martes, 2 de marzo de 2010

Historia del libro que murió desangrado para pintar de rojo el "colorín colorado"

Érase una vez un libro sin dibujos.
Quería decir algo interesante, pero le faltaban trazos, colores.
Un día soñó que podía completarse y llamó a la puerta del mejor ilustrador de la ciudad.
-¡Hola!- le dijo-, ¿me dejas pasar?
Escuchó un silencio muy grande. Volvió a picar a la puerta: “¡Toc, toc, toc!”
Al final abrió alguien con mucha prisa, y mucho trabajo, y mucha prisa.
- ¿Qué quieres de mí?
- Necesito un dibujo- respondió el libro.- Me siento triste, vivo en un mundo en blanco y negro. No sé qué hacer.
El ilustrador se quedó pensativo.
- No sé si puedo ayudarte – respondió.- Tienes pinta de ser un libro pobre y yo soy el mejor ilustrador de la ciudad, no sé si podrás pagarme.
- Tienes razón- dijo el libro sin dibujos-, yo sólo tengo ideas. Nací en un barrio triste, donde todo el mundo tiene la espalda crujida a los cuarenta.
- Háblame más de tu mundo- replicó el ilustrador, mientras fruncía el ceño.
- En mi barrio, a la gente se le ha encogido el corazón y sus ojos son cada vez más pequeños. Todo el mundo se viste con papel de periódico y los relojes de sus muñecas parecen sanguijuelas.
- Interesante...- dijo el ilustrador, e hizo el trazo de una calle, llena de edificios, dibujó corazones pequeños, que latían dentro de unos monigotes que vistió con titulares de periódico.
- Pero a veces sus ojos pequeños parecen estrellas brillantes y sus corazones cantan canciones muy antiguas. Pasa pocas veces: cuando se olvidan de sí mismos, convierten los titulares del periódico en pajaritas de papel, barcos de soldaditos de plomo, sombreros de copa...
- ¿Y qué más? –preguntó el ilustrador, curioso.
- No sé qué más. Lloro mucho y se me emborronan las letras que acaban el cuento.
- Si la historia no continúa no podré hacerte más dibujos.
- Me basta con uno- respondió el libro.- Me basta con que dibujes este canto de cisne, y que todo acabe en llanto y sangre.

Y, colorín colorado,
otro libro se ha suicidado.

2 comentarios:

Pedro dijo...

¡Fantástico!

Ignacio dijo...

Ritmo genial,palpitante,poblado de ternura,muy,muy bonito y el final,joder,el final.

Un beso.

Iñaki.