I
Sales de ti, espíritu agorafóbico,
para lamer el sol de las nuevas latitudes.
Hoy te decías :
“puede ser posible”
Y, sin percatarte,
yo te trepaba ansiosa por los ojos.
II
para lamer el sol de las nuevas latitudes.
Hoy te decías :
“puede ser posible”
Y, sin percatarte,
yo te trepaba ansiosa por los ojos.
II
La calle es un río laxo de especies
demasiado poco sorprendentes.
Pese a todo, atraviesas con tozudez la brisa
y deslumbras un tímido grillo en tu hombro.
¡Qué fuerza estoica, mi cansado héroe!
III
demasiado poco sorprendentes.
Pese a todo, atraviesas con tozudez la brisa
y deslumbras un tímido grillo en tu hombro.
¡Qué fuerza estoica, mi cansado héroe!
III
Al final de los pasos de cebra
sueñan las señoritas que pasean sin bragas
por la bella ciudad de las falsas promesas.
Coquetean con las farolas encendidas:
cruzan la calle y, después, las piernas.
IV
sueñan las señoritas que pasean sin bragas
por la bella ciudad de las falsas promesas.
Coquetean con las farolas encendidas:
cruzan la calle y, después, las piernas.
IV
Desterrado a un rutinario limbo de autómata.
La inspiración baila claqué en el borde de las colillas.
Bacanales de humo violan ese único Cielo.
Espíritu agorafóbico, ahogado sediento,
¡nunca sucederá nada mientras duermas!
La inspiración baila claqué en el borde de las colillas.
Bacanales de humo violan ese único Cielo.
Espíritu agorafóbico, ahogado sediento,
¡nunca sucederá nada mientras duermas!
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