miércoles, 11 de abril de 2007

El secreto del Rey Midas



Os explicaré un secreto: colecciono secretos porque los secretos, en realidad, no existen. Desde un ángulo determinado de la consciencia, nada puede ocultarse.

Así lo ejemplifica esta leyenda mitológica de Midas, no tan conocida como la historia de su codicia (la de querer convertir todo cuanto tocaba en oro).

Cuando Midas prefirió la melodía de la flauta de Pan a la de la lira de Apolo, el dios solar le hizo crecer orejas de burro. Midas las ocultó bajo un gorro frigio, porque le atemorizaba la idea de que alguien se enterara de su desgracia. Pero su peluquero se percató de ello cuando lo fue a visitar para que le cortase el cabello. Midas le dijo que si contaba el secreto le mataría y el pobre barbero quedó muy preocupado. Mas, ¡ay! ¡El secreto le quemaba, necesitaba explicarlo a alguien!
Por eso, cuando el secreto le dolía en las entrañas y no podía retenerlo por más tiempo, cavó un hoyo a la orilla del río. Se agachó y susurró dentro del agujero:
-El Rey Midas tiene orejas de burro.
Tapó el hoyo con arena, asegurándose de que su secreto estaba bien enterrado y se fue aliviado.
Pero una caña comenzó a brotar y dijo a las otras plantas:
-¡El rey Midas tiene orejas de burro!
Y pronto los pájaros escucharon la noticia.
Precisamente pasaba por allí un hombre llamado Melampo, que comprendía el gorjeo de las aves. Melampo le contó la anécdota a sus amigos y luego fue delante del rey Midas y le dijo:
-¡Quítate el sombrero, quiero ver tus orejas de burro!
El rey Midas, abochornado, primero le cortó la cabeza al peluquero y después se suicidó al no resistir la humillación.
Sin embargo, guardar secretos puede ser un placer, sobre todo para los que tienen el don de transformar la realidad en arte. Un secreto siempre puede estar seguro, sólo hay que saber cómo hacerlo.
La mejor manera de esconder una carta es dejarla encima de la mesa.

2 comentarios:

Terly dijo...

Este relato me lo contaba mi madre cuando era pequeño. Hoy, en mi blog, publico un poema suyo sobre el problema de guardar un secreto.
Mis saludos.

pilar dijo...

No conocia este cuentito. Me parece muy simpatico y ejemplar, y por este motivo con su permiso lo voy a copiar a uno de mis blogs, pero "guardando el secreto"...
Un abrazo.