jueves, 20 de marzo de 2008

Reiki



El cuerpo tiene flores que reciben el agua de la lluvia. Mi mamá tiene un cáncer y está en el Hospital del Mar. Esta noche la he pasado con ella. Le he dicho que vienen luciérnagas de todas partes del mundo, para llenarla de amor y curarla. Que se cargan las células malas. Enviadle vuestra luciérnaga y verá crecer un poco más a Sàgar. Yo os envío mi pequeño farolito, para que os ilumine en la oscuridad cuando lo necesitéis.

6 comentarios:

Leo dijo...

La vida te plantea una de sus pruebas más duras: la salud de alguien importante para ti.
No decaigas, ni desesperes: Donde hay vida hay esperanza. ¡Claro que verá crecer a Sàgar!
La vida se ancla al hilo más frágil, por muy débil que este sea. Sólo hay que estar ahí para empujar cuando se nos necesite.
Ten mucho ánimo, esa será su mejor luciérnaga.

LILITH dijo...

Yo le envío mis luciérnagas desde lo más profundo del corazón. Ánimo Maga!

Maga Despistada dijo...

Esto siempre nos hará más fuertes, ¿verdad? Hay que atravesar el fuego.

Mónica González Caldeiro dijo...

Cientos, miles de luciérnagas para tu mamá, para que vea a Sàgar fuerte y feliz. aunque imagino que tu amor de hija debe de ser una fuente inagotable de ánimo y esperanza.

SeR dijo...

Luz... como la tuya, como la luz que indica la salida de emergencia en un hostal... es una luz tenue... pero siempre está encendida...
ánimos...

Maga Despistada dijo...

Gracias, Ser, bienvenido a este lugar, últimamente más melancólico que de costumbre. La tristeza nos vuelve un poco más estúpidos, creo que ya no puedo aprender de ella.

Leo, eres un verdadero sol.

Lilith, Mónica, qué decir de vuestras complicidades.

Mañana será otro día, otra noche en una silla de hospital. Esperanza en vilo, y miedo, y lágrimas, pero qué más da. Duele porque escogí querer.