domingo, 19 de enero de 2014

Tantra revisited



Necesito entender el amor suprahumano que siento. Es tan grande que cabe dentro de un párpado cerrado, que cabe dentro de un bolsillo, que cabe dentro de una cabaña tailandesa con un póster. Es tan grande, que mi ego se ha hiroshimado, ha estallado en el fuego artificial de un fin de fiesta y ahora soy un colectivo atónito, estoy esparcida en millones de seres  que son yo y ellos y tú y todos los pronombres a la vez. Estamos dispuestos a destruir toda moral y todo lenguaje: nos aman y me enseñan y nos sanan y jugamos sintigo a vivir. Ellos son el trampolín de otra cosa, representan mi muerte como valle de lágrimas y mi renacimiento como lluvia esparcida en todos los campos de la existencia. 

Los pensamientos: una linterna que alumbra lo que tú quieras, un helicóptero de juguete teledirigido que volará según manejes los mandos:

- Tú eres el principio del dolor y el principio del placer.

Hoy me he despertado aturdida, como si estuviera dentro de la resaca de una fiesta de tres días, como si me hubieran crucificado hace tres días y hubiera muerto hace tres días y ahora me tocara resucitar. 

Con semejante energía, me he quedado en la cama un rato, y he interrogado con curiosidad a mi cuerpo. Él me ha pedido que resucite. Me ha pedido que me quite las bragas y que baje un poco a tierra, sólo un poco, para darle placer y planear placer para él.

- Soy otro vehículo...¡No me abandones! -decía- ¡Quiero volar contigo!
- ¿Otra vez?
- Sí, concéntrate, mastúrbate con la mente en el firmamento y dame de esa gasolina para despegar.

En ese firmamento volaban cientos, miles, millones de pájaros sexuales. Todos ellos se han unido en la polla de Shiva. He sido Isis fabricando el lingam de Osiris. He ideado un falo de color azul, que era el rayo de Zeus, el Chojmah cabalístico, el yang enhebraconsciencias, todas las miradas de deseo que cacé durante las últimas semanas y con las que me construí una corona de flores afrodisíaca.

Y, entonces, he cerrado los ojos, y la habitación se ha llenado de presencias que me han guiado en la meditación sexual. 

- Imagina todas las caricias de la Humanidad concentradas en la punta de ese lingam, imagina que tu cuerpo es el delta en el que se cultivan todos los cereales de la civilización. Eres el Nilo, eres la danza de los siete velos, eres la Sacerdotisa, eres la voluptuosa donna angelicata haciendo un cunnilingus a la femme fatale, eres el deseo personificado, eres el vórtice de placer que te hace despertar como un tortazo de divino amor.

Y, entonces, se ha abierto la puerta. 
Shiva ha aterrizado y me ha deseado un buen día.

1 comentario:

Santiago Pegaso dijo...

Buenos días diosa del placer...