miércoles, 31 de marzo de 2010

Autopsia del zombie del espejo

Algunos intelectuales salieron de la caverna y siguen proyectando sombras en el suelo. Las sombras de sus propios egos. Han edificado fuera. Han reproducido la farsa del interior de la caverna, pero fuera. Y entonces las cavernas de Platón son un sinfín de muñecas rusas.

Lo mejor es que cada uno cave su propia tumba y se meta dentro, para que le acosen de nuevo los demonios y pueda destrozar el sueño de la vanidad de ser un sabio.

4 comentarios:

Lady Godiva dijo...

Me encanto la descripción. Hay que salir de los moldes y apreciar mas.

Marçal dijo...

O hacer uso de la dinamita, ¿no?. Volarlo todo sin mirar. Da igual a quien pille. Es más fácil que ir puerta por puerta diciendo lo que se piensa, con temple y sabiduría. Te ahorra hipocresías individuales, tragos de hiel y diálogos a machete sobre un cuadrilátero con el pecho al descubierto. Definitivamente, es más fácil, aunque también menos honorable, la dinamita a discreción.

Lástima que eso suele afectar sólo a la caverna propia. Lo siento, esta vez no estoy contigo.

innes dijo...

Lo siento, yo sí.

Nada del Otro Mundo dijo...

contigo al fin del mundo, maga