sábado, 16 de febrero de 2008

Saludo sobre silla coja


[De Ángel]

La nena rara te espera sobre su silla coja.
Mueve los brazos para ver si el aire se retuerce un poco.
(Te dice algo parecido a un sonido de labios y kilómetros.)

Te está observando detrás de su espejo de coqueta egocéntrica.
Tú y ella os parecéis:
sois disfraces de una misma curiosidad decrépita:

Si vigilas sus palabras en el borde de tu oreja izquierda

y las empujas al abismo del tímpano

escucharás una macabra invitación a la conciencia.



Las dudas son acróbatas sin red

y los charcos son sarcófagos de lluvia.



2 comentarios:

Mónica González Caldeiro dijo...

No tengo mucho que añadir a este poema... sólo darte las gracias por compartir algo tan bueno.

Y gracias por seguir ahí, escribiendo.

Maga Despistada dijo...

Gracias a ti, Betibú alucinógena. Pronto volvemos a la carga.