miércoles, 11 de diciembre de 2013

Temazcal

- ¿Qué hace? - le preguntó un individuo.

- Trasquilo nubes con la imaginación. - respondió.- Y les hago formas.

- ¿Formas?

-  Aquella nube es usted rodeado de nubes. Fecundo esa nube con mis ojos. Y, cuando llueva, usted y yo lloraremos de puro placer.

- ¿A qué viene este súbito amor?

- ¿Sabe usted por qué vuela el vapor?

- Es esa vieja historia de cuando el fuego y el agua se aman en un Temazcal.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Sencillamente emocionante, te remontas a la época precolombina donde las culturas veneraban el agua y la naturaleza. El agua nos visita, engendra y se escapa memorizando todos aquellos momentos desde que los grandes meteoritos de hielo viniesen de la nube de Oort para dar a la tierra sus océanos.

Maga Despistada dijo...

Amén, anónimo.