viernes, 1 de junio de 2007

Entropía y civilización


[De nuevo, Bansky]

Segunda ley de la termodinámica: la entropía. Esa tendencia natural a la pérdida del orden. Luchad con vuestros clasificadores y vuestras sesiones de limpieza, ordenad los números y doblad los calcetines rojos con los calcetines rojos. No hay nada que hacer. Ni siquiera es rentable hacer la cama si pensamos en ese caprichoso devenir de la física.

El mayor problema al que estamos enfrentados actualmente los Curiosos es que la información se está masificando y se multiplica a un ritmo exponencialmente vertiginoso. Por ello, es necesario aprender de las máquinas y poner el Filtro Antispam en el Cerebro para tener ojos tan sólo para aquello que realmente necesitan nuestros sentidos. Dado que la realidad es múltiple, seleccionemos los estímulos que nos producen endorfina (o aquello que vulgarmente llamamos felicidad).

No, amigos míos, la vida no da para mucho. Hay poco tiempo, y demasiados tesoros escondidos. Huyamos todo lo posible de la alienación y del compromiso inútil, y si los demás no lo entienden, no importa demasiado (en todo caso, son "Demás" poco relevantes para nosotros). Cada uno de nosotros es menos de una millonésima parte de la Humanidad y nuestros pasos los borrarán las olas del mar, y nuestros momentos se perderán como lágrimas en la lluvia, y lo único que sobrevivirá será esa Gran Obra en la que todos pensamos invertir esas horas vertidas en relojes blandos.



Hoy por hoy, recomiendo una Historia del graffiti colgada en la Red por Sergio Méndez y un popularizado vídeo sobre el tráfico en la India como metáfora del non sens. Tampoco estaría de más ver el documental The Hofmann's potion sobre el descubrimiento accidental y los efectos del LSD en nuestra sociedad, eso sí, para quien entienda el inglés y tenga una horita libre para comprender cuán complejas son las compuertas de nuestra percepción del mundo.

Hoy (¡hipócrita lector, mi semejante!) será otro Día Internacional de la Epistemología de nuestro entrópico calendario.

1 comentario:

Toni dijo...

En Villaentropía todo es aún más desordenado.