sábado, 26 de mayo de 2007

Tierra sobre agua


Tierra sobre agua
Te pienso y te piensa cuanto toco piso huelo leo
canto miro veo. A qué viene lo tardío, a qué viene
este vino reposado. Quizá sabrá mejor. Quizá
podamos escaparnos por el rabillo del ojo hacia
lo quimérico, lo que no existe si un marciano
no lo persigue y después lo aplaude. Y tú...
Lo sé. Lo medito con mi ropa interior vieja,
inscrita en el paréntesis de ( )Brossa.

Si por mí fuese, ya habríamos escalado las pirámides,
tendríamos en los ojos todos los lagos de Escocia.
El Tannhäuser dormiría en el tranco de nuestra casa.
Los rumanos cantarían nuestros versos en el metro
y serían invitados a banquetes de mafiosos
conmovidos. Iría por el mundo con mi peluca azul
llena de trenzas, sonreiría repartiendo caramelos
y monedas de chocolate. No habría uff en los sueños.

Lo pienso mientras me pierdo en el laberinto de Horta,
dolida y feliz, con un río de niños tirándome
de la falda. Lo imagina mi vientre tejiendo pajaritas
de papel pinocho. Lo veo en los atardeceres,
nadando entre la clorofila, rebozada de tierra, hojas,
ramas y susurros de robles. Lo invento ahora mismo,
frente a mi esperma de letras, fecundada por la escritura,
con el beso cálido de un café con leche.

Miro el toldo de la mañana, limpio los barrotes
de mi Cárcel de Reading. Junto a la blue note,
cómplice de mis viajes repentinos, cuento
la arena de la playa. Calada a calada, me fumo
a mis fantasmas. El agua está helada, pero qué
diablos. Me zambullo en ella, llorando
por no sé bien qué, - teatral, ¿no?- con una historia
deformada en la médula. Le digo, tengo frío y nostalgia.

Nostalgia azul. qué bien que hayamos vivido
Aquello. (¡Ojo! Ya no es Esto; es Aquello,
y pobre el que confunda su Eco atomizado).
Quiero pintar un cuadro sobre la ventana
de mi celda. Chuparé los pinceles, porque el blanco
sabe a azúcar, el marrón a chocolate, el rojo a fresa,
el amarillo a limón, el verde a menta
.¿Soy una niña golfa?
No: "Madame libre, toujours tu chercheras la mer!

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