lunes, 5 de abril de 2010

El punto F

Es extraño. Había oído hablar del punto G, que creo que he encontrado alguna vez, pero no sabía nada del punto F. Por caprichos azarosos del destino, un señor te llama un día al móvil mientras estás en el metro con un carricoche en la mano derecha y un kit de castillos de arena en la otra.

Os juro que tenía la voz de mi hermano. Y, como el número de teléfono que salía en el móvil era raro, le dije:

- ¡Hola Toni!

Pero no, era el tipo de la agencia EFE. Charlé con él un rato en el esperanto del metro, el bebé de dos años y el paro. No entendió mi paro. En el artículo me llama profesora de la UB.

Ese hombre, cuyo nombre no recuerdo ahora, es un polinizador de periódicos. Aquí estamos:
en El País, La Vanguardia, el ABC, La Razón, el 20 minutos (aquí he dejado un comentario #30) ...

No sé, sigo siendo la misma de ayer, aunque ya que me han dado mis cinco minutos de fama, cogeré el megáfono para deciros:

¡LIBREPENSAD Y LIBRESENTID!

Y, después de esta intensa jornada en el punto F, bucearemos de nuevo en el punto G de la geografía íntima, que es la que cuenta ;)

4 comentarios:

Pedro dijo...

Jo, los comentarios del 20 minutos no tienen desperdicio. Qué peaso radiografía de la sosiedad moderna. ¡Ánimo!

innes dijo...

Nena, disfruta de tu orgasmo, ¡que el sexo está en la cabeza! Y que dure.

Maga Despistada dijo...

Nenes, os juro que si, por un evento surreal, un magnate me da un maletín con pasta para que siga investigando, os paso pensión vitalicia y organizamos un atentado cultural que ponga el mundo del revés. Soñemos, que es gratis y me desabruma.

El punto F tiene su guasa.

Anónimo dijo...

Me gusta lo que dices por el megáfono. Ojalá lo dijeran ma´s a menudo