte conociendo todos los rincones, del teatro de Quevedo. Vivan los monotemas! enhorabuena Maga!...y un monotema con un xiquet petit en tus brazos se convierte en una batalla maravillosa de conocmiento y de la vida. Eres ese vector que tu hijo busca para explorar las estrellas. un besi...

Marçal dijo...

Pero... ¿¿¿Quevedo escribió teatro???

Marçal dijo...

Primera notícia oye. ¿No te estarás tirando el farol? :-P

Maga Despistada dijo...

Ay Innes, ya te diré, pero mis células ansían una nueva etapa. Y se irán con la satisfacción de haber cerrado algo. Después de la tesis empieza mi novela. Por eso, digo levantarme de una silla de ruedas. Soñemos con descaro, es gratis. Sin miedo. Ellos nos han vendido esa parálisis, pero no hay que temer lo que siempre has deseado.

Nadadelotromundo, Nickmazziu y Marçal: colgaré algún fragmento interesante de la tesis o ya pondré el vínculo del PDF cuando esté listo. Jejejeje, se me olvidaba decir que Quevedo no escribió teatro (lo que no sale en la Wikipedia, no existe). Me lo he inventado yo ;)

Anónimo dijo...

No sabes cómo te entiendo... A estas alturas ya no puedo ni oír la palabra 'medieval', y si va unida a 'lírica' aún peor... Realmente me encantaría estar en tu lugar, parir mi tesis e iniciar otro camino!

Maga Despistada dijo...

Ánimo, anónimo, sácatela de encima, he visto a muchos arrastrarla años y años y no es saludable! Si algo he aprendido es que hay que saber "soltar". Quizá no sea perfecta, pero probar es la única manera de avanzar camino.

Malvada Bruja del Norte dijo...

Y te colgamos la medalla tod@s. Yo la primera: por la constancia, por el lenguaje aséptico, por terminarla, porque tu lo vales :-)

Tu poeta dijo...

Eres una crack

Pedro dijo...

¡Feliz quevetesis!